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9 abril 2014 3 09 /04 /abril /2014 15:43

“Él podía y aceptaba a los divorciados.También aceptaba fácilmente a otros que vivían en lo que la Iglesia llamaba ‘pecado’”1. (Padre Mario Senigaglia, secretario de Juan Pablo I cuando era “patriarca” de Venecia)

ANTI-PAPA-JUAN-PABLO-I

 

Juan Pablo I (Albino  Luciani)

El hombre que dijo ser el Papa  entre  Pablo VI y Juan Pablo II durante 33 días en 1978…

Albino  Luciani  (Juan Pablo  I) fue el hijo de un socialista  comprometido2.   Juan XXIII personalmente consagró obispo  a Luciani  el 27 de diciembre 19583.  Luciani fue nombrado “cardenal” por Pablo VI4.

Luciani  hizo  amistad con  muchos no  católicos.    Phillip  Potter,  secretario del  Consejo  Mundial de Iglesias,   fue  huésped  suyo.     Entre   sus  otros   invitados  habían  judíos,   anglicanos  y  “cristianos” pentecostales. Intercambió libros y cartas muy amistosas con Hans  Kung5.

Luciani  (Juan Pablo I) citó favorablemente varias  veces a Hans  Kung en sus sermones 6.  (Para quienes no lo conocen,  Hans  Kung  negó la divinidad de Cristo).   Luciani  “estaba consciente de que varios  de los laicos católicos  que él conocía  eran  miembros de logias  (masónicas) – de la misma  manera que él tuvo muchos amigos  que eran comunistas”7.

Luciani  realizó  un  minucioso estudio acerca  de  la “paternidad responsable” y consultó a muchos médicos y teólogos.    Al igual  que  Juan  XXIII y Pablo  VI, Luciani  estudió la posibilidad de  que  la “píldora” fuese   utilizada como un método “natural” de regulación de la natalidad8.  Los que habían hecho  uso  de los anticonceptivos artificiales y acudieron a confesarse con Luciani,  dicen  que  él fue “muy compasivo” con ellos9.

En abril de 1968, Albino  Luciani  escribió  y presentó un informe a Pablo  VI en que recomendaba que la  Iglesia  Católica  debería aprobar el uso  de  la  píldora anovulatoria desarrollada por  el profesor Pincus.    Luciani  recomendó que  esta  píldora se convirtiera en  la píldora católica  del  control  de  la natalidad10.    United  Press   International  (UPI)  descubrió  que   Luciani   había   abogado  por   una normativa del  Vaticano   favorable  al  control   artificial   de  la  natalidad.   Los  periódicos italianos también publicaron noticias  al respecto.  Para  corroborar la historia, estos periódicos informaron que el documento de Luciani  fue enviado a Pablo  VI por  el “cardenal” Urbani  de Venecia,  en el cua l se hacía una fuerte  recomendación a favor de la píldora anticonceptiva11.

Más  tarde,  durante su  “pontificado” – cuando era  “Juan  Pablo  I”  – Luciani  citaba  a  menudo los pronunciamientos y encíclicas  de  Pablo  VI.   Es notable la ausencia de  cualquier referencia de  Juan Pablo I a la Humanae Vitae12.

El 13 de abril de 1968, en una conferencia que dictó en el pueblo de Vittorio Veneto acerca del control de la natalidad13. Luciani hizo las siguientes observaciones:

 “Es más fácil hoy en día, dada la confusión causada por la prensa, encontrar personas casadas que  no  creen  que  están  pecando.  Si esto  es lo que  sucede, puede que  sea oportuno no molestarlas  dada las condiciones habituales…”.

 “Oremos para  que  el Señor  ayude al  Papa  para  resolver esta  cuestión [que  se  les permita a los católicos  utilizar el control  de la natalidad artificial].   Tal vez nunca ha habido una  pregunta tan difícil para  la Iglesia; tanto  por las dificultades intrínsecas y por  las numerosas implicaciones que  afectan  a otros  problemas, como  por  la forma aguda en la que ella afecta a la gran masa del pueblo”14.

Cuando Albino  Luciani  se convirtió en  “patriarca” de  Venecia,  su  secretario personal era  el Padre Mario  Senigaglia.  Senigaglia debatió con Luciani  (con quien  había  desarrollado una  relación  casi de padre a  hijo)  de  los  diferentes casos  morales que  involucraban a  los  feligreses.     Luciani  siempre aprobaba el punto de  vista  liberal  que  tenía  Senigaglia.   Senigaglia dijo:  “Él era  un  hombre muy comprensivo.   Muchas veces  lo escuché  diciéndole a las  parejas,  „Hemos  hecho  del  sexo  el único pecado, cuando en realidad él está ligado  a la debilidad y fragilidad humana y tal vez por  eso es el menor de los pecados‟”15.

 Senigaglia confirmó que el punto de vista personal de Luciani  sobre  el divorcio habría  sorprendido a sus  críticos:  “Él  de  hecho  aceptaba a  los  divorciados.   También  fácilmente aceptaba  a las  otras personas  que vivían en lo que la Iglesia  llama „en pecado‟”16.

 Él también fue un promotor del falso ecumenismo.  “Durante sus nueve  años allí [como “patriarca” de  Venecia]   fue  el  anfitrión   de  cinco  conferencias  ecuménicas,  incluyendo  la  reunión   de  la Comisión Internacional  Anglicana-Católica Romana, que en 1976 presentó una declaración conjunta sobre la autoridad…”17.

 LUCIANI SOBRE UNA NUEVO ORDEN INTERNACIONAL

 Luciani:  “Sólo  es posible  tener  un  desarme gradual, controlado y universal si una organización internacional tiene poderes y posibilidades para  sancionar más eficientemente que las que aplica las Naciones Unidas…”18.

 LUCIANI SOBRE LOS CRISTIANOS

 Citando a Gandhi, Luciani  dijo: “Admiro a Cristo pero no a los cristianos”19. En un sermón de Pascua en 1976, Luciani hizo la siguiente declaración:

“Así,  la  moral  cristiana adoptó la  teoría  de  la  guerra justa;  la  Iglesia  permitió la legalización de  la  prostitución (incluso   en  los  Estados  Pontificios), mientras  que, obviamente, permaneció prohibida en el plano  moral”20.

Es una blasfemia el afirmar que la Iglesia Católica  permitió la legalización de la prostitución.

Como  “patriarca” de Venecia,  el 24 de diciembre de 1977, Albino  Luciani  declaró  de  la Revolución Francesa  lo siguiente: “… las intenciones de  quienes encendieron la insurrección y la revolución al principio habían sido muy  buenas, y la consigna proclamada era „Libertad, Fraternidad, Igualdad‟”21.

 Poco antes  del cónclave  de 1978, se le preguntó a Luciani  su opinión sobre el primer niño de probeta, Louise  Brown.   Hablando de la niña  de probeta y sus padres, Luciani  dijo: “Siguiendo el ejemplo  de Dios, que quiere  y ama  la vida  humana, yo también envió  mis mejores  deseos  a la niña.   En cuanto a los padres, no tengo  derecho a juzgarlos; subjetivamente, si ellos actuaron con buenas intenciones y de buena fe, ellos pueden incluso tener un gran mérito ante Dios  por lo que han decidido y pedido a los médicos  que hicieran”22.

 Luciani  tenía  más  que  cualquier otro  “cardenal” el espíritu del  Segundo Concilio  Vaticano  de Juan XXIII para  ponerlo en práctica23.   Juan Pablo  I renunció a la tiara  papal y sustituyó la ceremonia de coronación con una  sencilla  celebración24.  La tiara que fue vendida por Pablo VI fue sustituida por el palio, una estola de lana blanca  que va alrededor de los hombros25.

 Esto es lo que dijo Juan Pablo I en su primer discurso anunciando el programa de su “pontificado”:

 1)  “El eco de su vida cotidiana da testimonio de que, a pesar  de todos  los obstáculos, ella  (la  Iglesia)  vive  en  el  corazón de  los  hombres,  incluso   en  aquellos  que  no comparten su verdad o aceptan su mensaje”26.

2)  “… el Concilio  Vaticano II (a cuyas enseñanzas queremos comprometer  nuestro total ministerio)…”27

3)   “Queremos continuar poniendo en  práctica la  herencia del  Segundo Concilio Vaticano.   Sus sabias normas deben ser seguidas y perfeccionadas”28.

4)  “… le damos prioridad a la revisión de dos de los códigos  de derecho canónico:  el de la tradición oriental y el de la tradición latina…”29

5)   Deseamos mantener  el  impulso ecuménico, que  consideramos una  directiva definitiva de nuestros predecesores inmediatos”30.

Durante la toma  de posesión de Juan Pablo  I, él dijo: “Saludamos también con reverencia y afecto a todos  los pueblos del mundo.  Los respetamos, y amamos como a nuestros hermanos y hermanas, ya que son hijos del mismo  Padre  celestial y hermanos y hermanas en Jesucristo”31.

 Hablando  a un amigo acerca del patriarca cismático de Moscú, Nikodem, Juan Pablo I lo llamó “un verdadero santo”32.

En una  carta  al nuevo patriarca cismático  de  Moscú  con  motivo  de  su  reciente  fallecimiento, Juan Pablo I, dijo:

“… expresamos a su Santidad y al Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa nuestros sentimientos  de  profundo  pesar.     Le  aseguramos nuestra  oración   por   el  eterno descanso  del  alma   de   este   devoto   servidor   de  su  Iglesia   y  constructor  de  la intensificación de  las  relaciones entre  nuestras Iglesias.    Que  Dios  lo  reciba en  su alegría y su paz”33.

Juan Pablo I llama  un  “devoto servidor de  su  Iglesia”  al difunto cismático  ruso,  que  rechazaba la infalibilidad papal y los últimos 13 concilios dogmáticos (entre  otras enseñanzas católicas).

Juan  Pablo  I “creía  en  un  poder más  compartido con  los obispos  de  todo  el mundo y planeó una

descentralización de la estructura del Vaticano”34.

Juan Pablo I dijo: “La Iglesia no debe  tener  poder ni poseer  riquezas (…) ¡Qué hermoso  hubiera sido si el Papa mismo  hubiera  renunciado  voluntariamente a todo poder temporal!”35.   Juan  Pablo  I le dijo al cuerpo diplomático que el Vaticano  renunciaba a todas  las reclamaciones de poder temporal36.

Papa  Pío IX, Nullis certe verbis, # 1, 19 de enero de 1860:

“…en vuestras respetuosísimas e igualmente afectuosas cartas  a Nos enviadas, como también en tantas cartas  pastorales y otros  religiosos y doctos  escritos  impresos para el  público, levantasteis vuestra  voz  episcopal con  insigne   gloria  para   vosotros y vuestra orden, para  defender valientemente la causa  de Nuestra santísima Religión  y de  la  justicia,  y  para   detestar  vehementemente las  sacrílegas audacias  admitidas contra  el Principado civil de  la Iglesia  Romana.   Y, defendiendo  constantemente el mismo    Principado,   os   gloriasteis   de   profesar   y   enseñar   que,    por    singular determinación de  aquella  Providencia   divina   que  todo  lo  rige  y  gobierna,  éste mismo   fue  dado  al  Romano  Pontífice,   para   que  él,  jamás  sometido a  ninguna potestad civil, ejerciera  en  todo  el orbe  el supremo cargo  del  ministerio Apostólico divinamente confiado por el mismo  Cristo…”37.

Juan Pablo I hablaba con  frecuencia de  Pablo  VI con  admiración y cariño: “Él fue un gran Papa y sufrió mucho. No fue comprendido…”38.

Juan Pablo I también se refirió a Dios como una “madre”.

Juan Pablo I, Discurso ángelus, 10 de septiembre de 1978: “Él (Dios) es nuestro Padre, más aún, Él es nuestra madre”39.

 En su Audiencia general del 13 de septiembre de 1978, Juan Pablo I habló sobre el tema de las verdades inmutables y dijo:

 “Las  verdades son  esas;  debemos andar por  la  vía  de  esas  verdades, comprendiéndolas  cada  vez  mejor,  poniéndonos al  día,  presentándolas de  forma adecuada  a   los   nuevos   tiempos.     También  el   Papa    Pablo   tenía    el   mismo pensamiento”40.

 En septiembre de 1978, se le escuchó  a Luciani  hablando con su secretario de Estado  en los aposentos papales, el “cardenal” Villot: “Estaré  encantado de hablar  con esta delegación de los Estados Unidos sobre  el  tema.    En  mi  opinión, no  podemos dejar  la  situación tal  como  está”.    El “tema” era  la población mundial.  La “situación” era la Humanae vitae41.

 Lo primero de  su  lista  de  prioridades de  reforma y cambio  era  alterar radicalmente la relación  del Vaticano  con el capitalismo y aliviar  lo que él creía era el sufrimiento que había  surgido directamente de la Humanae vitae42.  [Queremos dejar  claro que  no estamos sugiriendo que  la Humanae vitae fuera un  buen  documento.  No,  en absoluto.  La Humanae vitae enseña que  las parejas  pueden utilizar el control  “natural” de la natalidad y no tener  hijos en absoluto, como es cubierto en este libro.  El punto es que la Humanae vitae denunció la anticoncepción artificial,  y por esa razón  Juan Pablo I se oponía a ella].

En  mayo   de  1978,  Luciani   había   sido  invitado a  asistir   y  hablar   en  un  congreso  internacional celebrado en Milán el día 21-22. El objetivo principal del congreso era celebrar  el próximo aniversario de  la  encíclica  Humanae vitae.   Luciani  hizo  saber  que  no  iría  a  hablar   en  el  congreso y  que  no asistiría43.

El 19 de septiembre de 1978, Juan Pablo  I se reunió con su secretario de Estado  el “cardenal” Villot. Juan Pablo I declaró:

“Eminencia, hemos  estado  discutiendo sobre  el control  de la natalidad durante unos cuarenta y cinco minutos.  Si la información que  he dado, las diferentes estadísticas, en caso de que la información sea exacta, entonces durante el período de tiempo que hemos   estado   hablando, más  de  mil  niños  menores de  cinco  años  de  edad   han muerto de  desnutrición.  Durante los siguientes cuarenta y cinco minutos mientras Ud.  y  yo  esperamos con  anticipación a  la  próxima  comida, otros  miles  de  niños morirán de desnutrición.  Mañana a esta hora  treinta mil niños  que en este momento están vivos, estarán muertos – por desnutrición. Dios no siempre provee”44.

El Vaticano  afirmó  que Juan Pablo I murió de un ataque cardiaco masivo  alrededor de las 23 hrs. del 28 de septiembre de 1978; 45.

He demostrado que  Juan  Pablo  I  era  un  hereje  manifiesto  que,  entre   otras   cosas,  autorizó plenamente la indiferencia religiosa y el falso ecumenismo del  Segundo Concilio  Vaticano.    Puesto que era un hereje, no podría haber  sido un Papa  válidamente elegido.   Él fue un antipapa no católico.

Cardenal Fr. Gustavo de Jesús. OSB.

 

Notas de la Sección  15:

1 David  Yallop, In God’s Name (An investigation into the Murder of John Paul I) [En el Nombre de Dios (una investigación sobre el asesinato de Juan Pablo I)], edición  inglesa,  Bantam  Books, 1984, pp. 60-61.

2 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 60.

3  Raymond y Lauretta Seabeck,  The Smiling  Pope [El Papa  Sonriente], edición  inglesa,  Huntington, IN:  Our

Sunday Visitor Publishing, 2004, p. 27.

4 Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición  inglesa,  p. 58.

5 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  pp. 86, 190.

6 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 190.

7 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 201.

8 Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición  inglesa,  p. 35.

9 Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición  inglesa,  p. 36.

10 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 32.

11 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 191.

12 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 192.

13 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 32.

14 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 33.

15 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 61.

16 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  pp. 60-61.

17 J.N.D. Kelly, Oxford Dictionary of Popes [Diccionario de los Papas  de Oxford],  edición  inglesa,  Oxford  University

Press, 2005, p. 325.

18 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 62.

19 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 65.

20 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 60.

21 Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición  inglesa,  p. 120.

22 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 233.

23 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 90.

24  Luigi  Accattoli,  When A Pope Asks Forgiveness [Cuando un  Papa  pide  perdon], edición  inglesa,  New  York: Alba House and Daughters of St. Paul, 1998, p. 37.

25 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 185.

26 L’ Osservatore Romano (El periódico del Vaticano),  edición  inglesa,  31 de agosto  de 1978, p. 6.

27 L’ Osservatore Romano, edición  inglesa,  31 de agosto  de 1978, p. 6.

28 L’ Osservatore Romano, edición  inglesa,  31 de agosto  de 1978, p. 6.

29 L’ Osservatore Romano, edición  inglesa,  31 de agosto  de 1978, p. 6.

30 L’ Osservatore Romano, edición  inglesa,  31 de agosto  de 1978, p. 6.

31 L’ Osservatore Romano, edición  inglesa,  7 de septiembre de 1978, p. 1.

32 Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición  inglesa,  p. 64.

33 L’ Osservatore Romano, edición  inglesa,  14 de septiembre de 1978, p. 2.

34 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 189.

35 Luigi Accattoli,  When A Pope Asks Forgiveness, edición  inglesa,  p. 44.

36 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 210.

37 The Papal Encyclicals [Las Enciclicas Papales], edición  inglesa,  Vol. 1 (1740-1878), p. 359.

38 Raymond yLauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición  inglesa,  p. 44.

39 L' Osservatore Romano, edición  inglesa,  21 de septiembre de 1978, p. 2.

40 L’ Osservatore Romano, edición  inglesa,  21 de septiembre de 1978, p. 1.

41 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 192,193.

42 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 194.

43 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 192.

44 David  Yallop, In God’s Name, edición  inglesa,  p. 196.

45 Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición  inglesa,  p. 70.

 


 

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