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28 mayo 2014 3 28 /05 /mayo /2014 20:29

9ª objeción: El Papa Liberio cedió ante los herejes arrianos y excomulgó a San Atanasio, sin embargo, él continuó siendo el Papa

Papa_Liberio__1903.jpg

 

Respuesta: No es cierto que el Papa Liberio cedió ante los arrianos, ni que haya firmado alguna fórmula arriana, o que excomulgó a San Atanasio. El Papa Liberio fue un defensor firme de la verdad durante la crisis arriana, pero al regresar después de su destierro hizo creer a algunos que él había transigido la fe, cuando, de hecho, no lo había hecho. Citemos al Papa Pío IX.

Papa Pío IX, Quartus supra, # 16, 6 de enero de 1873, sobre las falsas acusaciones:

“Y previamente los arrianos acusaron falsamente a Liberio, Nuestro predecesor, al emperador Constantino, porque Liberio se negó a condenar a San Atanasio, obispo de Alejandría, y se negó a apoyarlos en su herejía54.

Papa Benedicto XV, Principi apostolorum Petro, # 3, 5 de octubre de 1920:

“En efecto, para no ser encontrados infieles en su misión, algunos fueron sin miedo al exilio, como por ejemplo Liberio, Silverio y Martino”55.

Según el Papa Pío IX y el Papa Benedicto XV, el Papa Liberio no vaciló de ningún modo durante la crisis arriana, y fue acusado falsamente por los enemigos de la Iglesia por haberse mantenido firme. También el Papa San Anastasio I es testigo de esto.

Papa San Anastasio I, epístola Dat mihi plurimum, cerca de 400 d.C.:

“Puesto que por este tiempo en que Constancio, de divina memoria, obtenía victorioso el orbe, no pudo esparcir sus manchas por subrepción alguna la herética facción arriana, disposición, según creemos, de la providencia de nuestro Dios, a fin de que aquella santa e inmaculada fe no se contaminara con algún vicio de blasfemia de hombres maldicientes (…) Por esta fe sufrieron de buena gana el destierro los que entonces se mostraron como santos obispos, esto es, Dionisio de ahí, siervo de Dios, dispuesto por las divinas enseñanzas y, tal vez siguiendo su ejemplo, LIBERIO, obispo de Roma, de santa memoria, Eusebio de Verceli e Hilario de las Galias, por no citar a muchos otros que hubieran preferido ser clavados en la cruz, antes que blasfemar de Cristo Dios, a lo que quería forzarlos la herejía arriana, o sea llamar al Hijo de Dios, al Cristo Dios, una criatura del Señor”56.

No fue el Papa Liberio, sino el pseudo-obispo Ischyras, quien, antes de usurpar la sede de Alejandría, expulsó a San Atanasio de su sede.

Papa Pío VI, Charitas, # 14, 13 de abril de 1791:

“Tal vez en el reconocimiento de estas acciones, el obispo de Lidda, Jean Joseph Gobel, fue elegido arzobispo de París, mientras que aún vivía el arzobispo. Él está siguiendo el ejemplo de Ischyras, quien fue proclamado obispo de Alejandría en el Concilio de Tiro como pago por su obra pecaminosa de acusar a San Atanasio y expulsarlo de su sede57.

10ª objeción: El Papa Pío XII declaró en Vacantis apostolicae sedis que un cardenal, no importando bajo qué excomunión este sometido, puede ser elegido.

Papa Pío XII, Vacantis apostolicae sedis, 8 de diciembre de 1945:.Ninguno“34delos cardenales puede en cualquier forma o por cualquier pretexto de excomunión, expulsión o prohibición alguna, o de cualquier otro impedimento eclesiástico, ser excluido de la elección activa y pasiva del Supremo Pontificado. Nos presentamos la suspensión de tales censuras únicamente por el propósito de dicha elección; en otras ocasiones deben permanecer en vigor (AAS 38 [1946], p. 76)”.

RESPUESTA: Como ya hemos demostrado, es un dogma que 1) los herejes no son miembros de la Iglesia y, 2) que un Papa es la cabeza de la Iglesia. Es un hecho dogmático, por lo tanto, que un hereje no puede ser la cabeza de la Iglesia, ya que no es miembro de ella.

¿Entonces, qué quiere autorizar el Papa Pío XII en Vacantis apostolicae sedis? En primer lugar, hay que entender que la excomunión puede ser efectuada por muchas causas. Históricamente, las excomuniones se distinguían por los términos mayor y menor. Excomuniones mayores se incurrían por herejía y cisma (pecados contra la fe) y ciertos otros pecados mortales. Los que recibían excomunión mayor por herejía no eran miembros de la Iglesia (como ya lo acabamos de demostrar en detalle). Sin embargo, la excomunión menor no separa de la Iglesia, sino que prohíbe la participación en la vida sacramental de la Iglesia. El Papa Benedicto XIV señaló la distinción.

Papa Benedicto XIV, Ex quo primum, # 23, 1 de marzo de 1756:

“Además, los herejes y cismáticos están sometidos a la censura de la excomunión mayor por la ley del Can. de Ligu. 23, cuest. 5, y del Can. Nulli, 5, dist. 19”58.

La excomunión menor, por el contrario, se incurría por causas tales como violar un secreto del Santo Oficio, falsificar reliquias (c. 2326), violación de un claustro (c. 2342), etc. Todas estas son penas eclesiásticas o de la Iglesia. Estas acciones, si bien son gravemente pecaminosas, no separan a las personas de la Iglesia. Y por más que ya no se utilizan los términos de excomunión mayor y menor, aun así subsiste el hecho que una persona que incurre en una excomunión (por algo que no sea herejía) la cual no la separa de la Iglesia; en cambio, si incurre en excomunión por herejía, entonces sí es separada de la Iglesia.

Por lo tanto, un cardenal que recibe una excomunión por herejía ya no es más un cardenal, porque los herejes están fuera de la Iglesia católica (de fide, Papa Eugenio IV). Pero un cardenal que recibe una excomunión por otra cosa aún sigue siendo un cardenal, si bien en un estado de grave pecado.

Entonces, cuando el Papa Pío XII dice que todos los cardenales, cualquier sea el impedimento eclesiástico que estén sometidos, pueden votar y ser elegidos en un cónclave papal, esto presupone que son cardenales que han recibido una excomunión por algo que no es herejía, ya que un cardenal que ha recibido excomunión por herejía ya no es en absoluto un cardenal. El punto clave que se debe entender es que la herejía no es meramente un impedimento eclesiástico –por lo tanto, no es de esto lo que está hablando Pío XII –sino más bien es un impedimento por la ley divina.

El canonista Maroto explica: Los“ herejes y los cismáticos están privados del Pontificado supremo por la propia ley divina, porque, aunque por ley divina no se

les consideran incapaces de participar en ciertos tipos de jurisdicción eclesiástica, no obstante, deben considerarse excluidos de ocupar el trono de la Sede Apostólica…”59.

Nótese que los herejes no están excluidos del Papado meramente por impedimentos eclesiásticos (ley humana eclesiástica), sino por impedimentos que provienen de la ley divina. La legislación de Pío XII no se aplica a la herejía, porque él estaba hablando de los impedimentos eclesiásticos: “… o de cualquier otro impedimento eclesiástico…”. Por lo tanto, su legislación no indica que los herejes puedan ser elegidos y continuar siendo Papas, por esa razón leemos que él no mencionó a los herejes. El Papa Pío XII se refería a los cardenales católicos que podrían haber estado bajo excomunión o entredicho.

A fin de probar el punto, supongamos por el bien del argumento de que la legislación del Papa Pío XII sí significaba que un cardenal herético podría ser elegido Papa. Nótese lo que dice Pío XII:

“Nos presentamos la suspensión de tales censuras únicamente a efectos de dicha elección; en otras ocasiones deben permanecer en vigor”.

Pío XII dice que la excomunión es suspendida solamente en el momento de la elección; en otras ocasiones deben permanecer en vigor. Esto significaría que la excomunión por herejía entraría nuevamente en vigor inmediatamente después de la elección y, entonces, el hereje que había sido elegido Papa, ¡perdería su oficio! Por lo tanto, no importando de qué manera se mire, un hereje no puede ser elegido válidamente y a la vez permanecer como Papa.

San Antonino (1459):Enelcaso“en que el Papa se convirtiera en un hereje, se encontraría, por ese solo hecho y sin ninguna otra sentencia, separado de la Iglesia. Una cabeza separada de un cuerpo no puede, siempre y cuando se mantenga separado, ser cabeza de la misma entidad de la que fue cortada. Por lo tanto, un Papa que se separare de la Iglesia por la herejía, por ese mismo hecho, dejaría de ser la cabeza de la Iglesia. No puede ser un hereje y seguir siendo Papa, porque, puesto que él está fuera de la Iglesia, no puede poseer las llaves de la Iglesia”.Summa(Theologica, citado en Actes de Vatican I. V. Frond pub.)

Si un hereje (alguien que niega la fe) pudiera ser la cabeza en la Iglesia, entonces sería falso el dogma de que la Iglesia hay unidad en la fe (es decir, una, santa, católica y apostólica).

 

11ª objeción: ¿Qué importa si Benedicto XVI sea un Papa o no? El problema no es asunto mío.

Respuesta: Si no importa que Benedicto XVI sea Papa o no, entonces no importa el anti-catolicismo de la secta del Vaticano II, no importa la Nueva Misa, etc. No se puede separar una cosa de la otra. No se puede separar al Papa de la Iglesia. Por otra parte, sostener que Benedicto XVI es el jefe de la Iglesia católica es afirmar que las puertas del infierno han prevalecido contra Ella.

Además, reconocer obstinadamente a Benedicto XVI como Papa es cometer un pecado contra la fe, ya que se estaría afirmando que él tiene la verdadera fe cuando en realidad es un hereje manifiesto y un apóstata. Por otra parte, reconocer a Benedicto XVI y a los otros antipapas del Vaticano II como verdaderos Papas es cometer un escándalo contra los que no son católicos porque se estaría demostrando incapacidad de presentarles convincentemente la fe católica. Sobre este punto, ahora debemos ver El Dilema Devastador para demostrar qué tan importante es este tema.

 El Dilema Devastador: La cuestión de por qué los católicos no pueden ni siquiera presentar la fe a un protestante si aceptan como verdaderos Papas a los antipapas del Vaticano II

Supongamos que el día de mañana usted se encuentra con un protestante bien informado y que está interesado en convertirse al catolicismo. Si bien este hombre afirma estar interesado en hacerse “católico”, él tiene un serio problema con la enseñanza de la Iglesia católica respecto a la justificación: él rechaza los cánones y decretos del Concilio de Trento del siglo XVI. Mientras él explica su posición, usted piensa para sí mismo: “¿Cómo espera este hombre convertirse en católico cuando ni siquiera cree en la enseñanza del Concilio de Trento sobre la justificación?” .

Así que, usted siendo un católico bondadoso, le informa que si él quiere ser católico, él debe aceptar y creer en la enseñanza del Concilio de Trento respecto a la justificación y rechazar la opinión de Lutero de la justificación por la sola fe (sola fide), ya que la Iglesia católica (además de la Escritura –Santiago 2, 24) condena la idea de la justificación sólo por la fe.

Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 6, cap. 10, ex cathedra:

“’Bien veis que el hombre se justifica por sus obras, Y NO SÓLO POR LA FE’ (Santiago 2, 24)”60.

Pero el protestante le responde diciendo:

“Disculpe señor, no tengo por qué aceptar y creer en la enseñanza del Concilio de Trento con respecto a la justificación para convertirme en católico. Ni tampoco tengo que creer que la justificación sólo por la fe sea una herejía, como usted dice. Su Papa, Benedicto XVI, y su predecesor, Juan Pablo II, quienes ambos son católicos, están de acuerdo y han aprobado un documento que dice que la justificación sólo por la fe no es una herejía, y que los cánones de Trento sobre la justificación no se aplican a la explicación luterana acerca de la justificación”.Yluegoélprocede a señalar tres puntos sucesivos para comprobarlo.

#1) El protestante, en primer lugar, cita La Declaración conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación, aprobado por el Vaticano el 31 de octubre de 1999. Cita dos textos de la Declaración Conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación, que por casualidad los tenía en su maletín.

Declaración conjunta con los luteranos: “#. Una5 de las finalidades de la presente declaración conjunta es demostrar que a partir de este diálogo, las iglesias luteranas y católica romana se encuentran en posición de expresar una interpretación común de nuestra justificación por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo. Cabe señalar que no engloba todo lo que una y otra iglesia enseñan acerca de la justificación, limitándose a recoger el consenso sobre las verdades básicas de dicha doctrina y demostrando que las diferencias subsistentes en cuanto a su explicación, ya no dan lugar a condenas doctrinales”61.

Después de citar esto, el protestante correctamente le explica que esto excluye cualquier condenación de la opinión luterana acerca de la justificación (sólo por la fe, etc.) A continuación cita el # 13.

Declaración conjunta con los.A LAluteranos:LUZDEDICHOCONSENSO,“#13

LAS RESPECTIVAS CONDENAS DOCTRINALES DEL SIGLO XVI YA NO SE APLICAN A LOS INTERLOCUTORES DE NUESTROS DÍAS”62.

Después de citar esto, el protestante correctamente le explica que esto también significa que ya no se aplican las condenaciones de Trento (en el siglo XVI) sobre la opinión luterana de la justificación.

#2) A fin de sustentar su punto, el protestante procede a citar dos textos más de la misma Declaración conjunta con los luteranos.

Declaración conjunta con los luteranos: “# 41. De ahí que las cond del siglo XVI, por lo menos en lo que atañe a la doctrina de la justificación, se vean con nuevos ojos: las condenas del Concilio de Trento no se aplican al magisterio de las iglesias luteranas expuesto en la presente declaración…”63.

El protestante señala el hecho evidente de que esto significa que ninguna enseñanza luterana contenida en la Declaración conjunta es condenada por el Concilio de Trento. Luego prueba que la justificación sólo por la fe es una de las enseñanzas luteranas expuestas en la Declaración conjunta.

Declaración conjunta con los luteranos:.Según“#lainterpretación26 luterana, el pecador es justificado sólo por la fe (sola fide). En la fe depositan su plena confianza en el Creador y Redentor con quien viven en comunión”64.

Concluye el protestante, con perfecta lógica, que, según el propio acuerdo del Vaticano con los luteranos sobre la justificación, la sola fe no está ciertamente condenada por el Concilio de Trento. Por lo tanto, le dice finalmente a usted:

“Mire, señor, los católicos que se adhieren y creen en la Declaración conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación no sostienen que la sola fe sea una herejía anatematizada infaliblemente por el decreto del Concilio de Trento, como usted dice que un católico debe creer a fin de ser católico”.

#3) Por último, este protestante inteligente sabe que usted va a decir que Juan Pablo II y Benedicto XVI no firmaron la Declaración conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación. Por tanto, él le hace saber que la Declaración conjunta fue firmada bajo los auspicios de Juan Pablo II y fue aprobada en repetidas ocasiones por Benedicto XVI.

Juan Pablo II, 19 de enero de 2004, En una reunión con los luteranos de Finlandia: “… deseo expresar mi gratitud por el progreso ecuménico hecho entre católicos y luteranos en estos últimos cinco años, desde que se firmó la Declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación”65.

Benedicto XVI, Discurso a los metodistas, 9 de diciembreMecomplacedela 2005: “ iniciativa que llevaría a las Iglesias-miembros del Consejo metodista mundial a adherirse a la Declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación, firmada por la Iglesia católica y la Federación luterana mundial en 1999”66.

El protestante concluye su presentación diciendo:

“Benedicto XVI (y, antes que él, Juan Pablo II) es un católico que adhiere a la Declaración conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación, cuya declaración enseña explícitamente que la sola fe no está anatematizada por Trento, y que las diferencias subsistentes en cuanto a su explicación, entre luteranos y católicos, ya no dan lugar a condenas doctrinales. Por lo tanto, cuando me convierta en católico, yo voy a mantener la misma posición que Benedicto XVI y como lo establece la Declaración conjunta con los luteranos. ¡Sostendré que la justificación es sólo por la fe, y no voy a sostener que aquello es una herejía anatematizada! Y no voy a aceptar los cánones y decretos del Concilio de Trento, ya que Juan Pablo II y Benedicto XVI han aceptado, aprobado, y estuvieron de acuerdo con la Declaración conjunta, la cual explica que los cánones de Trento ya no están en vigor”.

Usted sabe que, como católico, tiene la estricta obligación de decirle que la creencia en la sola fe y la creencia en la religión católica son incompatibles. Entonces, ¿qué le respondería?

Si usted sostiene que Benedicto XVI y Juan Pablo II son/fueron Papas válidos, entonces usted daría la siguiente respuesta, que es la única cosa que se le puede ocurrir:

“Juan Pablo II y Benedicto XVI se equivocaron. Ellos no son infalibles en todo lo que dicen o hacen. La Declaración conjunta no es infalible. El Concilio de Trento es infalible”.

Y el protestante inteligente, detectando rápidamente los defectos de esta pobre respuesta ilógica, le respondería:

“Señor, yo nunca he dicho que la Declaración conjunta sea infalible. La infalibilidad no tiene nada que ver con nuestra conversación. La idea de fondo es que usted admite que Benedicto XVI es un católico con quién usted se encuentra en comunión, y con quien todo católico debe estar en comunión. Usted admite que él no es un hereje que está fuera de la comunión de la Iglesia católica por abrazar la Declaración conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación, por lo que tiene que admitir que yo también seré un católico (no un hereje), en comunión con la Iglesia, cuando yo tome la misma posición de Benedicto XVI”.

Si usted sostiene que Benedicto XVI es un Papa válido, entonces no tendría nada que responderle a este protestante. El debate se ha terminado, y usted ha perdido. Usted no puede, por una parte decir que la aceptación de la sola fe y la Declaración conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación es incompatible con la entrada de este protestante a la Iglesia católica (cosa que, como verdadero católico, usted debe admitir que es incompatible, puesto que fue definido infaliblemente en Trento), y al mismo tiempo debe prestar obediencia a Benedicto XVI como cabeza de la Iglesia católica, quien se ha mostrado muy a favor de la Declaración conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación. El protestante lo tiene arrinconado y usted se ve obligado a admitir que, de hecho, él puede ser católico y a la vez sostener lo que enseña la Declaración conjunta. Esto demuestra que los que aceptan a Benedicto XVI como Papa no pueden ni siquiera presentar convincentemente la fe católica a un protestante. ELLOS DEBEN ADMITIR SE PUEDE SER “CATÓLICO QUE LA SOLA FE NO ES UNA HEREJÍA ANATEMATIZADA, Y QUE LOS CÁNONES DE TRENTO NO SE APLICAN A LA OPINIÓN LUTERANA SOBRE LA JUSTIFICACIÓN.

Siempre que se reconozca a Benedicto XVI como el Papa católico, se estará defendiendo una Iglesia que ha repudiado al Concilio de Trento, es decir, una “Iglesia”que por definición, es una iglesia no católica –una Iglesia de herejes.

Papa Inocencio III, Eius exemplo, profesión de fe, 18 de diciembre de 1208: “De corazón creemos y con la boca confesamos una sola iglesia, no de herejes, sino la Santa, Romana, Católica y Apostólica, 67.fuera de la cua

El mismo juicio y autoridad con que usted ha determinado que este protestante no confesional era un hereje fuera de la Iglesia católica –un juicio que usted hizo al encontrarse con él y que luego descubrió lo que él creía y cómo repudiaba el Concilio de Trento –es exactamente el mismo juicio al cual usted está absolutamente obligado a hacer con respecto a Benedicto XVI. Esto lo debe llevar a concluir de manera asombrosa y esclarecedora que usted no está juzgando a la Santa Sede o a un Papa cuando juzga correctamente que Benedicto XVI no es un católico; más bien usted está identificando a un no católico por lo que es, del mismo modo que usted identifica correctamente a cualquier protestante no confesional que usted conozca, al igual como usted identifica a cualquier calvinista, metodista o episcopalista. Por lo tanto, usted en la práctica, para convertir a un protestante a la fe católica, debe necesariamente negar que Benedicto XVI sea un verdaderoPapa”,o “de lo contrario, tendría que admitir necesariamente que el protestante es católico al igual que usted.

12ª objeción: ¿Cómo puede ser que toda la Iglesia y todos los cardenales hayan reconocido a un antipapa, como fue en el caso de Juan XXIII (1958-1963)?

Respuesta: El Papa Pablo IV declaró que los católicos no pueden aceptar a un reclamante herético del Papado, incluso si “todos”le llegaran a prestar obediencia –lo que demuestra que es posible que en un momento ocurra que todos le presten obediencia a un antipapa.

Papa Pablo IV, de la Bula Cum ex apostolatus officio, 15 de febrero de 1559: “6. Agregamos, que si en algún tiempo aconteciese que un (…) electo Pontífice Romano que antes de su promoción al cardenalato o asunción al Pontificado, se hubiese desviado de la fe católica, o hubiese caído en herejía, (…) (ii) de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos…”.

¡Pero ya hemos tenido una situación donde todos los cardenales reconocieron a un antipapa! Como se describió anteriormente en este libro, durante el Gran Cisma de Occidente, 15 de los 16 cardenales que habían elegido al Papa Urbano VI le retiraron su obediencia sobre la base de que el revoltoso populacho romano había hecho la elección no canónica. El único cardenal que no repudió al Papa Urbano VI fue el cardenal Tebaldeschi, pero murió poco después, el 7 de septiembre –dejando una situación donde ninguno de los cardenales de la Iglesia católica reconoció al verdadero Papa, Urbano VI. Todos los cardenales consideraron su elección inválida(68).

En el siglo XII, el antipapa Anacleto II –que reinó ocho años en Roma mientras rivalizaba con el verdadero Papa, Inocencio II –ganó el apoyo de la mayoría de los cardenales, del obispo de Porto, del decano del Sacro Colegio, y de todo el pueblo de Roma(69).

13ª objeción: Juan XXII era un hereje, que fue denunciado incluso por el cardenal Orsini, sin embargo, él continuó siendo el Papa.

Chris Ferrara,“Oposición a la Campaña,Catholic Family Sedevacantista”News, agosto de 2005,Comparen la falta. de 21: éxito de“ la Campaña [sedevacantista] por buscar herejía en los pronunciamientos “manifiesta” de los papas conciliares con el histórico ejemplo del Papa Juan XXII. En 1331, algunos teólogos franceses y el cardenal Orsini denunciaron a Juan XXII como un hereje, cuando, en una serie de sermones, él enseñó que las animas benditas, después de haber terminado su tiempo designado en el purgatorio, no verían a Dios hasta después del juicio final. El cardenal Orsini convocó un concilio general para denunciar al Papa de hereje,(…) Enfrentado de esta manera pública, Juan XXII le respondió que no fue su intención de obligar con sus sermones a toda la Iglesia, y preparó una comisión de teólogos para examinar la cuestión. La comisión le informó al Papa que estaba en un error, y él se retractó del error varios años después, en el día antes de su muerte. Sin embargo, a pesar de ser denunciado como un hereje y amenazado con un concilio general para declarar su herejía, Juan XXII nunca dejó de ser considerado por la Iglesia como Papa, y la historia de la Iglesia debidamente lo registra como tal”70.

Respuesta: Juan XXII no fue un hereje, y su reinado no es prueba de que los herejes puedan ser Papas.

En primer lugar, queremos que el lector se dé cuenta de algo muy interesante: cuando Chris Ferrara (la persona que presenta esta objeción) expone el caso de Juan XXII, observe cómo exagera el caso. Él no duda en calificarlo como un ejemplo de verdadera herejía. Pero cuando habla de las claras herejías de los “Papas”del Vaticano II, todas ellas son disminuidas al punto que él niega que alguna de ellas constituya herejía. Por ejemplo:

Chris Ferrara, “Oposición añalaSedevacantista”Camp,CatholicFamilyNews, agosto de 2005,PerolaCampaña. 21:[sedevacantista]“ ni siquiera llega a la primera base, ya que, como veremos, a pesar de sus esfuerzos tenaces, ha fallado en identificar alguna herejía ‘manifiesta’de entre las numerosas declaraciones ambiguas y las acciones inquietantes (incluso escandalosas) de Juan Pablo II o Pablo VI…”71.

Bueno, entonces ninguna de las evidentes herejías de Juan Pablo II y Pablo VI (p. ej., sus enseñanzas sobre que hay santos en otras religiones; cuando declaran que no debemos convertir a los no católicos; etc.), ni siquiera constituyen herejía, según Ferrara, no obstante, el caso de Juan XXII ciertamente alcanzó –para él –, el nivel de herejía. ¡Qué tontería! ¿Hay alguien que no vea aquí la profunda hipocresía y la total deshonestidad? Cuando Ferrara y otros anti-sedevacantistas sienten que es una ventaja desestimar la herejía, ellos elevan el estándar de exigencia para calificar la herejía, tanto así que, básicamente, nada puede alcanzar ese nivel de verdadera herejía. Sin embargo, cuando consideran oportuno exagerar una herejía (como en el caso de Juan XXII), porque ellos creen que tendrán éxito de oponerse de este modo al sedevacantismo, ahí sí que ellos dramatizan y lo hacen parecer mucho peor que lo que realmente era.

La verdad es que Juan XXII no era un hereje. La posición de Juan XXII sobre las ánimas benditas que no ven la visión beatífica hasta después del Juicio universal era una cuestión que aún no se había definido específicamente como dogma. Esta definición fue pronunciada dos años después de la muerte del Papa Juan XXII por el Papa Benedicto XII en Benedictus Deus(72); pero al parecer a Chris Ferrara no le pareció importante mencionar este hecho.

El hecho de que el cardenal Orsini haya denunciado a Juan XXII como un hereje no prueba nada, sobre todo si consideramos el contexto de los acontecimientos. Para proporcionar unos breves datos históricos: Juan XXII condenó como herética la enseñanza de “los espirituales”. Este grupo sostenía que Cristo y los apóstoles no tenían posesiones individualmente o en común. Juan XXII condenó este punto de vista como contrario a las Sagradas Escrituras, y declaró que son herejes todos aquellos que se adhieren persistentemente a ella(73). “Los espirituales”y otros como ellos, incluso el rey Luis de Baviera, fueron condenados como herejes.

Cuando aconteció la controversia con respecto a las declaraciones de Juan XXII sobre la visión beatífica, los espirituales y el rey Luis de Baviera se aprovecharon de ello y acusaron al Papa de herejía. Estos enemigos de la Iglesia fueron apoyados por el cardenal Orsini, el hombre a quien Ferrara mencionó en su artículo.

La Enciclopedia Católica, “Juanv olXXII”,.8, 1910,Losespirituales,.433:siempre “ en una alianza íntima con Luis de Baviera, se aprovecharon de estos acontecimientos para acusar al Papa de herejía, apoyados por el cardenal Napoleón Orsini. En unión con este último, el rey Luis le escribió a los cardenales, instándolos a convocar un concilio general y condenar al Papa”74.

Con estos antecedentes, podemos ver que la declaración de Ferrara de que elcardenal“ Orsini convocó un concilio general para denunciar al Papa de hereje…”toma una perspectiva diferente: Sí, el cardenal Orsini y sus buenos amigos, los herejes excomulgados. De hecho, incluso el propio “Papa” de Chris Ferrara, en su libro Teología dogmática, toma nota de que el escándalo fue utilizado por los enemigos de la Iglesia con fines políticos:

“Cardenal”Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), Teología dogmática, 1977, El p. 137: “ escándalo [de Juan XXII] fue utilizado con fines políticos en la acusación de herejía introducida por los franciscanos enemigos del Papa [los espirituales] en el círculo de Guillermo de Ockham en la corte del emperador Luis de Baviera”75.

Chris Ferrara se ha unido a la compañía de los enemigos de la Iglesia por exagerar el caso de Juan XXII. Juan XXII no era un hereje. Además del hecho de que el asunto aún no se había definido específicamente como dogma, Juan XXII también dejó en claro que él no obligó a nadie a creer en su (falsa) opinión y que no tenía una conclusión definitiva sobre esa materia:

La Enciclopedia Católica, sobre el Papa Juan XXII:

“El Papa Juan le escribió al rey Felipe IV al respecto (noviembre de 1333), y destacó el hecho que, siempre y cuando la Santa Sede no haya emitido una decisión, los teólogos pudieron gozar de una libertad perfecta sobre esta materia. En diciembre de 1333, los teólogos de París, después de una consulta sobre la cuestión, decidieron en favor de la doctrina que las animas benditas veían a Dios inmediatamente después de la muerte o después de que se cumpliera su purificación; señalaron al mismo tiempo que el Papa no había emitido ninguna decisión sobre esta cuestión, sino sólo había dado su opinión personal, y que ahora le pedían al Papa que confirme su decisión. Juan asignó una comisión en Aviñón para estudiar los escritos de los Santos Padres, y para discutir sobre la cuestión en disputa. En un consistorio celebrado el 3 de enero de 1334, el Papa declaró explícitamente que nunca tuvo la intención de enseñar algo contrario a la Sagrada Escritura o a la regla de fe y que de hecho no tenía la intención de emitir alguna decisión. Antes de su muerte, se retractó de su dictamen anterior, y manifestó su creencia de que las almas separadas de sus cuerpos gozan en el cielo de la visión beatífica”76.

Todo esto sirve para demostrar que Juan XXII no era un hereje. Él tenía una opinión personal que estaba completamente equivocada, opinión sobre la cual él mismo declaró explícitamente que no era más que una opinión. De hecho, a pesar de su significativo error, Juan XXII fue bastante vigoroso contra la herejía. Su condena a los espirituales y al rey Luis de Baviera es prueba de que él sí condenaba la herejía. Compararlo con los antipapas del Vaticano II que ni siquiera creen que exista la herejía es totalmente ridículo. Cómo ya se demostró, ¡Benedicto XVI ni siquiera cree que el protestantismo sea una herejía! ¡Qué burla satánica que alguien obstinadamente afirme, frente a estos éstos hechos, que ese hombre sea un católico! El hecho es que, donde busquen los anti-sedevacantistas (ya sea en el dogma del Papado, o en las acciones de Lutero, etc.), ellos serán refutados. Por ejemplo, ya que estamos en el tema de Juan XXII y el Juicio universal, debe recordarse que Benedicto XVI niega el que quizás es el dogma católico más central respecto al Juicio universal: la resurrección de los cuerpos, como lo hemos demostrado en la sección anterior sobre sus herejías.

Benedicto XVI, Introducción al Cristianismo, 2004,Estopindica.349:claramente“ que la médula de la fe en la resurrección no consiste en la idea de la restitución de los cuerpos, a lo que nosotros la hemos reducido; todo esto es válido, aunque la Biblia haya cambiado la representación”77.

Benedicto XVI, Introducción al Cristianismo, 2004, pp. 357-358:En pocas“ palabras, Pablo no enseña la resurrección de los cuerpos, sino de las personas…”78.

Así que, cuando los anti-sedevacantistas plantean la cuestión de Juan XXII y el Juicio final, ellos no hacen nada más que hacernos recordar de otro dogma que Benedicto XVI niega. Y además es una prueba más de por qué él no es el Papa.

14ª objeción: El Papa Honorio fue condenado por herejía por un concilio general después de su muerte, sin embargo, la Iglesia no considera que haya dejado de ser Papa, a pesar de que fue acusado de herejía durante su reinado.

Respuesta: Como ya hemos visto, es un hecho dogmático que un hereje no puede ser Papa, ya que es un dogma infaliblemente definido que un hereje deja de ser miembro de la Iglesia católica.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, ex cathedra: “[La Santa Iglesia romana] firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos…”79.

El caso del Papa Honorio no prueba que un hereje pueda ser Papa. En la condenación del Papa Honorio como hereje después de su muerte, el Tercer Concilio de Constantinopla no hizo ninguna declaración –ni la Iglesia jamás ha hecho una declaración –de que él permaneció siendo Papa hasta su muerte.

Tercer Concilio de Constantinopla, Exposición de la fe, 680-681:

“…no descansó el autor del mal, buscando a un cómplice en la serpiente y a través de ella introdujo en la naturaleza humana el veneno mortal; del mismo modo ahora ha encontrado instrumentos adecuados para sus propios fines –sobre todo a Teodoro, (…) Sergio, Pirro, Pablo y Pedro, (…) y también a Honorio, quien fue Papa de la antigua Roma, a Ciro, (…) y a Macario, (…) –y [esta serpiente] nunca descansa para levantar por medio de ellos obstáculos de error contra todo el cuerpo de la Iglesia, sembrando con voz de fábula en personas ortodoxas la herejía de una sola voluntad y un solo principio 80de. acción…”

La Iglesia no manifestó la cuestión de que si Honorio perdió el oficio papal después de caer en la herejía, sino que simplemente lo condenó. (Honorio también fue condenado por el Cuarto Concilio de Constantinopla y el Segundo Concilio de Nicea). Puesto que Honorio fue un Papa elegido válidamente (por eso su nombre se encuentra en la lista de los verdaderos Papas), si él se convirtió en un verdadero hereje durante su reinado, entonces él perdió el oficio papal, porque incluso hasta los mismos anti-sedevacantistas que levantan este argumento admiten que: “los herejes no son católicos y los no católicos no pueden ser Papas”.

El Papa Honorio había fallecido hace más de cuarenta años cuando fue condenado por el Tercer Concilio de Constantinopla. Honorio no promulgó ningún decreto dogmático, y sólo “reinó”por tres años y medio después de ocurrido el incidente de herejía. Por lo tanto, la cuestión de que si él siguió siendo Papa gobernando la Iglesia universal en los últimos tres años y medio del total de su pontificado de trece años, no fue tema relevante para los fieles de aquella época.

Por lo tanto, es perfectamente comprensible que la Iglesia no haya emitido ninguna declaración oficial que diga que Honorio perdió su oficio por ser hereje, puesto que aquello no fue un tema que se haya discutido en aquella época y además porque se habría creado todo un debate teológico sobre algo que no era necesario tratar.

Además, como afirma The Catholic Encyclopedia de 1907, todavía persiste cierta confusión (incluso entre los sucesores de Honorio) de si el Papa Honorio fue un hereje o un mero culpable por no reprimir la herejía o si fue simplemente mal entendido. Algunos eruditos que incluso han estudiado la cuestión con gran detalle, aún no están convencidos de que Honorio fuera condenado como hereje por el Tercer Concilio de Constantinopla. Su argumento se basa en el hecho de que el Papa San Agatón, que vivió durante el concilio, murió antes de que terminara. Puesto que los decretos de un concilio sólo poseen autoridad cuando son otorgados por la confirmación del Papa; ellos sostienen que el Papa San León II, que confirmó el concilio, sólo confirmó la condenación de Honorio por no haber reprimido la herejía, y, por lo tanto, permitió que la fe se contaminara. Esta confusión explica la razón de lo que dijo San Francisco de Sales acerca de Honorio (ver más adelante).

Para distinguir aún más el caso de Honorio de los antipapas del Vaticano II, es importante señalar que la caída en herejía del Papa Honorio fue casi completamente desconocida durante su reinado y los años posteriores. Las dos cartas de Honorio que favorecían la herejía monotelita (escritas en 634) fueron cartas dirigidas a Sergio, el patriarca de Constantinopla. Estas cartas no solamente fueron casi desconocidas en aquella época, sino además, fueron malinterpretadas por el Papa que reinó inmediatamente después de Honorio.

Por ejemplo, el Papa Juan IV (640-643), que fue el segundo Papa en reinar después del Papa Honorio, defendió a Honorio de toda acusación de herejía. El Papa Juan IV estaba convencido que Honorio no había enseñado la herejía monotelita (esto es, que Cristo tiene una sola voluntad), sino que Honorio simplemente señaló que nuestro Señor no tiene dos voluntades contrarias.

Papa Juan IV, carta “Dominus qui dixit”al emperador Constantino, con respecto al Papa Honorio, 641:Así, pues,“…el predicho predecesor mío [Honorio] decía del misterio de la encarnación de Cristo que no había en Él, como en nosotros pecadores, dos voluntades contrarias de la mente y de la carne. Algunos, acomodando esta doctrina a su propio sentido, han sospechado que Honorio enseñó que la divinidad y la humanidad de Aquél no tienen más que una sola voluntad, interpretación que es de todo punto contraria a la verdad”81.

Tomando en cuenta estos hechos, podemos ver: 1) el caso del Papa Honorio no prueba que los herejes pueden ser Papas, ya que la Iglesia nunca ha declarado que él permaneció siendo Papa después de su caída en herejía, y 2) los hechos del caso del Papa Honorio son drásticamente diferentes al caso de los antipapas del Vaticano II, ya que las dos cartas de Honorio que contenían herejía eran casi totalmente desconocidas en aquella época, y fueron mal interpretadas, incluso por los Papas que le sucedieron. Comparar las dos cartas del Papa Honorio con las acciones y declaraciones de los herejes manifiestos Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, es como comparar un grano de arena con una playa.

Por último, si desea más confirmación sobre que los herejes ipso facto dejan de ser Papas, y que el caso del Papa Honorio no proporciona ninguna evidencia de lo contrario, no lo acepte tan solo por nuestra palabra, sino compruébelo por usted mismo con la siguiente cita.

San Francisco de Sales (siglo XVII), Doctor de la Iglesia, La Controversia Católica, pp. 305-306:Por lo“tanto, no decimos que el Papa no pueda errar en sus opiniones privadas, tal como lo hizo Juan XXII, ni tampoco ser totalmente hereje, como tal vez lo fue Honorio. Ahora bien, cuando él [el Papa] es explícitamente un hereje, cae ipso facto de su dignidad y fuera de la Iglesia…”82.

En el mismo párrafo que San Francisco de Sales (Doctor de la Iglesia) menciona al Papa Honorio, él afirma inequívocamente que un Papa deja de ser Papa si se convierte en un hereje. San Francisco de Sales no estaba seguro si el Papa Honorio fue un hereje o si meramente no reprimió la herejía; sin embargo, fuere lo que fuere, San Francisco sabía que el caso de Honorio no afectaba la verdad que los herejes no pueden ser Papas.

San Roberto Belarmino y San Alfonso de Ligorio también estaban familiarizados con el caso del Papa Honorio y eso no les impidió que declararan lo siguiente: San Roberto Belarmino (1610), Doctor deUn laPapa queIglesia:semanifieste “ hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser Papa y cabeza, así como por lo mismo deja de ser un cristiano y miembro de la Iglesia. Por tanto, él puede ser juzgado y castigado por la Iglesia. Esta es la enseñanza de todos los Padres antiguos, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción”.

San Alfonso de Ligorio (1787), DoctorSialgunavezdeunPapa,lacomoIglesia: “ persona privada, cayera en herejía, él perdería inmediatamente el pontificado”83.

Tomando en cuenta estos hechos, podemos ver que el argumento anti-sedevacantista basado en Honorio no prueba nada para ello, sino que por el contrario, nos recuerda la enseñanza de los Doctores de la Iglesia quienes, teniendo presente este caso, declararon que los herejes no pueden ser Papas.

 

15ª objeción: La Iglesia y la jerarquía siempre serán visibles. Si la Iglesia del Vaticano II no es la verdadera Iglesia católica, entonces la Iglesia y la jerarquía ya no son visibles.

 

Respuesta: 1) Las personas malinterpretan qué es lo que consiste la visibilidad de la Iglesia, 2) la secta del Vaticano II no puede ser la Iglesia visible de Cristo, y 3) la secta Vaticano II niega esta misma enseñanza sobre la visibilidad de la Iglesia.

 

Nadie niega que la Iglesia católica pueda dejar de existir en todos los países del mundo, a excepción de uno. La visibilidad de la Iglesia no requiere que los fieles o la jerarquía sean vistos en cada lugar geográfico del mundo entero. Esto nunca ha sido el caso. En términos más simples, la visibilidad de la Iglesia significa que haya verdaderos fieles católicos que profesan externamente la única religión verdadera, incluso si son reducidos a un número muy pequeño. Estos fieles que profesan externamente la única religión verdadera siempre serán la Iglesia visible de Cristo, aun cuando su cantidad sea reducida a sólo un puñado.

 

Y esto es precisamente lo que está predicho que ocurrirá en el fin del mundo.

San Atanasio: “Los católicos que se mantienen fiel

84 Jesucristo”

reducidos a un manojo, ellos son la verdadera Iglesia de.

 

Nuestro Señor mismo nos indica que el número de la Iglesia será terriblemente pequeño en los últimos días.

 

Lucas 18, 8: “Mas cuando viniere el Hijo del Hombre, ¿pensáis que hallará fe en la tierra?”

 

En el Apocalipsis de San Juan parece indicarnos lo mismo.

 

Apocalipsis 11, 1-2:

 

“Entonces se me dio una caña a manera de una vara, y se me dijo: Levántate y mide el templo de Dios, y el altar, y los que adoran en él; pero el atrio exterior del templo,

 

déjalo fuera, y no lo midas, por. cuanto está dado a l

 

La Haydock version of the Douay-Rheims Bible, una colección popular de comentarios católicos sobre las Escrituras escrito por el Rev. P. Geo. Leo Haydock, contiene el siguiente comentario sobre el Apoc. 11, 1-2.

 

Comentario católico de Pastorini sobre el Apoc. 11, 1-2, Versión Haydock católica inglesa de la Biblia de Douay-Rheims: Las“iglesias consagradas al Dios verdadero, son tan reducidas en número, que son representadas por San Juan como una única iglesia; sus ministros ofician en un altar, y todos los fieles verdaderos son tan pocos, con respecto a la mayor parte de la humanidad, que el evangelista los ve reunidos en un solo templo, para presentar sus adoraciones al Altísimo”85.

 

El magisterio de la Iglesia católica nunca ha enseñado que siempre debe haber un cierto número de obispos o fieles para que exista la Iglesia. Siempre que haya por lo menos un sacerdote o un obispo y al menos unos pocos fieles, la Iglesia y la jerarquía estarán vivas y visibles. Hoy en día son muchos más que un manojo los fieles que sostienen la fe católica inmutable. Por lo tanto, el argumento de nuestros adversarios desde la perspectiva de la visibilidad carece de mérito y es contraria a las profecías de la Sagrada Escritura.

 

Además, durante la crisis arriana (siglo IV) la verdadera fe desapareció en regiones enteras, tanto así, que casi no se encontraban obispos católicos en ningún lugar.

 

P. WilliamEn unJurgens:momentodela historia“ de la Iglesia, sólo unos años antes de la presente predicación de Gregorio [Nacianceno] (380 d.C.), quizás el número de obispos católicos en posesión de sus diócesis, a diferencia de obispos arrianos en posesión de sus diócesis, no era mayor al 1% y 3% en total. Si la doctrina hubiera sido determinada por la mayoría, hoy seríamos todos negadores de Cristo y opositores del Espíritu”86.

 

P. WilliamEn Jurgens:laépocadelemperador“ Valente (siglo IV), Basilio era prácticamente el único obispo ortodoxo en todo Oriente que tuvo éxito en conservar el cargo de suno lediócesisimportaalhombre(moderno…)Sisaber la historia del arrianismo, por lo menos no debería desconocer que la Iglesia Católica no toma en cuenta la popularidad y el número para determinar y conservar la doctrina: de otro modo, hubiéramos abandonado a Basilio, Hilario, Atanasio, Liberio y Osio y nos llamaríamos arrianos”87.

 

La herejía arriana se extendió tanto en el siglo IV que los arrianos (quienes negaban la divinidad de Cristo) llegaron a ocupar casi todas las iglesias católicas, por lo que en todas partes parecía que sólo ellos eran la legítima jerarquía.

 

San AmbrosioNo hay(+382):paramísuficientes“ horas del día como para enumerar los nombres de todas las diversas sectas de los herejes”88.

 

Las cosas estaban tan mal en aquella época que San Gregorio Nacianceno se vio obligado a decir lo que muy bien se podría decir hoy en día respecto del remanente católico.

 

San Gregorio Nacianceno, “Contra los arrianos”,(+380): “¿Dónde están los que no insultan por nuestra pobreza y se enorgullecen de sus riquezas? ¿Esos que definen a

 

la Iglesia por números y desprecian al rebaño pequeño?”89.

 

Por lo tanto, este período de la historia de la Iglesia prueba un punto importante para nuestro tiempo: si la misión indefectible de la Iglesia de enseñar, gobernar y santificar requiere un obispo gobernante (es decir, con jurisdicción) para que la Iglesia de Cristo esté presente y operante en una sede o diócesis en particular, entonces uno tendría que decir que la Iglesia de Cristo había desaparecido en todos aquellos territorios donde no hubo un obispo católico que gobernare durante la herejía arriana. Sin embargo, es un hecho que en el siglo IV, en los lugares donde los fieles conservaron la verdadera fe católica, incluso en aquellas sedes donde el obispo era arriano, el remanente de fieles católicos constituía la verdadera Iglesia visible de Cristo. En ese remanente, la Iglesia católica existió y perseveró en su misión de enseñar, gobernar y santificar sin un obispo gobernante, lo que demuestra que la indefectibilidad de la Iglesia de Cristo y su misión de enseñar, gobernar y santificar no requiere necesariamente de la presencia de un obispo con legítima jurisdicción.

 

También hay que señalar que la jerarquía se puede definir de dos maneras: jerarquía jurisdiccional y jerarquía eclesiástica(90).

 

Papa Pío XII, Ad sinarm gentum, # 13, 7 de octubre de 1954:Además –“lo que del mismo modo ha sido establecido por disposición divina –a la potestad de orden (en virtud de la cual la jerarquía eclesiástica se halla compuesta de obispos, sacerdotes y ministros) se accede recibiendo el sacramento del orden sagrado”91.

 

Sólo aquellos que tengan jurisdicción ordinaria (es decir, jurisdicción que se adjunta a un oficio) constituyen la jerarquía jurisdiccional. Por otro lado, todo sacerdote católico válido constituye parte de la jerarquía eclesiástica. Es posible entonces que la jerarquía siga existiendo mientras haya jerarquía eclesiástica.

 

Los anti-sedevacantistas que plantean esta objeción no pueden identificar a un verdadero obispo católico con jurisdicción ordinaria. Pues, ¿a quién van a señalar? ¿Al “obispo”Bruskewitz, que en su propia catedral realizó una Séder Pascual interreligiosa con un grupo de rabinos durante la Semana Santa?(92) ¿Van a señalar al “cardenal”Mahony o al “cardenal”Keeler?

 

Si fuera verdadero que debe haber un obispo con jurisdicción ordinaria en algún lugar (cosa que no se ha demostrado), entonces él estaría en algún lugar. Pero ello no cambia el hecho de que Benedicto XVI y sus obispos apóstatas sean no católicos y, por lo tanto, no formen parte de la jerarquía. Frente a un hecho, no hay argumento; por lo tanto, contra este hecho, no hay argumento.

 

Por último, y quizás lo más importante, ¡la secta del Vaticano II rechaza la visibilidad de la Iglesia católica, lo que demuestra una vez más que no es la verdadera Iglesia católica visible!

 

Documento del Vaticano II, Unitatis redintegratio, # 1:

 

“Casi todos, sin embargo, aunque de modo diverso, suspiran por una Iglesia de Dios única y visible, que sea verdaderamente universal y enviada a todo el mundo, para que el mundo se convierta al Evangelio y se salve para gloria de Dios”93.

 

¿Recuerdan esta herejía aludida en capítulos anteriores? Al comienzo de su Decreto sobre el ecumenismo, el Vaticano II enseña que casi todo el mundo suspira por una Iglesia verdaderamente universal y visible, cuya misión es convertir al mundo con el Evangelio. Una vez más, para aquellos que dudan de que el Vaticano II está negando aquí la existencia de la Iglesia católica, veamos cómo interpreta ese pasaje el antipapa Juan Pablo II.

 

Juan Pablo II, Homilía, 5 de diciembre de 1996, hablando sobre la oración con los no católicos: Cuando“ oramos juntos, lo hacemos con el deseo de ‘una Iglesia de Dios única y visible, que sea verdaderamente universal y enviada a todo el mundo, para que el mundo se convierta al Evangelio y se salve para gloria de Dios’(Unitatis redintegratio, .1)”

 

Juan Pablo II, Ut unum sint, # 7, 25 de mayoNoobstante,de casi1995:todos, “ aunque de manera diferente, aspiran a una Iglesia de Dios única y visible, que sea verdaderamente universal y enviada a todo el mundo, a fin de que el mundo se convierta al Evangelio y así se salve para gloria de Dios (documento del Vaticano II

 

Unitatis redintegratio, 941)”.

 

Así que, si usted acepta la enseñanza de la Iglesia sobre su visibilidad, esa es una razón más por la cual se debe rechazar la secta del Vaticano II y a sus antipapas.

 

Por cierto, la idea de una Iglesia invisible –enseñada por la secta del Vaticano II –ha sido condenada por lo menos tres veces: Papa León XIII, Satis cognitum, # 3, 29 de junio 1896(95); Papa Pío XI, Mortalium animos, # 10, 6 de enero 1928(96); Papa Pío XII, Mystici Corporis Christi, # 64, 29 de junio de 1943(97).

 

Papa León XIII, Satis cognitum, # 3, 29 de junio de 1896:

“’Sois el cuerpo de Cristo’(1 Cor. 12, 27). Porque la Iglesia es un cuerpo visible, (…)

 

De aquí se sigue que están en un pernicioso error los que, haciéndose una Iglesia a medida de sus deseos, se la imaginan como oculta y en manera alguna visible…”98.

 

Por otra parte, hay un dato interesante sobre la crisis de la querella por las investiduras laicas (1075-1122). Durante esta crisis, el malvado rey de Alemania, Enrique IV, instituyó a un antipapa (que fue apoyado por muchos obispos alemanes). Enrique también nombró a sus obispos que también se sometieron al antipapa. El resultado fue que había dos obispos en casi todas las diócesis y con ello una gran confusión.

 

Enciclopedia Católica, vol. 8, Investiduras”,1910,“Ahora habíap. mucha86: “ confusión en todas partes, (…) Muchas diócesis tenían dos ocupantes. Ambos partidos llamaban a sus rivales perjuros y traidores…”99.

 

El punto es que, al igual como actualmente estamos frente a una apostasía sin precedentes, la Iglesia ha atravesado en el pasado por épocas confusas, incluyendo aquellas en que era difícil identificar a la verdadera jerarquía.

 

16ª objeción: Los Papas del Vaticano II no han enseñado herejía manifiesta porque sus declaraciones son ambiguas y requieren ser comentadas.

 

Chris Ferrara, “Oposición a la Campaña Sedevacantista, II Parte”, Catholic Family News, octubre de 2005, p. 8:Ahora“ bien, aquello que se manifiesta –es decir, claro, evidente, obvio, inconfundible e indudable –no requiere explicación. Esta misma cualidad de no requerir una explicación es lo que lo hace manifiesto. Por lo tanto, antes que la campaña pueda siquiera llegar a la primera base, debe mostrarnos no solamente declaraciones papales hechas abiertamente, sino declaraciones cuya supuesta herejía no requiera ninguna explicación para demostrarla. En las palabras papales en sí mismas –no las interpretaciones sedevacantistas de dichas palabras – debe quedar clara la herejía.

 

“Si un llegarPapadeclarar a toda la Iglesia en algún documento o declaración pública:No‘hay Santísima Trinidad. ¡Sólo hay un Dios Creador, tal y como creen los musulmanes!’,entonces su herejía sería manifiesta en el sentido pleno y correcto de la palabra”100.

 

Respuesta: Chris Ferrara, como de costumbre, está totalmente equivocado. En primer lugar, hay muchos ejemplos de herejías manifiestas de los antipapas postconciliares que no requieren explicación o comentario, como lo hemos visto ya. En segundo lugar, la autoridad papal nos enseña que algunas herejías sí requieren una explicación, un estudio y análisis profundo para descubrir y condenarlas, como pronto veremos.

 

Antes de hablar sobre estos dos puntos, es necesario que el lector analice el ejemplo de la herejía que Ferrara pone como ejemplo. Él dio el ejemplo de la herejía: “No hay Santísima Trinidad”. Según Chris Ferrara, este es un ejemplo indiscutible de herejía manifiesta. Es cierto que esta afirmación es una herejía, pero observe bien que, incluso en este ejemplo no se trata de una negación exactamente palabra por palabra de una definición dogmática. Por lo que estamos claros, no hay una definición dogmática expresa sobre la Santísima Trinidad que declare: “Hay una Santísima Trinidad”. Hay definiciones, tales como las siguientes:

 

Papa Gregorio X, Segundo Concilio de Lyon, 1274, ex cathedra:Creemos“ que la Santa Trinidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo es un solo Dios omnipotente…”101.

 

Por supuesto, los católicos inmediatamente reconocen que una declaración que digaNohay “ Santísima Trinidad”equivale a una negación directa a esta definición dogmática, aunque no la niega palabra por palabra. Así, al darnos su único ejemplo de herejía –el único ejemplo que probablemente inventó Ferrara porque se sintió seguro de que los sedevacantistas no pueden encontrar una herejía equivalente sobre la Trinidad dicha por Benedicto XVI –, prueba nuestro punto: las declaraciones que equivalen a una negación directa de los dogmas, a pesar de que no sean negaciones exactamente palabra por palabra de una definición dogmática, son ejemplos de herejía manifiesta.

 

Así como los católicos reconocen inmediatamente que la declaración: No“hay Santísima Trinidad”es una herejía manifiesta, a pesar que no existe ningún dogma que declara exactamente lo contrario palabra por palabra, también reconocen inmediatamente que la declaración de Benedicto XVI que el protestantismo no es una herejía es, por supuesto, una negación directa de los dogmas católicos que condenaron las enseñanzas protestantes como heréticas. Gracias, Sr. Ferrera, por demostrar nuestro punto nuevamente.

 

Ahora vamos a citar más de diez declaraciones de Benedicto XVI (y una sola de Juan Pablo II) y no presentaremos ningún comentario. Todo aquel que sea sincero y honesto verá que ellas equivalen a un rechazo directo del dogma católico sin necesidad de algún tipo de análisis.

 

“Cardenal” JosephElSignificadoRatzinger,delaFraternidadCristiana, pp. 87-88: “La dificultad es profunda a la manera de dar una respuesta. En última instancia, se debe

 

al hecho de que no existe una categoría adecuada en el pensamiento católico para el fenómeno del protestantismo de hoy (se podría decir lo mismo de la relación con las

 

iglesias separadas del oriente). Es evidente que la antigua categoría no es de ningún valor (…El) protestantismo ha hecho una importante contribución

 

a la realización de la fe cristiana, cumpliendo una función positiva en el desarrollo del mensaje Lacristianoconclusiónesinevitable,(…)entonces: el protestantismo de hoy es algo diferente de la herejía en el sentido tradicional, un fenómeno cuyo verdadero lugar teológico no ha sido aún determinado”102.

 

No es necesario comentar.

 

Joseph Ratzinger, Puntos teologales culminantes del Vaticano II, pp. 61,Mientras68: “… tanto la Iglesia católica no tiene el derecho de absorber a las otras Iglesias. La

 

I

glesia aún no les ha preparado un lugar para ellas mismas, pero ellas tienen el derecho legítimounaunidaddebásica(–…de) las iglesias que permanecen

 

Iglesias, pero que se convierten en una Iglesia particular –debe reemplazar la idea

 

de la conversión, a pesar de que la conversión conserva su significado para aquellos que por motivos de conciencia la buscan”103.

 

No es necesario comentar.

 

“Cardenal” PrincipiosRatzinger,delateologíacatólica, pp. 197-198: “En este contexto podemos sopesar las posibilidades que se abren al ecumenismo cristiano. La

 

exigencia máxima en que fracasa la búsqueda de la unidad es clara. Por parte de

 

Occidente, la exigencia máxima sería que el oriente reconociera la primacía del obispo de Roma en todo el ámbito de la definición de 1870 [Vaticano I] y al hacerlo someterse, en la práctica, a una primacía como ha sido aceptada por las iglesias uniatas. Por parte del Oriente, la exigencia máxima sería que Occidente declare la doctrina de la primacía de 1870 como errónea y, al hacerlo, presentara, en la práctica, una primacía, como se ha aceptado con la eliminación del Filioque en el Credo e incluso quitando los dogmas marianos de los siglos XIX y XX. En cuanto al protestantismo, la exigencia máxima de la Iglesia católica sería que los ministros eclesiales protestantes se consideren como totalmente inválidos y que los protestantes se conviertan al catolicismo (…)ningunas de estas soluciones

 

de máxima exigencia ofrecen una esperanza real de unidad”104.

 

No es necesario comentar.

 

“Cardenal” JosephDiosy el Ratzinger,mundo2000, Comop. es209:natural, “ también es posible leer el Antiguo Testamento como si no se dirigiera a Cristo, no señala de manera inequívoca a Cristo. Y si los judíos no pueden verlo consumado

 

en él, no es sólo por malignidad, sino también por la oscuridad de las palabras y la relación de tensión entre la figura de Jesús y dichas palabras. Jesús les imprime un nuevo significado, y gracias a él todas adquieren un contexto, una dirección y un sentido. Existen, por tanto, buenos motivos para negar que el Antiguo Testamento se refiera a Cristo y decir: No, no es esto lo que él dijo. Y también buenas razones para reivindicarlo –tal es la disputa existente entre judíos y cristianos”105.

 

No es necesario comentar.

 

“Cardenal” PrincipiosRatzinger,delateología católica (1982), p. 377: Hay“…una obsesión con el rótulo que se refiere a la liturgia de la Iglesia como inválida y por lo tanto se pone fuera de la Iglesia. Se olvida aquí que la validez de la liturgia depende en primer lugar, no en palabras específicas, sino en la comunidad de la Iglesia…”106

 

No es necesario comentar.

 

“Cardenal” PrincipiosRatzinger,delateologíacatólica (1982), Ellop.significa202: “ que el católico no insiste en la disolución de las confesiones protestantes y la demolición de sus iglesias, sino que espera, más bien, que ellos sean fortalecidos en

 

sus confesiones y en su realidad eclesial”107.

 

No es necesario comentar.

 

Juan Pablo II, Ut unum sint, # 84, 25 de mayo de 1995:

“… [Hablando de las “iglesias”Estossantosproceden nodetodascatólicas]las

 

Iglesias y Comunidades eclesiales, QUE LES ABRIERON LA ENTRADA EN LA COMUNIÓN DE LA SALVACIÓN”108.

 

No es necesario comentar.

 

“Cardenal” Joseph Ratzinger,Principiosdelateología católica, 1982, Sipes. 381: “ conveniente ofrecer un diagnóstico del texto [del documento del Vaticano II,

 

Gaudium et Spes] en su conjunto, podríamos decir que (en relación con los textos sobre la libertad religiosa y las religiones del mundo) es una revisión del Syllabus de Pío IX, una especie de contra syllabus (…Como) resultado, la unilateralidad de la posición adoptada por la Iglesia bajo Pío IX y Pío X en respuesta a la situación creada por la nueva etapa de la historia inaugurada por la revolución francesa fue, en gran medida, corregida via facti, especialmente en Europa central, pero todavía no existía una declaración básica sobre la relación que debe existir entre la Iglesia y el mundo que había llegado a su existencia después de 1789”109.

 

No es necesario comentar.

 

“Cardenal” JosephColaboradoresRatzinger,delaVerdad1990, Lappregunta.217: “ que realmente nos interesa, la cuestión que realmente nos oprime es ¿por qué es

 

necesario que nosotros practiquemos específicamente la fe cristiana en su totalidad?; ¿por qué, cuándo hay tantos otros caminos que conducen al cielo y a la salvación, se deba requerir de nosotros soportemos día a día, todo el peso de los dogmas eclesiales y el ethos eclesial? Y así llegamos de nuevo a la pregunta: ¿Qué es exactamente la realidad cristiana? ¿Cuál es el elemento específico del cristianismo que no sólo justifica, sino que lo hace obligatoriamente necesario para nosotros?

Cuando se plantea la pregunta sobre el fundamento y el sentido de nuestra existencia cristiana, entra un cierto falso anhelo de la vida aparentemente más cómoda de las otras personas que también se dirigen al cielo. Nos parecemos demasiado a los obreros de la primera hora de la parábola de los obreros de la viña (Mt. 20, 1-16). Una vez que descubrieron que podían haber ganado su salario diario de una manera mucho más fácil, no podían entender por qué habían tenido que trabajar todo el día. ¡Pero qué extraña actitud de encontrar pocos fructuosos los deberes de nuestra vida cristiana sólo porque el denario de la salvación se puede ganar sin ellos! Parece que nosotros –como los obreros de la primera hora – queremos que se nos pague no sólo con nuestra propia salvación, pero en particular con la carencia de la salvación de los demás. Eso es a la vez muy humano y profundamente anti-cristiano”110.

 

No es necesario comentar.

 

“Cardenal” JosephColaboradoresRatzinger,delaVerdad1990, p. 29: “Como dice frase contundente de Congar, sería tan tonto y perverso identificar la eficacia del

 

Espíritu Santo con el trabajo del aparato eclesial. Esto significaría que incluso en la fe católica la unidad de la Iglesia estaría aún en el proceso de formación, que sólo se alcanzaría por completo en el eschaton [el fin del mundo], al igual que la gracia no se perfeccionaría hasta que sus efectos sean visibles –si bien la comunidad de Dios ya ha comenzado a ser visible”111.

 

No es necesario comentar.

 

“Cardenal” JosephIntroducciónRatzinger,alCristianismo2004, Estop.indica349: “ claramente que la médula de la fe en la resurrección no consiste en la idea de la restitución de los cuerpos, a lo que nosotros la hemos reducido; todo esto es válido,

 

aunque la Biblia haya cambiado la representación”112.

 

No es necesario comentar.

 

El pueblo judío y las Sagradas Escrituras en la Biblia cristiana, sección II, A, con prólogo de BenedictoLaesperaXVI:mesiánica“ de los judíos no es vana (…)leer la Biblia como la lee el judaísmo implica necesariamente la aceptación de todos sus

 

presupuestos (…que) excluyen la fe en Jesús como Mesías e

 

cristianos pueden y deben admitir que la lectura judía de la Biblia es una lectura posible…”113.

 

Hay muchísimas otras, pero éstas constituyen más de diez ejemplos de herejías manifiestas que equivalen a una negación directa del dogma católico sin ningún tipo de necesidad de comentario.

 

CHRIS FERRARA vs EL PAPA PÍO VI SOBRE LA AMBIGÜEDAD EN LA HEREJÍA = UN GOLPE DE GRACIA PARA EL PAPA PÍO VI

 

Además del hecho de que hay herejías manifiestas de los antipapas del Vaticano II que no requieren comentario, como acabamos de ver, lo que destruye totalmente el argumento de Ferrara, está el hecho de que el Papa Pío VI enseña exactamente lo contrario sobre la herejía y la ambigüedad. ¡El Papa Pío VI declara que los herejes, tal como Nestorio, siempre han ocultado sus herejías y errores doctrinales en la contradicción y la ambigüedad!

 

Papa Pío VI, condenación del Sínodo de Pistoya, de la BulaAuctorem“ fidei”, 28 de agosto de[Los doctores1794:antiguos]“ Sabían los novadores muy bien el astuto arte de engañar, los cuales temiendo ofender los oídos católicos cuidan ordinariamente ocultarlos con fraudulentos artificios de palabras, para que entre la variedad de sentidos con mayor suavidad se introduzca en los ánimos el error oculto, y suceda, que corrompida por una ligerísima adición o mudanza la verdad de la sentencia, pase sutilmente a causar la muerte, la confesión que obraba la salud. Y a la verdad este modo solapado y falaz de discurrir, aunque en todo género de oración es vicioso, mucho menos debe tolerarse en un Sínodo, cuya especial alabanza es el observar, cuando enseña, tal claridad en el decir, que no deje peligro alguno de tropezar.

 

”Y por tanto, si en este género de cosas se llegase a cometer error, no se pueda defender con aquella engañosa excusa que suele darse, de que lo que tal vez por descuido se dijo en una parte con mayor dureza, se halla en otros lugares más claramente explicado y aun corregido; como si esta descarada licencia de afirmar, y negar y contradecirse según su voluntad, que fue siempre la fraudulenta astucia de los novadores para sorprender con el error, no fuese más propia para descubrirle que para ocultarle:

 

”O como si especialmente a los indoctos que por casualidad viniesen a dar con esta o la otra parte del Sínodo, que a todos se presenta en lengua vulgar, les hubiesen de ocurrir siempre aquellos otros lugares dispersos que deberían mirarse, o aun vistos estos tuviese cualquiera bastante instrucción para conciliarlos por sí mismo, de suerte que, como aquellos falsamente y sin consideración dicen, puedan huir todo peligro de error. Artificio a la verdad perniciosísimo de introducir el error que con sabia penetración descubierto ya antes en las cartas de Nestorio, Obispo de Constantinopla, le refutó con reprensión gravísima nuestro predecesor Celestino; en las cuales cartas, bajo un estudio atento, siguiéndole los pasos a aquel taimado, cogido y detenido, armado de su locuacidad, cuando envolviendo en tinieblas lo verdadero, y volviendo después a confundir uno, y otro, o confesaba lo que había negado, o pretendía negar lo que había confesado.

 

“Para rebatir estas astucias, renovadas con demasiada frecuencia en todas las edades, no se ha hallado otro camino más acomodado que EL EXPONER LAS SENTENCIAS, QUE EMBOZADAS CON LA AMBIGÜEDAD, ENCIERRAN UNA PELIGROSA Y SOSPECHOSA DIVERSIDAD DE SENTIDOS, NOTAR LA SINIESTRA INTELIGENCIA A QUE ESTÁ ANEXO EL ERROR QUE REPRUEBA LA SENTENCIA CATÓLICA”.

 

¡El Papa Pío VI nos enseña que si alguien emboza (oculta) una herejía con la ambigüedad, como los herejes lo han hecho a través de las edades, el católico debe señalarlo con el sentido herético y denunciar ese sentido herético que se oculta con la ambigüedad! Con esto sólo se destruye toda la serie de artículos y objeciones contra el sedevacantismo de Chris Ferrara. (Y por favor nótese una distinción importante: no estamos afirmando que sean heréticos los documentos o declaraciones que meramente son ambiguos pero que no enseñan ninguna contradicción doctrinal de la fe católica; eso no, lo que afirmamos con el Papa Pío VI es que los documentos que contienen claramente declaraciones o afirmaciones heréticas contra el dogma católico, y contengan además contradicción y ambigüedad junto con estas últimas, siguen siendo por ello tan heréticas a pesar de la ambigüedad y contradicción que puedan contener las que son expresamente heréticas. Un ejemplo sería la de un supuesto “católico”que constantemente apoya el aborto, pero a veces dice que acepta la enseñanza de la Iglesia sobre el aborto. Esta persona es un hereje manifiesto, a pesar de la contradicción y ambigüedad que implica su posición. Otro ejemplo sería la de un hombre que declara que no debemos convertir a los protestantes (herejía manifiesta), pero quién además declara que solo la Iglesia católica es la plenitud de la fe cristiana de la cual todos debemos adoptar. Él sería un hereje manifiesto, a pesar de que esta última declaración les parezca a algunos que sea contradictoria con respecto a la primera. Los herejes son deshonestos y mentirosos, por lo que a menudo intentan contradecir o mitigar lo ofensivo de sus herejías con tácticas sutiles de contradicción junto con ambigüedad; este es el punto del Papa Pío VI).

 

Observen cómo Chris Ferrara contradice directamente la enseñanza del Papa Pío VI.

 

Chris Ferrara, “Oposición a l Papa Pío VI: “Y por tanto

Sedevacantista, II , CatholicParte”Family género de cosas se llegase a cometer

News, octubre de Por2005,lo error, no se pueda defender con

tanto, se trata de un documento aquella engañosa excusa que suele

[Dignitatis humanae del Vaticano II] darse, de que lo que tal vez por

que contiene aparentes contradicciones descuido se dijo en una parte con

en sí, que parecen ser resultado de los mayor dureza, se halla en otros lugares

intentos del Concilio en mitigar a las más claramente explicado y aun

facciones conservadoras y liberales entre corregido; como si esta descarada

los padres conciliares. Un documento licencia de afirmar, y negar y

que se contradice en sí porque parece contradecirse según su voluntad, que

defender y negar la enseñanza fue siempre la fraudulenta astucia de

tradicional en uno y al mismo tiempo, los novadores para sorprender con el

difícilmente puede decirse que se error, no fuere más propia para

constituye como una contradicción descubrirle que para ocultarle.

manifiesta a la doctrina tradicional (…)

Puesto que lo que se discute son las “Artificio a la verdad perniciosísimo de

ambigüedades, contradicciones introducir el error que con sabia

internas, y novedades…”. penetración descubierto ya antes en las

cartas de Nestorio, Obispo de

Constantinopla, le refutó con

reprensión gravísima nuestro

predecesor Celestino…”.

 

 

Obviamente, quien está correcto es el Papa Pío VI y quien está completamente equivocado es Chris Ferrara. Nótese que Pío VI también dice que algunos de estos errores doctrinales (que, en este caso, también son herejías, ya que él se refiere a las herejías del archi-hereje Nestorio) ¡sólo fueron descubiertos después de un atento análisis y estudio!

 

Pío ArtificioVI: a“la verdad perniciosísimo de introducir el error que con sabia penetración descubierto ya antes en las cartas de Nestorio, Obispo de Constantinopla, le refutó con reprensión gravísima nuestro predecesor Celestino; en las cuales cartas, bajo un estudio atento, siguiéndole los pasos a aquel taimado, cogido y detenido, armado de su locuacidad, cuando envolviendo en tinieblas lo verdadero, y volviendo después a confundir uno, y otro, o confesaba lo que había negado, o pretendía negar lo que había confesado” .

 

Pero, ¿no se suponía que ese análisis y estudio no era necesario para las contradicciones manifiestas a la doctrina católica? Eso es lo que dice Chris Ferrara.

 

Chris Ferrara, The Remnant, 30 de septiembre de 2005, ¿dóndep. 18:estánlas“…

declaraciones objetivamente heréticas? Si ellas existen, debiera ser algo simple citar las proposiciones heréticas (…) Las ‘herejías’deben hablar por sí mismas sin

 

ningún tipo de ayuda de ‘comentario’por los denunciantes sedevacantistas”114.

 

Chris Ferrara no podría estar tan equivocado. Los herejes engañan con sus contradicciones y ambigüedades, porque la herejía en sí es una mentira y una contradicción.

 

Papa Pío XI, Rite expiatis, # 6, 30 de abrillasherejíasde 1926:pocoapoco“…

 

nacieron y crecieron en la viña del Señor, propagada o por herejes manifiestos o por engañadores astutos que, por motivo de que profesaban

 

una cierta vida de austeridad y daban una falsa apariencia de virtud y piedad, fácilmente llevaron por el mal camino a las almas frágiles y sencillas”115.

 

Nótese que las herejías nacen tanto a través de herejes manifiestos como también por engañadores astutos, como Benedicto XVI, que mezcla declaraciones y acciones conservadoras con sus increíbles e innegables herejías. Para ilustrar este punto nuevamente miremos el hecho de que el archi-hereje Arrio llegó a ser aprobado por Constantino por haberle dado una ambigua profesión de fe. Sin embargo, San Atanasio no se dejó engañar y se negó a considerarlo católico.

 

“Arrio se presentó junto con Euzoios, su aliado en doctrina y exilio. Le entregó al emperador [Constantino] una profesión de fe cautelosa con lo que se podría interpretar ya sea en el sentido arriano o en el sentido ortodoxo, pero que no contenía la palabra ‘consustancial’.Constantino se puso contento, anulando la sentencia de exilio, y ordenó que Arrio fuera nuevamente recibido en su rango dentro del clero. Sin embargo, el superior eclesiástico de Arrio, Atanasio, se negó a aceptarlo”116.

 

Según Chris Ferrara, los católicos deberían haber aceptado como católico al negador de Cristo, Arrio, como lo hizo Constantino, ya que su profesión era ambigua. Chris Ferrara es la perfecta víctima de

 

Satanás; todo lo que el diablo quiere que haga el hereje después de enseñar su herejía es echarle un poco sabor de ambigüedad y contradicción, y así él le dirá al mundo que sigan al hereje y que permanezcan bajo su égida. Y así es exactamente cómo el diablo ha tenido tanto éxito en mantener a las personas dentro de la apóstata y manifiestamente herética secta del Vaticano II. Las personas ven algunas declaraciones o acciones conservadoras de parte de los herejes, y se convencen de que no podrían ser herejes malintencionados, a pesar de que están negando y destruyendo la fe a su alrededor, como lo hemos demostrado. De esta manera, el diablo triunfa.

 

Para ilustrar lo “absurdo patente”de la “teología”de Chris Ferrara, Fulano bien podría escribir un documento en el que niega repetidas veces que la Virgen es inmaculada, y luego declara al final que él defiende la enseñanza de la Iglesia sobre la Inmaculada Concepción, y el documento no sería manifiestamente herético ya que contendríacontradicción“”. ¿Hay algo más estúpido? Ferrara aplica esta falsa teología, cosa que es directamente contraria a la enseñanza del Papa Pío VI (como vimos más arriba), en su análisis de la declaración del Vaticano II sobre la libertad religiosa.

 

Chris Ferrara, Catholic Family News, “Oposición a edevacantista,laCampañaII S Parte”,octubre de 2005,La afirmaciónp.25:dela “campaña [sedevacantista] de que

 

hay herejía manifiesta en DH [Dignitatis humanae, la declaración del Vaticano II sobre la libertad religiosa] es aún más débil cuando se considera que en el artículo 1 de DH se declara que el Concilio ‘deja íntegra la doctrina tradicional católica acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera religión y la única Iglesia de Cristo’”117.

La declaración del Vaticano II sobre la libertad religiosa contiene clara herejía contra el dogma de la Iglesia que dice que el estado tiene el derecho de reprimir la expresión pública de las falsas religiones. El hecho de que la declaración del Vaticano II sobre la libertad religiosa reclame que “deja íntegra la doctrina tradicionalnosignifica nadacatólica”enabsoluto.Los “viejos católicos”, dijeron exactamente lo mismo, así como lo han hecho los herejes a través de la historia.

 

Papa Pío IX, Graves ac diuturnae, # 2, 23 de marzoEllos[lo sdeviejos‘1875: “ católicos’] repetidas veces declaran abiertamente que no rechazan ni lo más

 

mínimo de la Iglesia católica y su cabeza visible, sino que muestran celo por la pureza de la doctrina católica, (…) Sin embargo, ellos de hecho se niegan a reconocer todas las prerrogativas divinas del vicario de Cristo sobre la tierra y no se someten a su magisterio supremo”118.

 

Entonces, según Ferrara, es un caso inválido de que sean herejes los “viejos católicos”,yaqueen repetidas ocasiones afirman que son celosos de la pureza de la doctrina católica, y que abiertamente declaran que no rechazan la doctrina católica. Sin embargo, esto no es así puesto que la Iglesia católica enseña que ellos son herejes manifiestos y todos los que adhieren a sus enseñanzas y su secta serán considerados herejes.

 

Papa Pío IX, Graves ac diuturnae, #s 1-4, 23 de marzolosnuevosde herejes1875: “… que se dicen ‘viejos católicos’…)(estos cismáticos y herejes (…) su secta malvada (…)

 

estos hijos de las tinieblas (…) su facción malvada (…) esta secta deplorable (…) Esta secta derroca los fundamentos de la religión católica, sin pudor rechaza las definiciones dogmáticas del ecuménico Concilio Vaticano, y se dedica de varias maneras a la ruina de las almas. Decretamos y declaramos en Nuestra carta del 21 de noviembre de 1873, que esos hombres desgraciados que pertenecen, adhieren, y apoyan esa secta deben ser considerados cismáticos y separados de la comunión con la Iglesia”119.

 

Papa Pío IX, Quartus supra, # 6, 6 de enero de 1873:Siempre ha“sido la costumbre de los herejes y de los cismáticos llamarse católicos y proclamar sus muchas excelencias con el fin de llevar al error a los pueblos y a los príncipes”120.

 

Podemos ver que la “teología” deChris Ferrara es contraria no sólo con la enseñanza de los Papas, sino también con el sentido común. De hecho, la idiotez satánica de la posición de Ferrara (y de muchos otros) –esto es, que los apostatas y antipapas del Vaticano II no son herejes manifiestos sólo porque a veces se contradicen y emplean la ambigüedad, junto con sus increíbles herejías –puede ser tal vez ilustrado cuando vemos el caso del apóstata John Kerry [un destacado político estadounidense que proclama ]. ser “católico”

 

Dudamos que casi cualquier persona que lea este artículo considere como católico a John Kerry [puesto que él está a favor del aborto, etc.]. Incluso las personas de la Universidad Franciscana admiten que: “No se puede ser católico y ser pro-aborto”, como declaraban sus letreros en protesta cuando él dio su discurso en Ohio. Pero John Kerry dice que él acepta la doctrina católica, a pesar de que vota sistemáticamente a favor del aborto.

 

Durante el debate presidencial de 2004 con George W. Bush, John Kerry declaró: “No puedo imponer mi artículo de fe a otra persona”. ¿Entendió eso? John Kerry ha declarado públicamente que la enseñanza de la Iglesia contra el aborto es su artículo de fe, pero que simplemente no puede aplicarlo o imponerlo en la esfera pública. Por supuesto, su argumento es absurdo, una mentira, y una contradicción –así como lo son todas las herejías. Pero según Chris Ferrara, John Kerry debe ser considerado como católico, ya que algo que:

“…se contradice en sí porque parece defender y negar la enseñanza tradicional en uno y al mismo tiempo, difícilmente puede decirse que se constituye como una contradicción manifiesta a la doctrina tradicional…”121.

 

Podemos ver que esta afirmación es una tontería. Si fuera cierto, entonces de John Kerry apenas se podría decir que es un hereje manifiesto cuando él afirma públicamente que la enseñanza de la Iglesia contra el aborto es su artículo de fe, pero luego la contradice por apoyar tajantemente el aborto. John Kerry debe ser considerado como un católico, según la depravada perversión de la doctrina católica, inspirada por Satanás, que el hereje Chris Ferrara está vendiendo en las publicaciones “tradicionales”. Esta conclusión también pondría a Ferrara en desacuerdo con otro de sus colegas y buenos amigos, Michael Matt, quien declaró de manera inequívoca (por su propia autoridad, ya que esto no ha sido declarado por su “Papa”) que John Kerry es un apóstata.

 

Michael Matt, The Remnant, 15 de abril Tomende como2004,ejemplo pal. 5: “ senador John F. Kerry, el primer católico nominado para la presidencia por uno de

 

los partidos principales desde 1960. Kerry, que, por cierto, cuyos abuelos paternos eran judíos, está haciendo una buena imitación de Kennedy en estos días: ‘En este país tenemos una separación entre Iglesia y el Estado’,Kerry dijo recientemente a la revista Time. ‘Como lomuy claramentedijo John Kennedy, yo seré un presidente que curiosamente será católico, pero no será un presidente católico’. ¡Pormenos enloeso podemos estar de acuerdo con el caballero de Massachusetts! De hecho, lo llevaríamos un paso más allá al señalar que el candidato presidencial Kerry no es católico en absoluto.

 

“Oh,claro, el ex monaguillo dice que es católico; que supuestamente se queja cuando sus empleados no le dejan suficiente tiempo en su horario para ir a la misa dominical; su sitio oficial anuncia que ‘John Kerry fue criado en la fe católica y sigue siendo un miembro activo de la Iglesia católica’.Pero él no es católico ni tampoco su esposa –otra anticatólica que afirma ser alguien que practica la fe. La descripción que da John Kerry de sí mismo y de su esposa es meramente falsa: ‘[Yo soy] creyente y practico el catolicismo, casado con otra creyente que practica el catolicismo’.Suena bien, ¿no? El problema es que John Kerry es un apóstata”122.

 

Al parecer, Ferrara y Matt ahora tienen algo de qué hablar. Y realmente, el caso de John Kerry demuestra el punto, ya que si no se puede decir que Benedicto XVI –que ha tomado parte activa en el culto judío, que no cree que Jesucristo sea necesariamente el Mesías e Hijo de Dios, que enseña que no debemos convertir a los protestantes, y que fue iniciado en el islam, etc. –no puede ser considerado un hereje, entonces usted no tiene ninguna justificación para decir que John Kerry sí lo es. De hecho, los dogmas que Benedicto XVI niega se han definido más veces que el dogma que Kerry niega.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

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