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7 abril 2014 1 07 /04 /abril /2014 16:01

PABLO VI SOBRE EL CULTO DEL HOMBRE

        Pablo VI, Discurso, 7 de febrero  de 1971: “¡Todo el honor  al hombre!”80.

        Pablo VI, Discurso, 1 de agosto  de 1969: “…no os dejéis desanimar por los obstáculos y dificultades que surgen constantemente; no perdáis la fe en el hombre”81.

        Pablo  VI, Mensaje, 25 de marzo de 1971: “…el hombre, a quien  todas  las cosas de la tierra  deben estar relacionadas como su centro y corona”82.

        Esto es una blasfemia. Pablo VI estaba  aquí citando la herejía del Vaticano  II.

        Pablo   VI,  Discurso,  18  de   noviembre  de   1971:  “En   nuestra  visita   a   Bombay enfatizamos: „El hombre debe encontrar al hombre‟”83.

        Pablo VI, Audiencia, 10 de enero  de 1972: “Desde las exigencias de la justicia,  señores, sólo se puede obtener a la luz de la verdad, esa verdad que es el hombre…”84.

        Esto significa  que el hombre es la verdad.

        Pablo  VI, Discurso, 11 de  abril  de  1973: “…siempre ansiosos de  salvaguardar, por encima  de todo, la supremacía del hombre…”85.

        En su  Discurso del ángelus, 27 de  enero  de  1974, Pablo  VI habló  positivamente de:

“…el culto del hombre por el bien del hombre”86.

        Pablo  VI, Discurso, 15 de febrero  de 1974: “…como  vuestra excelencia  ha recordado

con razón:  que el objetivo final es el hombre…”87.

      Pablo VI, Discurso, 29 de diciembre de 1968: “El misterio cristiano que descansa sobre el hombre…”88.

        Pablo   VI,  Audiencia,  28  de  abril   de  1969:  “En  el  análisis   final,  no  hay   riqueza verdadera sino en el hombre…”89.

        Pablo  VI, Discurso del ángelus, 20 de julio de 1969: “Nos  haría  bien  meditar sobre  el hombre…”90.

        Pablo  VI, Audiencia general, 28 de  julio de  1971: “¡La dignidad del  hombre!   Nunca seremos capaces  de apreciarla y honrarla lo suficiente”91.

        Pablo  VI, Discurso, 4 de  septiembre de  1968: “Los  temas  que  hoy  preocupan a  la religión,   sea  católica  o  no  católica,  todos  convergen desde   todas  las  direcciones sobre  un  tema  central,  dominante,  a  saber:  el  hombre.   „Según  la  opinión  casi unánime de los creyentes y de los no creyentes por  igual,  todas  las cosas en la tierra deben estar relacionadas con el hombre como su centro  y corona‟”92.

        Pablo VI, Mensaje del ángelus, 13 de julio de 1975: “… la ciencia más preciosa de todas, la ciencia  de conocerse  a sí mismo,  de reflexionar, casi soñando, acerca  de la propia conciencia  (…) Larga vida a la fiesta libre de otros compromisos, pero  ocupados en la exploración de los secretos  de la propia vida”93.

        Piense acerca de este sorprendente mensaje.   Él no dice que la teología,  el estudio de Dios, es la ciencia más preciosa;  él dice que es la ciencia de conocerse  a sí mismo  y soñando con la propia conciencia.   Él también dice que viva la fiesta (es decir,  larga  vida  al día santo)  libre de otros  compromisos (¿ quizás sin asistir  a Misa?), un día santo  ocupado en la exploración de los secretos  de la vida propia.  En otras palabras, él quiere  un día santo  sobre  el hombre sin otros  compromisos.  Esto es claramente el culto del hombre.

        Pablo  VI, Mensaje del ángelus, 26 de  septiembre de  1973: “Estamos extasiados de admiración por el semblante humano…”94.

        Pablo  VI, Discurso, 16 de  octubre de  1976: “…si  el  Evangelio es  para  el  hombre, nosotros como cristianos somos completamente para  el Evangelio”95.

 

Nótese  que sólo dice que somos para  el Evangelio si el Evangelio es para  el hombre.

 

Pablo   VI,  Discurso,  4   de   diciembre  de   1976:  “…   por   encima    de   todos    los condicionamientos ideológicos, la grandeza y dignidad de la persona humana debe surgir como el único valor  que hay que promover y defender”96.

        Pablo  VI, Mensaje de navidad, 25 de  diciembre de  1976: “Honremos a la humanidad caída y pecadora”97.

        Pablo VI, Discurso, 10 de junio de 1969: “Porque en última instancia no hay verdadera riqueza sino en la riqueza del hombre”98.

 

PABLO VI SOBRE LA NAVIDAD

        Pablo VI, Audiencia general, 17 de diciembre de 1969: “…la navidad es el cumpleaños de la vida.  De nuestra vida”99.

        La navidad es el cumpleaños de Jesucristo.    No es el cumpleaños de nuestra vida  porque no somos

Jesucristo.   Pero esto era lo que Pablo VI predicaba.

      Pablo  VI, Discurso del ángelus, 21 de  diciembre de  1974: “Una  feliz  navidad para

vosotros (…) Es la fiesta de la vida humana…”100.

      Pablo  VI, Mensaje de navidad, 25 de  diciembre de  1976: “Hermanos, honremos en el

nacimiento de Cristo la incipiente vida del hombre”101.

      La palabra incipiente significa un “comienzo, una etapa  inicial”102.  Por lo tanto,  Pablo VI dice que en el nacimiento de Cristo  encontramos las primeras etapas de la vida  del hombre.  Esto implica,  una  vez más, que el hombre es Cristo.

      Pablo  VI, Mensaje del ángelus, 18 de diciembre de 1976: “La navidad es la fiesta  de la humanidad (…) destinada, como un efecto feliz, a honrar la existencia humana”103.

      Pablo  VI, Discurso, 12 de  septiembre de  1970: “…la  única  palabra que  explica  al hombre es Dios mismo  hecho hombre, el Verbo hecho carne”104.

      Esto claramente significa que el hombre es Dios mismo  hecho hombre, Nuestro Señor Jesucristo.

      Papa  San Pío X, E supremi apostolatus, 4 de octubre de 1903: “… esta es la señal propia del anticristo según el mismo  Apóstol, el hombre mismo  con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios,  exaltándose por encima  de todo aquello que recibe el nombre de Dios…”105.

      Pablo VI fue un hereje manifiesto y un antipapa no católico.

 

OTROS CAMBIOS REALIZADOS POR PABLO VI

regalandolatiara

Pablo VI deshaciéndose de la tiara papal

El 13 de noviembre de 1964, Pablo  VI subastó la tiara  papal de triple  corona  en la Feria Mundial de New  York106.    La tiara papal  es  un  signo  de  la  verdadera  autoridad  del  Papa,  las  tres  coronas representan la autoridad dogmática [doctrina], litúrgica [culto] y disciplinaria [gobierno] del Papa.   Al entregarla, Pablo  VI simbólicamente renunció a la autoridad del  Papado (aunque él no tenía  a nada que  renunciar puesto que  en realidad era un antipapa).  Pero ello  fue un acto simbólico de cómo él era un satánico infiltrado  cuya misión era intentar destruir la Iglesia  Católica.  (Nótese  que también el “cardenal” Ottaviani, de quien  muchos creen falsamente fue un verdadero conservador, permanece a la derecha del antipapa Pablo VI durante este acto).

      PABLO VI TAMBIÉN FUE VISTO MUCHAS  VECES LLEVANDO EL PECTORAL DE EFOD, TAMBIÉN CONOCIDO COMO EL JUICIO DE RAZÓN DEL SUMO SACERDOTE JUDÍO

Pablo VI judio efod

Pablo VI llevando el pectoral de efod, una vestimenta usada por los masones y los sumos sacerdotes judíos

 

Nótese  que  las doce  piedras representan las doce  tribus  de  Israel.    Esto no sólo  es el  pectoral  del sumo  sacerdote  judío,  sino  que además  según  la Enciclopedia  de la Masonería  de Mackey,  el efod es también  ―usado en los capítulos  americanos  (masónicos) del  Arco Real, por el sumo  sacerdote como  parte de  sus  ornamentos  oficiales”.   El efod  era  la vestimenta que  fue  usada por  Caifás,  el sumo   sacerdote de  la  religión   judía,  que  ordenó que  Jesucristo   fuera   condenado a  muerte a  la crucifixión.

 

El antipapa Pablo VI usó numerosas  veces  el pectoral de efod, también  conocido como el Juicio de Razón  del  sumo  sacerdote  judío.   Dios  permite cosas  como  estas  para  que  la gente  reconozca que esos son los hombres infiltrados y enemigos de la Iglesia Católica.

        Además de todas  las herejías  que  hemos  cubierto en los discursos de  Pablo  VI, él fue el hombre que con autoridad implementó el falso Segundo Concilio Vaticano,  cambió  la Misa católica por un servicio protestante y cambió  el rito  de cada  uno  de los sacramentos. Él cambió  la materia o la forma  de la Eucaristía, Extremaunción, Orden Sagrado, y Confirmación.  Pablo  VI quiso  asesinar a Cristo  en la Misa  (quitándola y  reemplazándola por  una  falsificación),   y  quiso  asesinar a  su  Iglesia  Católica tratando de cambiar la Iglesia por completo.

      A los  dos  años  de  la clausura del  Vaticano  II, Pablo  VI quitó  el Índice  de  Libros  Prohibidos, una decisión que un comentarista calificó acertadamente de “incomprensible”.

 

Pablo VI judio efod 2

Otra foto de Pablo VI llevando de pectoral el efod

 

Pablo  VI suprimió el juramento contra  el modernismo en el mismo  momento en que  el modernismo estaba  floreciendo como nunca antes.   El 21 de noviembre de 1970107, Pablo  VI también excluyó  a los cardenales de  más  de  80 años  de  participar de  las elecciones  papales.  Pablo  VI desbarató la corte papal, disolvió la Guardia Noble  y la Guardia Palatina108. Pablo VI abolió el rito de la Tonsura, todas las cuatro  Órdenes Menores, y el rango  del Subdiaconado109.
―Pablo VI devolvió a los  musulmanes el  estandarte  de  Lepanto.   La historia de  esa  bandera era venerable.  Ella le fue arrebatada al almirante turco  durante la gran  batalla  naval  de 1571.  Mientras el Papa  San  Pío  V ayunaba y rezaba el  Rosario,  la  reducida flota  cristiana derrotó a  la  mucha más grande armada musulmana, salvando así  a la cristiandad de  los  infieles.    En honor  de  la victoria milagrosa, Pío V instituyó la fiesta  de Nuestra Señora  del  Rosario  para  conmemorar su intercesión. En un acto terrible, Pablo VI renunció  no solo  a la extraordinaria victoria cristiana, sino  también  a las oraciones y sacrificios de un gran Papa y santo‖110.
Bajo Pablo VI, el Santo Oficio fue reformado: ahora  su principal función  era investigar, no defender la fe católica111.   Según  los que  vieron  la película de la visita  de  Pablo  VI al Fátima,  él no rezó  el Ave María112.
En 1969, Pablo VI eliminó  a cuarenta santos  del calendario litúrgico oficial113.
Pablo  VI eliminó  los exorcismos solemnes del rito bautismal.  En lugar  de los exorcismos solemnes, los reemplazó por una  oración  opcional que apenas hace una  referencia pasajera de la lucha  contra  el demonio114. 

Pablo VI judio efod 3

Otra foto clara de Pablo VI llevando de pectoral el efod

Pablo  VI concedió  más  de  32.000 solicitudes de  sacerdotes que  pidieron ser  liberados de  sus  votos para  volver  al estado laical; el mayor éxodo de sacerdotes desde la revolución protestante115.

La desastrosa influencia de Pablo VI fue inmediatamente visible.   Por ejemplo,  en Holanda ni un solo candidato  solicitó  la  admisión  al  sacerdocio  en  1970,  y  en  un  plazo   de  doce  meses   todos   los seminarios fueron cerrados116.  La destrucción espiritual estaba  en todas  partes;  incontables millones abandonaron la Iglesia, muchos otros dejaron de practicar su fe y confesar  sus pecados.

 Y mientras Pablo VI era la causa  de este implacable desastre y destrucción espiritual, como serpiente astuta que era, él calculadamente desviaba la atención de sí mismo.   En la quizás  su cita más famosa, él señaló  que el humo de Satanás  había penetrado en el templo de Dios.

 Pablo  VI, Homilía, 29 de junio  de 1972: ―El humo  de Satanás ha penetrado  por una grieta en el Templo de Dios…”117.

Cuando Pablo VI hizo  esta  declaración, todo  el mundo miraba a los cardenales, a los obispos  y los sacerdotes para  descubrir dónde podría estar este humo. Miraron a todos  excepto  al hombre que hizo esta declaración.  Pero  en realidad, Pablo  VI fue el humo de Satanás,  y él hizo  esta declaración para desviar la mirada de la gente  sobre él, y en esto él tuvo  éxito.  Pero lo que es quizás  más alarmante es que la famosa  declaración de Pablo VI es básicamente una referencia directa al Apocalipsis 9, 1-3. Apocalipsis 9, 1-3: “… y le fue dada la llave del pozo  del abismo;  y abrió  el pozo  del abismo, y subió del pozo humo, como el humo de un gran horno…”.

 En Apocalipsis 9 vemos  una  referencia directa al humo de Satanás  y a alguien se le da las llaves para desatarlo. El antipapa Pablo VI no tenía las llaves de San Pedro,  pero le fue dada la llave del pozo del abismo.   Fue él quien  introdujo el humo del gran horno  de Satanás; como lo dijo, por alguna grieta.

Jean Guitton, un íntimo  amigo  de Pablo VI, cuenta lo que Pablo VI le dijo en la sesión final  del  Vaticano  II: “Era  la  sesión  final  del  Concilio”,   escribe  Guitton, “la  más esencial, en la que Pablo VI entregó a toda  la humanidad las enseñanzas del Concilio. Él me anunció en aquel  día lo siguiente: „estoy a punto  de tocar las siete  trompetas del Apocalipsis‟”118.

 Pablo VI, Discurso al Seminario Lombardo, 7 de diciembre de 1968: “La Iglesia atraviesa un   momento  de   inquietud,  de   autocrítica,  se   podría   decir   incluso  de   auto- demolición (…) La Iglesia  es herida por ella misma”119.

Pablo VI se burló de nuevo de la gente.   Él dice que la Iglesia está en un proceso  de “auto-demolición” y es “herida por  ella  misma”.  ¡Él de  nuevo está  refiriéndose a sí mismo,  porque fue  él quien  está tratando de destruirla y herirla  a cada momento!

 PABLO VI SOBRE LA MAGIA

El Diccionario Ilustrado de Oxford define  la magia  como: “El arte  fingido  de influenciar en los eventos por el control  oculto de la naturaleza o de los espíritus, brujería…”120.

Los católicos tienen  prohibido practicar la magia.   Pero Pablo VI hablaba frecuentemente de la magia.

Pablo  VI, Homilía, 12 de noviembre de 1972: “¿De dónde viene,  esta  magia  interior que destierra el miedo…”121.

Pablo   VI,  Audiencia   general,  30  de   diciembre  de   1970:  “…  la   invisible  pero abrumadora magia de influir en la opinión pública…”122.

Pablo  VI, Mensaje, 1 de enero  de 1975: “¡Reconciliación! (…) No se puede encontrar un lugar  a esta palabra mágica en el diccionario de nuestras esperanzas…”123.

Pablo VI, Homilía, 11 de mayo  de 1975: “Ustedes, los artistas del teatro  y del cine (…) que poseen  el arte mágico  de ofrecer  con la voz y con la música  (…) la escena  de un evento  de la vida real…”124.

Pablo  VI, Discurso, 18 de  mayo  de  1969: “Todo  se  transforma bajo  la  influencia mágica de la ciencia…”125.

Pablo  VI, Mensaje al pueblo brasileño, febrero  de 1972: “Servicio:  una palabra mágica que impulsa a la acción…”126.

 Pablo VI, discurso, 23 de junio de 1973: “… la raíz religiosa ha perdido gran  parte  de su poder mágico de inspiración?”127.

 ¿Por qué Pablo VI habló  tanto  acerca de la magia?   Ello fue, en nuestra opinión, precisamente porque él sabía  que  era  la magia  negra  lo que  le permitía a él, un  infiltrado satánico, engañar al mundo haciéndolo pensar que él era un Papa  de manera que él pudiera destruir la Misa y casi toda  la Iglesia Católica.   Él sabía que era su magia  negra  lo que le permitió cambiar el rito de todos  los sacramentos y endosar su nueva religión  del Vaticano  II sobre el mundo.

PABLO VI ADMITIÓ  QUE SU IGLESIA ERA LA RAMERA DE BABILONIA

 En el Apocalipsis, capítulos 17 y 18, se predice que  se levantará una  ramera en los últimos días  en la ciudad de las siete colinas,  que es Roma.   Esta ramera pisará sobre  la sangre  de los santos  y mártires. Esta ramera es claramente todo  lo contrario de la inmaculada esposa  de Cristo, la Iglesia Católica.   En otras  palabras, la ramera de  Babilonia  será  una  Iglesia  falsa  de  Roma  que  aparecerá en los últimos días.   Cerca del final de este libro presentamos la evidencia de que  la ramera de Babilonia  es la secta del Vaticano  II, una  falsa novia  que  aparecerá en Roma  en los últimos días  para  engañar a los fieles católicos.

 La Santísima Virgen,  en su  aparición en La Salette,  Francia,  el 19 de  septiembre de 1846, predijo:  ―Roma perderá la fe y se convertirá en la sede  del anticristo  (…) La Iglesia  será eclipsada”.

 En la siguiente cita, el antipapa Pablo VI esencialmente admite que su nueva Iglesia es la falsa Iglesia al admitir que  su  “iglesia” ha  abandonado su  oposición al mundo, que  es lo que  caracteriza a la verdadera Iglesia.

 Pablo  VI, Audiencia  general, 1 de  octubre de  1969: “Por  otro  lado,  ella  [la  Iglesia] también está tratando de adaptarse y asimilarse a los caminos del mundo; ella se ha quitado  sus  vestimentas  sagradas  que  la  distinguen  porque  quiere   sentirse  más humana y terrena.

”Ella  se está  dejando absorber por  el medio  social  y temporal.   Ella casi se ha dejado  tomar  por el respeto humano al pensar que ella es diferente de alguna manera y obligada a tener  un estilo de pensamiento y de vida  que  no es el del mundo.  Ella ha experimentado cambios  y degradaciones con conformismo, casi un afán vanguardista”128.

 Aquí Pablo VI admite que la Iglesia post-Vaticano II es una  Iglesia falsa que se ha adaptado al mundo y que  ha asimilado los caminos del mundo con afán.   Esta es una  admisión impresionante de Pablo VI. Él admite en pocas palabras que la Iglesia post-Vaticano II es la ramera de Babilonia.

 Cuando  se combina  el hecho  de que  Pablo VI frecuentemente usaba  el efod  judío  con todos  sus otros intentos sistemáticos para destruir toda la tradición  católica, ello  es una fuerte evidencia de que él era un judío satánico infiltrado.

 De hecho,  los antepasados de Pablo VI eran  judíos.   Su verdadero nombre era Giovanni Montini.  La familia  Montini aparece en el Libro de Oro del Patrimonio Noble Italiano (1962-1964, edición  inglesa,  p.

994): “Una  rama  de la noble  familia  de Brescia  (…) de donde viene  su blasón  noble  y que  reconoce

como su seguro tronco  y fundador a un Bartolomé (Bartolino)  de Benedictis,  dijo que  Montini  era de origen judío”129.

 OTRA FOTO DEL ANTIPAPA  PABLO VI LLEVANDO EL JUICIO DE RAZÓN DEL SUMO SACERDOTE JUDÍO

 Pablo VI judio efod 4

Con lo expuesto he demostrado que  Pablo  VI era  un  completo apóstata que  creía  que  las  falsas  religiones son verdaderas, que  la herejía  y el cisma  no  tienen  nada  de  malo,  y que  los  cismáticos no  deben ser convertidos, por decir lo menos.

Si usted acepta  el Vaticano  II o la Nueva Misa o los nuevos ritos de los sacramentos – en definitiva, si acepta  la religión  del Vaticano  II – este es el hombre cuya  religión  usted sigue,  un  manifiesto hereje infiltrado, cuya misión  era derrumbar y destruir cuanto sea posible  la fe católica.

Los  católicos  no  deben asistir  a  la  Nueva Misa  del  antipapa Pablo  VI (el  Novus Ordo)  y  deben rechazar completamente el Vaticano  II y los nuevos ritos  de  los sacramentos.   Los católicos  deben rechazar completamente al antipapa Pablo VI porque él no era católico.   Los católicos  deben rechazar y no apoyar a ningún grupo que  acepte  a este apóstata como  Papa,  o que  acepta  la nueva Misa o el Vaticano  II o los nuevos ritos sacramentales de Pablo VI.

LA FIRMA DEL ANTIPAPA  PABLO VI CONTIENE TRES SEIS

Pablo VI firma bestia 666

Esta es una  foto de la firma  del antipapa Pablo  VI.  Si usted gira  el texto, verá  que  hay tres  seis.   La que  aparece bajo  la  primera foto  es  otra  más  ampliada con  su  nombre vuelto   al  revés.    Se  ve claramente el 666. Por lo que sabemos, esta era la forma  como firmaba Pablo VI.

 Cardenal Fr. Gustavo de Jesús. OSB.

Notas de la Sección  14:

 1 Declaración del arzobispo Marcel Lefebvre,  agosto  de 1976; citado parcialmente por Mons. Tissier De Mallerais, The Biography of

Marcel Lefebvre [La Biografía  de Marcel Lefebvre], edición  inglesa,  Kansas City, MO: Angelus Press, 2004, p. 505.

2 L’Osservatore Romano (el periódico del Vaticano), edición  inglesa, 14 de diciembre de 1972, p. 1.

3 L’Osservatore Romano, edición inglesa, 5 de julio de 1973, p. 1.

4 The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], de Claudia Carlen,  edición inglesa,  Raleigh: The Pierian Press, 1990, Vol. 3 (1903-

1939), p. 82.

5 The Papal Encyclicals, edición inglesa,  Vol. 1 (1740-1878), p. 230.

6 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  16 de noviembre de 1972, p. 1.

7 The Papal Encyclicals, edición  inglesa,  Vol. 3 (1903-1939), pp. 313-314.

8 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  11 de octubre de 1973, p. 10.

9 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  20 de enero  de 1972, p. 1.

10 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  22 de diciembre de 1977, p. 2.

11 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  18 de diciembre de 1969, p. 2.

12 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  17 de diciembre de 1970, p. 7.

13 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  14 de julio de 1977, p. 12.

14 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  9 de octubre de 1969, p. 5.

15 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  25 de diciembre de 1975, p. 5.

16 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  12 de septiembre de 1974, p. 2.

17 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  10 de octubre de 1974, p. 7.

18 The Papal Encyclicals, edición  inglesa,  Vol. 1 (1740-1878), p. 238.

19 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  11 de octubre de 1973, p. 4.

20 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  14 de agosto  de 1969, p. 12.

21 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  11 de marzo de 1976, p. 12.

22 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  13 de septiembre de 1973, p. 8.

23 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  1 de noviembre de 1973, p. 1.

24 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  30 de enero  de 1975, p. 5.

25 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  15 de junio de 1972, p. 5.

26 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  23 de junio de 1977, p. 5.

27 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  21 de junio de 1973, p. 5.

28 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  21 de septiembre de 1972, p. 2.

29 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  2 de octubre de 1969, p. 2.

30 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  24 de junio de 1976, p. 4.

31 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  22 de diciembre de 1977, p. 2.

32 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  14 de agosto  de 1969, p. 10.

33 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  7 de agosto  de 1969, p. 1.

34 Denzinger 714.

35 Decrees of the Ecumenical Councils [Los Decretos de los Concilios  Ecuménicos], edición inglesa,  Vol. 1, pp. 550-553; Denzinger,

The Sources of Catholic Dogma [Las Fuentes de Dogma Católica],  edición inglesa,  B. Herder Book Co. trigésima edición  inglesa,

1957, no. 39-40.

36 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  17 de julio de 1969, p. 1.

37 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  20 de diciembre de 1973, p. 3.

38 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  14 de agosto  de 1975, p. 3.

39 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  23 de abril de 1970, p. 12.

40 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  10 de febrero  de 1972, p. 3.

41 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  27 de enero  de 1972, p. 12.

42 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  14 de julio de 1977, p. 10.

43 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  28 de enero  de 1971, p. 1.

44 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  13 de julio de 1972, p. 12.

45 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  6 de junio de 1968, p. 5.

46 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  4 de noviembre de 1971, p. 14.

47 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  27 de julio de 1972, p. 12.

48 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  1 de enero  de 1976, p. 6.

49 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  18 de marzo de 1971, p. 12.

50 The Papal Encyclicals, edición  inglesa,  Vol. 1 (1740-1878), p. 230.

51 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  30 de diciembre de 1976, p. 8.

52 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  1 de febrero  de 1973, p. 12.

53 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  11 de mayo  de 1972, p. 4.

54 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  6 de junio de 1968, p. 4.

55 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  13 de julio de 1978, p. 3.

56 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  15 de diciembre de 1977, p. 4.

57 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  13 de julio de 1972, p. 12.

58 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  24 de mayo  de 1973, p. 6.

59 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  21 de enero  de 1971, p. 12.

60 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  19 de junio de 1969, p. 9.

61 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  8 de febrero  de 1973, p. 7.

62 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  6 de septiembre de 1973, p. 8.

63 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  26 de diciembre de 1968, p. 4.

64 Denzinger 1000.

65 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  5 de mayo  de 1977, p. 1.

66 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  14 de agosto  de 1969, p. 1.

67 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  18 de abril de 1968, p. 2.

68 The Papal Encyclicals, edición inglesa,  Vol. 1 (1740-1878), p. 229.

69 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  26 de noviembre de 1970, p. 7.

70 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  5 de septiembre de 1968, p. 10.

71 The Papal Encyclicals, edición  inglesa,  Vol. 5 (1858-1981), p. 227.

72 http://www.worldnetdaily.com/news/article.asp?ARTICLE_ID=16291

73 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  17 de febrero  de 1972, p. 5.

74 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  2 de mayo  de 1968, p. 4.

75 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  21 de julio de 1977, p. 6.

76 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  15 de octubre de 1970, p. 3.

77 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  17 de junio de 1976, p. 3.

78 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  22 de septiembre de 1977, p. 11.

79 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  15 de junio de 1978, p. 3.

80 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  11 de febrero  de 1971, p. 12.

81 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  14 de agosto  de 1969, p. 8.

82 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  27 de mayo  de 1971, p. 5.

83 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  2 de diciembre de 1971, p. 3.

84 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  20 de enero  de 1972, p. 7.

85 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  19 de abril de 1973, p. 9.

86 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  7 de febrero  de 1974, p. 6.

87 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  28 de febrero  de 1974, p. 3.

88 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  2 de enero  de 1969, p. 12.

89 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  8 de mayo  de 1969, p. 3.

90 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  24 de julio de 1969, p. 12.

91 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  5 de agosto  de 1971, p. 12.

92 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  12 de septiembre de 1968, p. 1.

93 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  24 de julio de 1975, p. 2.

94 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  7 de octubre de 1976, p. 2.

95 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  28 de octubre de 1976, p. 4.

96 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  16 de diciembre de 1976, p. 4.

97 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  30 de diciembre de 1976, p. 1.

98 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  19 de junio de 1969, p. 6.

99 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  25 de diciembre de 1969, p. 3.

100 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  1 de enero  de 1976, p. 11.

101 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  30 de diciembre de 1976, p. 1.

102 The Oxford Illustrated Dictionary [El Diccionario Ilustrado de Oxford], edición inglesa,  p. 425.

103 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  30 de diciembre de 1976, p. 5.

104 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  24 de septiembre de 1970, p. 2.

105 The Papal Encyclicals, edición  inglesa,  Vol. 3 (1903-1939), p. 6.

106 P. Joaquin Arriaga, The New Montinian Church [La Nueva Iglesia Montiniana], edición inglesa,  pp. 394-395.

107 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  3 de diciembre de 1970, p. 10.

108 George  Weigel, Witness to Hope [Testigo de Esperanza], edición inglesa,  p. 238.

109 The Reign of Mary [El Reinado de María], edición  inglesa,  Vol. XXVI, No. 81, p. 17.

110 Mark  Fellows, Fatima in Twilight [Fátima  en Crepúsculo], edición inglesa, Niagra Falls, NY: Marmion Publications, 2003, p.

193.

111 Mark  Fellows, Fatima in Twilight, edición inglesa, p. 193

112 Mark  Fellows, Fatima in Twilight, edición inglesa, p. 206.

113 Nino Lo Bello, The Incredible Book of Vatican Facts and Papal Curiosities [El Libro Increíble de Hechos del Vaticano y

Curiosidades Papales], edición inglesa, Ligouri, MO: Liguori  Pub., 1998, p. 195.

114 The Reign of Mary, edición  inglesa,  Vol. XXVIII, No. 90, p. 8.

115 George  Weigel, Witness to Hope [Testigo de Esperanza], edición inglesa,  New York, NY: Harper Collins Publishers, Inc., 1999, p. 328.

116 Piers Compton, The Broken Cross [La Cruz  Torcida],  edición inglesa, Cranbrook, Western Australia: Veritas Pub. Co. Ptd Ltd,

1984, p. 138.

117 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  13 de julio de 1972, p. 6.

118 Jean Guitton, “Nel segno dei Dodici,”  entrevista por Maurizio Blondet,  Avvenire, 11 de octubre de 1992.

119 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  19 de diciembre de 1968, p. 3.

120 The Oxford Illustrated Dictionary, segunda edición  inglesa,  p. 512.

121 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  23 de noviembre de 1972, p. 1.

122 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  7 de enero  de 1971, p. 1.

123 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  26 de septiembre de 1974, p. 6.

124 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  22 de mayo  de 1975, p. 3.

125 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  18 de mayo  de 1969, p. 12.

126 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  9 de marzo de 1972, p. 2.

127 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  12 de julio de 1973, p. 6.

128 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  9 de octubre de 1969, p. 1.

129 P. Joaquin Arriaga, The New Montinian Church, edición inglesa, p

engtter-spacing:11 marzo de 1972, p. 2.

127 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  12 de julio de 1973, p. 6.

128 L’Osservatore Romano, edición  inglesa,  9 de octubre de 1969, p. 1.

129 P. Joaquin Arriaga, The New Montinian Church, edición inglesa, p


 

 

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