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28 marzo 2014 5 28 /03 /marzo /2014 13:09

Yves Marsaudon, masón del rito escocés grado 33: “El sentido de universalidad que está muy extendido en Roma en estos días es muy próximo a nuestro propósito de existir (…) apoyamos con todos nuestros corazones la revolución de Juan XXIII”1.

 

ANTI-PAPA-JUAN-XXIII

Juan XXIII (Angelo  Roncalli) – El hombre que convocó  el Vaticano II y que afirmó  ser Papa  entre  1958-1963

 

Vamos  a examinar algunos de  los hechos  acerca  de  Angelo  Roncalli  (Juan  XXIII). Angelo  Roncalli nació  en  1881 y  ocupó  cargos  diplomáticos en  Bulgaria,  Turquía y  Francia.  Roncalli  fue  también patriarca de Venecia.

 ALGUNAS DE LAS ACTIVIDADES DE JUAN XXIII ANTES DE SU

“ELECCIÓN” COMO “PAPA” EN 1958

 Durante años,  el Santo  Oficio  había  mantenido un  archivo  sobre  Angelo  Roncalli  (Juan  XXIII) que decía  ―sospechoso  de  modernismo‖.  El  archivo   se  remonta  a  1925,  cuando  Roncalli,   quien   era conocido por sus enseñanzas heterodoxas, fue abruptamente removido de su cátedra en el Seminario Lateranense a  mediados  de  semestre (fue  acusado  de  modernismo) y  enviado  a  Bulgaria.   Esta transferencia a Bulgaria  dio  inicio  a su  carrera diplomática. De particular preocupación para  Roma fue  la  permanente cercanía   de  Roncalli  con  el  destituido  sacerdote Ernesto   Buonaiuti, quien   fue excomulgado por herejía en 19262.

 Ya en 1926, Angelo  Roncalli (Juan XXIII) escribió a un ortodoxo cismático:

 Católicos  y ortodoxos no  son  enemigos, sino  hermanos.  Tenemos la misma  fe; compartimos  los   mismos  sacramentos  y   especialmente  la   eucaristía.  Estamos divididos por  algunos desacuerdos respecto a la constitución divina de la Iglesia  de Jesucristo.  Las  personas que  fueron la  causa  de  estos  desacuerdos murieron hace siglos. Abandonemos las viejas disputas, cada  uno  en su propio dominio, trabajemos para  hacer  bien  a nuestros hermanos, dándoles el buen  ejemplo.  Más tarde, aunque viajemos  por  caminos diferentes, vamos  a lograr la unión  entre  las  iglesias para formar juntos la verdadera y única Iglesia  de Nuestro Señor Jesucristo‖3.

 Esta afirmación significa  que la única verdadera Iglesia no ha sido aún establecida.

 En 1935, Angelo  Roncalli  llegó  a Turquía y entabló amistad con  el subsecretario del  Ministerio de

Relaciones  Exteriores, Naman Rifat Menemengioglu4. Menemengioglu le dijo a Roncalli:

―La laicidad del  Estado  es nuestro principio fundamental y la garantía de  nuestra libertad‖.  Roncalli  respondió:  ―La  Iglesia  será  cuidadosa en  no  infringir vuestra libertad‖5.

 En Turquía, Roncalli también afirmó:  ―Ustedes los irlandeses son imposibles. ¡En el momento en que llegáis  al  mundo,  incluso   antes   de  ser  bautizados,  comenzáis a  condenar  a  todos  los  que  no pertenecen a la Iglesia, especialmente a los protestantes!‖6.

 Aquí  hay otra  cita que  muestra la visión  herética  de Roncalli: ―La fracción  extrema anticatólica de la Iglesia ortodoxa griega  anunció con júbilo un acuerdo con la Iglesia de Inglaterra por la cual cada una reconoce  la validez de las órdenes sagradas de la otra. Pero Roncalli estaba  genuinamente contento. A los griegos,  que astutamente le preguntaron qué pensaba del acuerdo, él dijo sinceramente, ‗No tengo más  que  alabanzas para  nuestros hermanos separados por  su celo en dar  un  paso  hacia  la unión de todos  los cristianos‘‖7.

 Desmond  O‘Grady, ex  corresponsal del  Washington  Post, reportó que  durante su  permanencia en Estambul en  1944, Roncalli  ―dio un  sermón  a un  concilio que  se  celebraría  en  el  periodo  de  la postguerra‖8. Cuando Roncalli fue nuncio  en Francia, fue nombrado observador para  la Santa Sede en la  agencia   cultural de  las  Naciones Unidas,  UNESCO.  En  julio  de  1951, pronunció un  discurso

―elogiando profusamente a la UNESCO…‖9. Roncalli  llamaba a la UNESCO  ―esta gran  organización

internacional‖10.

 Cuando Angelo  Roncalli  fue nuncio en Francia,  él nombró  a un masón  grado treintaitrés  y cercano amigo,  el  barón  Yves  Marsaudon,  como  jefe de  la rama  francesa  de  los Caballeros de  Malta,  una orden laica católica11.

 JUAN XXIII DICE SER MASÓN

 Yves Marsaudon, el masón y autor francés  antes  mencionado, también  afirma que  Roncalli  (Juan XXIII) se convirtió  en masón  grado treintaitrés  cuando  era nuncio  en Francia. Mary  Ball Martínez escribió  que  los guardias  republicanos franceses  habían  dicho: “… el nuncio  (Roncalli)  vestido de civil  abandonó  su residencia para asistir a las reuniones nocturnas de los jueves  del Gran Or iente de Francia [logia  masónica].  Puesto  que  la exposición a tal dramático conflicto  pondría nervioso al hombre promedio, sea católico o masón,  Angelo  Roncalli parece  haberlo tomado con calma‖12.

 La revista  30 Días también realizó  una  entrevista hace varios  años con el jefe de la masonería italiana. El Gran Maestre del Gran Oriente de Italia declaró:  ―En cuanto a eso, parece que Juan XXIII se inició (en una logia masónica) en París y participó en el trabajo de los Talleres de Estambul ‖13.

 Una vez en París,  ―Mons.‖ Roncalli  asistió  a un banquete y se sentó  al lado  de una  mujer  que  estaba vestida con un  escote  muy  inmodesto. La compañía de Roncalli  la hizo  sentirse un  poco  incómoda. Los invitados observaron al ―nuncio papal‖. Roncalli rompió el silencio diciendo con humor:

 No  puedo  imaginar  por qué  todos  los  invitados me siguen mirando,  a mí pobre pecador, cuando  mi vecina,  nuestra encantadora  anfitriona,  es mucho  más joven  y atractiva‖14.

 Cuando Juan XXIII fue posteriormente ―elevado‖ para  el colegio de cardenales, él insistió  en recibir el sombrero rojo del ateo  y notorio anticlerical socialista  Vincent  Auriol,  Presidente de la República de Francia, a quien  él describió como ―un socialista  honesto‖15.

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 Juan XXIII, como cardenal, eligió recibir su sombrero cardenalicio de manos del conocido  anticatólico Vincent Auriol

Roncalli  se arrodilló ante  Auriol,  y Auriol  colocó el birrete  de cardenal sobre  la cabeza  de Roncalli. Auriol  luego  colgó  una  ―ancha cinta  roja  alrededor del  cuello  del  cardenal abrazándolo  en  cada mejilla  con  un  pequeño abrazo con  personal afecto  para  el  protocolo formal‖16. Auriol  tuvo  que enjugar sus lágrimas con un pañuelo cuando Roncalli  se retiró  para  asumir su nueva dignidad como―cardenal‖17.

 En las funciones sociales en París, Roncalli (Juan XXIII), fue visto socializando también con frecuencia con  el  embajador  soviético,   M.  Bogomolov,  a  pesar   de  que   el  gobierno  de   Bogomolov  había reasumido su previa política  de pre-guerra de exterminio brutal de los católicos en Rusia.

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 Angelo  Roncalli (Juan XXIII) socializando con el asesino  de católicos

Juan XXIII también era conocido como un ―buen amigo  y confidente‖ de Edouard Herriot, secretario de los socialistas radicales anticatólicos (de Francia)18.  ―Tal vez el mejor amigo  de Roncalli fue el gran viejo socialista  y anticlerical Edouard Herriot‖19.

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 Juan XXIII con Edouard Herriot y otros radicales

Antes  que Roncalli dejara  París, ofreció una  cena de despedida para  sus amigos.  ―Entre los invitados se incluían políticos  de derecha, de izquierda y de centro  unidos en esta ocasión  por su afecto por  su cordial  acogida‖20. Cuando Roncalli  fue  ―cardenal‖ de  Venecia,  él  ―no dio  motivos para  que  los comunistas lo criticasen. Los habituales insultos anticlericales dieron paso a un respetuoso silencio‖ 21. Durante su  estadía en  Venecia  “exhortó  a los  fieles a acoger  a los  socialistas de  toda  Italia,  que celebraron su trigésimo segunda reunión‖ en Venecia22.

 ―El patriarca (Juan XXIII) hizo colocar  anuncios en las paredes de toda  Venecia  por  la apertura de  la trigésimo segunda reunión del Congreso del Partido Socialista  de Italia (PSI) en febrero  de 1957. Los anuncios decían:  ‗Acojo la  excepcional importancia  de  este  evento,  que  es  tan  importante para  el futuro de nuestro país‘‖23.

 Papa  Pío XI, Quadragesimo ano, #120, 15 de mayo de 1931: “Nadie  puede  al mismo  tiempo  ser buen católico y socialista  verdadero‖24.

 Hablando cierta vez en el ayuntamiento de Venecia, Roncalli dijo:

 ―… Me alegra  estar  aquí,  aunque pueda haber  algunos de los presentes que no se llaman a sí

mismos cristianos, pero que pueden ser reconocidos como tales por sus buenas obras‖25. Esto es descaradamente herético.

LAS ACTIVIDADES DE JUAN XXIII Y LAS DECLARACIONES DESPUÉS DE

SU “ELECCIÓN” COMO “PAPA” EN 1958

 Poco  después de  haber  sido  ―elegido‖  y entrado en  el Vaticano,  ―Juan  XXIII se encontró con  una antigua estatua de Hipólito, un  antipapa del  siglo III. Él tomó  la estatua restaurada y la colocó a la entrada de  la Biblioteca  del  Vaticano‖26. ―Rostros decepcionados aparecieron en  todas  partes en la plaza  de San Pedro  cuando Juan  XXIII inició  su primera bendición papal, porque él apenas levantó sus manos. Su señal  de la cruz  pareció  a los romanos un gesto  lamentable, porque él apareció mover sus muñecas al nivel de la cintura‖27.

 ―Juan  XXIII decía  que  se  sentía   avergonzado cuando se  lo  saludaba como  ‗Santidad‘  [o]  ‗Santo Padre‘…‖28.     ―Durante  mucho  tiempo,  Juan   XXIII  decía   ‗yo‘   en   vez   de   ‗nosotros‘   en   sus conversaciones oficiales. Se espera que los Papas  usen  ‗nosotros‘ o ‗nos‘ por lo menos  en las ocasiones oficiales‖29.

 Cuando Juan XXIII publicó una encíclica sobre la penitencia, ella proclamó que no había obligación de ayuno ni siquiera día de abstinencia obligatoria de comida o placeres profanos30. Juan XXIII dijo de sí mismo:  ―Soy el Papa que sigue  pisando  el acelerador‖31.

 El padre de Juan XXIII era un viticultor. Hablando de su padre, Juan XXIII dijo:

 ―Hay tres  maneras que  pueden arruinar a un  hombre: las mujeres, los juegos,  y la agricultura. Mi padre eligió la más aburrida de las tres‖32.

 JUAN XXIII SOBRE LOS HEREJES, CISMÁTICOS Y NO CATÓLICOS

 Juan XXIII describió lo que  él pensaba debería ser la actitud del Segundo Concilio  Vaticano  hacia  las sectas  no católicas  con estas  palabras: ―No tenemos la intención de conducir un  proceso  del pasado. No queremos demostrar quién  tiene la razón o quién  está equivocado. Todo lo que queremos decir es, ‗unámonos,  pongamos término a nuestras divisiones‘‖33. Sus instrucciones al ―cardenal‖ Bea, jefe del Secretariado para  la Unión  de los Cristianos del Concilio eran, “tenemos que dejar de lado, por el momento, aquellos elementos en los que nos diferenciamos‖34.

 Una vez que  ―un congresista espetó  abruptamente: ‗Soy bautista‘. Juan XXIII dijo sonriendo: ‗Bueno, yo  soy  Juan‘‖35.  Jua XXIII dijo  que  el  no  católico  Roger  Schutz,  fundador  de  la  comunidad ecuménica  de Taize  (un monasterio  ecuménico no católico): “Usted  está en la Iglesia,  la paz sea contigo”.  Schutz  exclamó:  ―¡Pero entonces, somos  católicos!‖. Juan  XXIII dijo:  ―Sí, ya  no  estamos separados‖36.

 Esto es evidentemente herético.

Papa   Eugenio  IV,  Concilio  de  Florencia, ―Cantate  Domino‖,  1441:  ―A  cuantos, consiguientemente, sienten de  modo   diverso y  contrario, [la  Iglesia]  los  condena, reprueba y anatematiza, y proclama que  son  ajenos  al cuerpo de  Cristo,  que  es la Iglesia‖37.

 Juan  XXIII recibió  en  el Vaticano  al primer ―arzobispo‖ de  Canterbury, el primer ―prelado‖ de  la Iglesia  episcopal de los EEUU, y al primer sumo  sacerdote sintoísta38. Juan  XXIII una  vez  comentó: “Si yo hubiese nacido musulmán, creo que siempre  habría seguido siendo un buen musulmán, fiel a mi religión”39.

Uno de los primeros actos de Juan XXIII fue recibir en audiencia al musulmán Sha de Irán. Cuando el Sha  de  Irán  estaba   por   retirarse,  “Juan  XXIII le  dio  su  bendición  que  él  había  reformulado delicadamente para evitar ofender  los  principios religiosos mahometanos: ‗Que el más  abundante favor de Dios todopoderoso sea contigo‘‖40.

Al reformular la bendición, Juan XXIII: 1) retiró  a la Santísima Trinidad que se invoca  en la bendición, para  no ofender a los no creyentes; y 2) él le dio la bendición a un miembro de una falsa religión.  Esto es contrario a la enseñanza de  la Escritura que  prohíbe dar  la bendición a los no  creyentes, como recuerda el Papa  Pío XI.

Papa  Pío XI, Mostalium animos, # 9, 6 de enero  de 1928: ―Nadie, ciertamente, ignora  que  San Juan, el Apóstol mismo  de la caridad, el cual en su Evangelio parece  descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de Jesús, y que solía inculcar  continuamente a sus discípulos el nuevo precepto Amaos  unos  a los otros, prohibió absolutamente todo  trato y  comunicación con aquellos que  no  profesasen, íntegra  y pura, la doctrina  de  Jesucristo: „Si alguno  viene  a vosotros y  no trae  esta doctrina,  no le recibáis  en casa,  y ni siquiera  le saludéis‟”  (II Juan

10)41.

 El 18 de  julio de  1959, suprimió la siguiente oración:  ―Se  tú el Rey de todos  aquellos que  todavía están  envueltos en  las  tinieblas de  la idolatría  o del  Islam‖42. En  su  breve  apostólico del  17 de octubre de  1925, el Papa  Pío XI ordenó que  esta  oración  sea  recitada públicamente en  la fiesta  de Cristo  Rey43. Juan XXIII quitó  del calendario de los santos  a los Catorce  Santos  Patronos (Ayudantes) y una serie de otros santos,  incluyendo a Santa Filomena.

Santa-Filomena

Santa Filomena, sólo uno de los santos  retirado del calendario de los santos  por Juan XXIII y Pablo VI

Bajo el Papa  Gregorio XVI, la Sagrada Congregación de  los Ritos  dio  un  fallo  pleno  y favorable a favor  de la veneración de Santa  Filomena;  además, el Papa  Gregorio XVI otorgó  a Santa  Filomena el título  de ―Gran Maravilla de los Trabajadores del siglo XIX‖ y ―Patrona del Rosario  viviente‖ 44. Ella fue canonizada por el mismo  Papa  en 1837. La canonización de un santo es ―una declaración pública y oficial  de  las  virtudes heroicas  de  una  persona y la inclusión de  su  nombre en  el canon  (lista  o registro) de los santos…  Esta sentencia de la Iglesia es infalible e irreformable45.

 Juan  XXIII declaró:  ―…  ¡todo  el  que  grite  es  injusto!  Debemos siempre respetar  la  dignidad del hombre que está delante de nosotros, y sobre todo la libertad de todo hombre‖46.

A continuación se muestra una  foto de una  reunión de Juan XXIII con los cismáticos orientales en el Vaticano  II. Juan  XXIII quiso  que  el clero de la iglesias  ―ortodoxas‖ de Rusia  (muchos de los cuales eran  agentes de la KGB) participaran en el Vaticano  II. Los ―ortodoxos‖ dijeron  que  algunos de sus clérigos  asistirían, siempre que  no se condenara al comunismo en el Vaticano  II. Por  lo tanto,  Juan XXIII – el iniciador de  la apostasía del  Vaticano  II – negoció  el ―gran acuerdo‖ que  fue  el Acuerdo Vaticano-Moscú. El Vaticano  acordó  no condenar el comunismo en el concilio, a cambio  de conseguir con esto que  los cismáticos orientales asistieran como observadores en los debates47. ¡Eso es un trato!

Juan  XXIII claramente era  un  masón y probablemente un  comunista; él fue  el hombre que  inició  la masiva conspiración y apostasía que es la secta del Vaticano  II.

 

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Juan XXIII con los cismáticos orientales en el Vaticano II

Juan XXIII vio dónde se iban a sentar los observadores no católicos  en el Vaticano  II y dijo: “¡Eso no se hará! Pongan  a nuestros  hermanos  separados  cerca de mí”. Como  un complacido anglicano dijo:

―Por lo tanto,  estábamos allí, justo en la primera fila‖48.

 El 11 de octubre de 1962 pronunció su discurso de apertura del Concilio:

 ―Llegan a  decir  que  nuestro mundo, en  relación  con  el de  antaño, ha  empeorado mucho;  se comportan  como  si no hubiesen aprendido  nada de la historia,  que  es maestra de la vida, y como si en el tiempo  de los concilios ecuménicos precedentes triunfasen  plenamente el pensamiento y la vida cristiana, así como la justa libertad religiosa.  Nos parece verdaderamente necesario  decir nuestro desacuerdo  con estos profetas de  desgracias, que  anuncian siempre catástrofes, casi la inminencia del  fin del mundo. En el presente momento histórico, la Providencia nos está llevando a un nuevo orden de relaciones humanas‖.

 ―Los errores, luego  de  nacer,  se desvanecen como  la niebla  ante  el sol. Siempre  la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo,  sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina  de la misericordia   más  que  la  de  la  severidad.   Ella  quiere   venir   al  encuentro de  las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más  bien  que  renovando condenas… Desgraciadamente, la toda familia  cristiana todavía  no ha conseguido, en su plenitud, esta visible unidad en la verdad‖49.

 Como  vemos   arriba,   en  su  discurso de  apertura, Juan  XXIII declaró   que  la  Iglesia  se  oponía  y condenaba los errores, pero  que ahora  no iba a renovar las condenas. Él también pronunció la herejía de  que  ―la  familia  cristiana todavía  no  ha  conseguido en  su  plenitud esta  visible  unidad en  la verdad‖. El primer lugar,  ―toda la familia  cristiana‖  se compone únicamente de los católicos.  Decir que ―toda la familia  cristiana‖ incluye  a los no católicos, como Juan XXIII hace, es herejía. En segundo lugar,  Juan  XXIII dice  que  la familia  cristiana (que  es la Iglesia  Católica)  ―no ha  conseguido en  su plenitud esta  visible  unidad en  la  verdad‖. Esto  es  herejía.  Es  una  negación de  la  unidad de  la verdadera Iglesia  de Cristo,  la Iglesia  Católica.  La verdadera Iglesia  (la Iglesia  Católica)  es una  en la fe. La Iglesia siempre ha sido y mantendrá la ―visible unidad en la verdad‖.

 Papa  León XIII, Satis cognitum, # 4, 29 de junio de 1896: ―La Iglesia está constituida en la unidad por su misma  naturaleza; es una,  aunque las herejías  traten de desgarrarla en muchas sectas‖50.

Papa  León XIII, Satis cognitum, # 5: ―Hay —dice San Cipriano— un solo Dios, un solo Cristo, una  sola Iglesia de Cristo, una  sola fe, un solo pueblo que, por el vínculo  de la concordia, está  fundado en  la  unidad sólida  de  un  mismo  cuerpo. La unidad  no puede  ser amputada; un cuerpo, para permanecer único,  no puede  dividirse por el fraccionamiento de su organismo‖51.

Juan  XXIII también cambió  las  rúbricas para  el breviario y el misal.  Él ordenó la supresión de  las oraciones leoninas, las  oraciones prescritas por  el Papa  León  XIII para  ser  recitadas después de  la Misa. Estas oraciones fueron también prescritas por  el Papa  San Pío X y el Papa  Pío XI 52. Esta incluía la oración  a San Miguel  Arcángel, una  oración  que hace mención específicamente de la batalla  que la Iglesia  libra  contra  el Demonio. Juan  XXIII eliminó  el salmo  Judica me de  la Misa.  Juan  XXIII luego suprimió el Último  Evangelio, el Evangelio de  San  Juan.  Este  Evangelio también se utiliza  en  los exorcismos53.

Después, Juan  XXIII eliminó  el segundo Confiteor en la Misa.  Sólo  después de todos  estos  cambios que  hizo,  él introdujo  un cambio  en el canon de la Misa, insertando  el nombre  de San José 54. La instancia de colocar  el nombre de San José en el canon  de la Misa fue oficialmente rechazada por  el Papa  Pío VII el 16 de septiembre de 181555, y por el Papa  León XIII el 15 de agosto  de 189256. Los otros cambios  importantes respecto al santo  sacrificio  de la Misa (que precedieron a la toda  la Nueva Misa de Paulo VI) entraron en vigor el primer domingo de adviento de 1964.

 JUAN XXIII SOBRE EL SOCIALISMO  Y EL COMUNISMO

 Juan  XXIII escribió  una  carta  de  elogio  a Marc  Sangnier, el fundador del  Sillon.  El Sillon  fue  una organización condenada por el Papa  San Pío X. Juan XXIII escribió  acerca de Sangnier:  ―La poderosa fascinación de sus palabras (de Sangnier), de su alma,  me ha emocionado, y los  vivos  recuerdos  de mi juventud  como sacerdote se deben a su persona y a su actividad política  y social… ‖57.

 En su encíclica Mater et Magistra (sobre  el cristianismo y el progreso social), Juan XXIII promueve los ideales  socialistas y no siquiera condenó una  sola vez la contracepción y el comunismo. Cuando se le preguntó por  qué  iba a responder al saludo del  dictador comunista, Juan  XXIII respondió:  ―Soy  el Papa  Juan,  por  ningún mérito   personal, sino  por  un  acto  de  Dios,  y  Dios  está  en  cada  uno  de nosotros‖58. ―Juan se  divertía mucho con  los  comunistas; se  podría pensar que  eran  sus  propios hermanos‖59. El comunismo fue condenado 35 veces por  el Papa  Pío XI y 123 veces por  el Papa  Pío XII60.

 El 6 de marzo de 1963, Juan XXIII recibió  a Aleksei  Adzhubei y a su esposa,  Rada,  en una  audiencia especial.  Rada  era  la hija del  premier de  la URSS Khrushchev. Rada  (la hija de  Khrushchev) habló sobre  su encuentro con Juan XXIII: ―… él entregó a Aleksei  y a mí un par  de regalos  simbólicos, que también se destinaban a mi padre y me dijo: ‗… esto es para su Papa‘‖61.

 Por ocasión  de su octogésimo cumpleaños (25 de noviembre de 1961), Juan XXIII recibió un telegrama de Khrushchev ofreciéndole sus ―felicitaciones y sinceros  deseos  de buena salud y éxito en sus nobles aspiraciones para  contribuir… a la paz en la tierra‖62.

 El secretario general del Partido Comunista  Británico, John Gollan, antes  las cámaras de televisión el

21 de abril  de 1963 dijo que  “la encíclica  (Pacem in terris) [de Juan XXIII] lo había sorprendido y alegrado”  y,  por  lo  tanto,   él  había  exteriorizado su  ―más  sincera   satisfacción en  el  reciente   28° congreso del partido‖63.

 Uno  de  los buenos amigos  de  Juan  XXIII fue  el comunista y ganador del  Premio  Lenin  de  la Paz, Giacomo  Manzu64. Juan XXIII dijo: ―No veo ninguna razón  por  qué  un cristiano no podría votar  por un marxista si encuentra que es más apto para  seguir  una línea política  y destino histórico‖65.

La Iglesia Católica  ha condenado el comunismo en más de 200 ocasiones66.

JUAN XXIII ELOGIADO POR MASONES Y COMUNISTAS DURANTE SU PONTIFICADO

 Juan XXIII, Pacen in terris, # 14, 11 de abril  de 1963: ―Entre los derechos del hombre débese  enumerar también el de  poder venerar a Dios,  según  la recta  norma de  su conciencia,  y profesar la religión  en privado y en público‖.

 Esto  es  herejía.  No  es un  derecho del  hombre adorar en  público a los  dioses  falsos.  Esto  ha  sido condenado por muchos Papas,  como lo hemos  demostrado en la sección sobre el Vaticano  II. Cuando el teólogo  del Santo Oficio, el P. Ciappi,  le dijo a Juan XXIII que su encíclica Pacem in terris contradecía las enseñanzas de los Papas  Gregorio XVI y Pío IX sobre  la libertad religiosa,  Juan XXIII respondió: “No se ofendan  por algunos  puntos  si la mayoría de ellos  brillan‖67.

 La encíclica  Pacen in terris de Juan XXIII fue elogiada por  los mismos líderes  masónicos como siendo un documento masónico. Estos son sólo algunos ejemplos:

Esta es una  cita del Boletín Masónico,  el órgano oficial del Consejo Supremo del grado 33 del antiguo y aceptado rito escocés de la masonería, para  el distrito masónico de los Estados Unidos de México, ubicado en el 56 de la calle Lucerna, en el DF de México (año 18, n° 220, mayo de 1963):

 ―LA LUZ DEL GRAN  ARQUITECTO DEL UNIVERSO ILUMINA EL VATICANO

 ‖En términos generales, la encíclica  Pacem in terris, dirigida a todos  los hombres de  buena voluntad, ha  inspirado consuelo y esperanza. Se  elogia  universalmente tanto a los  países  democráticos  como  los  comunistas. Sólo las dictaduras católicas han fruncido el ceño y distorsionado su espíritu.

 ‖Muchos conceptos y doctrinas contenidas en ella nos son familiares. Las hemos oído de ilustres racionalistas, liberales  y hermanos socialistas. Después de considerar cuidadosamente el significado de cada  palabra, podríamos decir  que,  no obstante la proverbial y  típica  basura  literaria vaticana, la  encíclica   Pacem  in  terris  es  una vigorosa  declaración  de la doctrina  masónica  (…) no dudamos  en recomendar  su reflexiva  lectura‖68.

 En  el  libro  Resurgence du  Temple,  publicado  y  editado por  los  caballeros templarios  (masones),

1975:149, la siguiente cita es de interés:  “El sentido de nuestra acción:  Continuación de la obra de Juan  XXIII  y  de  todos   aquellos  que   lo  han  seguido  en  el  camino   hacia  el  universalismo templario‖69.

 JUAN XXIII Y LOS JUDÍOS

 Juan XXIII también hacia cosas como detener su automóvil para  bendecir a los judíos  que salían de su

culto del ―Sabbath‖70.

 ¿JUAN XXIII REVELÓ QUE ÉL ERA JUDÍO?

 Juan  XXIII una  vez  saludó   a  unos   visitantes  judíos   con  las  palabras:  “Yo  soy  Jos é,  vuestro hermano‖71.  A  pesar   de  esta  misteriosa  declaración  de  Juan  XXIII a  los  judíos   ha  sido   citada frecuentemente, sin embargo no ha sido explicado su significado. Creemos que una buena explicación de su significado es: Esta afirmación de Juan XXIII, ―Yo soy José, vuestro hermano‖, es una cita del Génesis 45, 4. Ella fue hecha  por el patriarca José, el hijo de Jacob, a sus hermanos cuando llegaron a Egipto  durante el tiempo de  la hambruna. Quienes están  familiarizados con el relato  bíblico  saben que  José había  sido  vendido como  esclavo  por  sus  hermanos muchos años  antes,  pero  él se había encumbrado  en las más altas posiciones del reino de Egipto (a pesar de no ser uno de ellos)  porque había  interpretado con éxito los sueños del Faraón.  Ya que él había  alcanzado las posiciones más altas en el reino  de los egipcios,  él tenía  derecho a repartir los tesoros  del reino  a su gusto,  por  ejemplo,  a sus hermanos. Él dio en abundancia a sus hermanos sin cargo.

 Cuando consideramos la evidencia de que Juan XXIII era masón,  que Juan XXIII comenzó el proceso de revolución contra  la Iglesia  Católica  en el Vaticano  II, y que  el ―pontificado‖ de Juan XXIII inició una  nueva actitud revolucionaria hacia los judíos, entre  otras  cosas, el significado de su declaración a los judíos se hace clara. Al igual que José, que no era uno de los egipcios, se encontraba colocado  en el pináculo  de la jerarquía de los egipcios y se reveló  a sus hermanos con esta declaración ―Yo soy José, vuestro hermano‖, Juan XXIII les decía a los judíos  que él era ―José, su hermano‖ porque  él era en realidad un judío infiltrado  colocado  en la más alta posición de la jerarquía de los cristianos  (o eso parecía).  Esa fue  la manera críptica  de  Juan  XXIII de  revelar lo que  realmente era: un  antipapa conspirador al servicio de los enemigos de la Iglesia.

Justo  antes  de  su  muerte, Juan  XXIII compuso la siguiente oración  por  los judíos.  Esta  oración  fue confirmada por el Vaticano  II como siendo  la obra de Juan XXIII72.

 Hoy nos damos cuenta cuán ciegos  hemos  sido  a lo largo de los siglos y cómo no apreciamos   la  belleza  del   pueblo  elegido  o  las   características  de   nuestros hermanos favorecidos. Somos  conscientes de la marca divina  de Caín colocada en nuestra frente. En el curso  de los siglos,  nuestro hermano Abel ha  estado  tendido sangrando y  llorando  sobre   la  tierra   por  nuestra  culpa,   porque nos  habíamos olvidado  de   Tú   amor.   Perdona  nuestra  condena  injustificada  de   los   judíos. Perdónanos  por crucificar a los que te crucificaron  por  segunda vez. Perdónanos. No sabíamos lo que hacíamos‖73.

 Juan XXIII dice que los judíos  siguen  siendo  el pueblo escogido, lo que es herético. La frase ―pérfidos judíos‖ era la expresión usada por los católicos en la liturgia del Viernes Santo hasta  que Juan XXIII la eliminó  en 196074. La palabra pérfido significa  ―infiel‖. ―El Viernes  Santo de 1963, el cardenal que fue el celebrante en  San Pedro  dijo  las antiguas palabras (pérfidos judíos)  por  fuerza  de  la costumbre. Juan XXIII sorprendió  a los  fieles al detenerlo en  el  medio  con  las  palabras  „dilo de  la nueva manera‘‖75.

 Papa  Benedicto  XIV, A  quo primum,  14 de  junio  de  1751: ―Otra amenaza para  los cristianos ha  sido  la influencia de  los  infieles judíos…  Ciertamente  no es en vano que la Iglesia  ha establecido la oración universal  que es ofrecida,  desde la salida  del sol hasta  su ocaso, por los judíos  obstinadamente incrédulos, para  que Dios levante el velo que cubre sus corazones y les lleve de su oscuridad a la luz de la verdad‖76.

 A un  niño  judío  recién  bautizado, Juan  XXIII le dijo: ―Que al convertirte en católico  no seas  menos judío‖77. En  la  noche  de  la  muerte de  Juan  XXIII, el  gran  rabino   de  Roma  y  otros  líderes   de  la comunidad judía se reunieron con cientos de miles en la plaza  de San Pedro  para  llorar su muerte78.

 Alden  Hatch,  autor de  Un hombre llamado Juan:  la vida de Juan  XXIII,  dijo acerca  de  Juan  XXIII: ―… seguramente ninguno (de los Papas  anteriores) había  tocado  tanto  los corazones de pueblos de todas las religiones – y de los sin religión.  Porque ellos sabían  que  él los amaba sin  importar lo que  ellos eran o en lo que creían‖79.

 LA MUERTE DE JUAN XXIII

 Después de su muerte, el Vaticano  envío a Juan XXIII a Gennargentu Goglia y sus colegas para  que lo embalsamaran. Goglia le inyectó  diez litros de líquido para  embalsamar en la muñeca y estómago de Juan XXIII para  neutralizar cualquier descomposición80. Esto explica  por  qué el cuerpo de Juan XXIII no  se  descompuso como  los  cuerpos  normales. En  enero   de  2001, el  cuerpo de  Juan  XXIII fue exhumado y colocado  en un  nuevo ataúd de  cristal  a prueba de balas  donde ahora  se exhibe  en la basílica de San Pedro.  El rostro  y las manos de Juan XXIII fueron también cubiertos de cera81.

 DECLARACIONES DE COMUNISTAS, MASONES Y NO CATÓLICOS ALABANDO A JUAN XXIII DESPUÉS DE SU MUERTE

 Después de la muerte de Juan XXIII, numerosos documentos de comunistas, masones y judíos  fueron enviados al Vaticano  expresando su tristeza por  la muerte de Juan XXIII. Gente  como Fidel Castro  y Nikita  Khrushchev enviaron mensaje  de alabanza y dolor82.

 Editorial de El Informador, del 4 de junio de 1963:

 La Gran Logia Occidental  Mexicana  de Masones Libres y Aceptados,  con motivo de la muerte  de Juan XXIII, manifiesta su pesar por la desaparición de  este  gran hombre  que  revolucionó  las ideas,  pensamientos, y formas  de la litu rgia católica romana.  Sus  encíclicas  Mater  et  Magistra  y  Pacem in  terris han  revolucionado los conceptos a favor de los derechos humanos y la libertad. La humanidad ha perdido a un  gran  hombre,   y  nosotros  masones  reconocemos  sus  elevados principios, su humanitarismo, y el haber  sido un gran liberal.

 Guadalajara, Jal, México, 3 de junio de 1963.

 Dr. Jose Guadalupe Zuno Hernandez‖83.

 Charles  Riandey, el soberano Gran  Maestre de  las sociedades secretas,  en su  prefacio  a un  libro  de Yves  Marsaudon  (Ministro de  Estado  del  Consejo  Supremo de  las  sociedades secretas  francesas), declaró:

 A la memoria  de  Angelo Roncalli,  sacerdote, arzobispo de  Messamaris, nuncio apostólico en París,  cardenal de la Iglesia  romana, patriarca de Venecia,  Papa bajo el   nombre   de   Juan   XXIII,  que   se   ha   dignado    darnos   su   bendición,  su comprensión, y su protección‖84.

 Un segundo prefacio  al libro  estaba  dirigido a ―su augusto continuador, su Santidad el Papa  Paulo

VI‖85.

 El masón de alto rango, Carl Jacob Burckhardt, escribió  en el Journal de Geneve: “Conocí muy bien al cardenal Roncalli.  Él era un deísta  y un racionalista  cuya  fuerza  no radicaba en la capacidad de creer en milagros y en venerar lo sagrado‖86.

 UN HEREJE NO PUEDE SER UN PAPA VÁLIDO

 Como  ya vimos,  la Iglesia  Católica  enseña que  un hereje  no puede ser un Papa  válidamente elegido, porque un hereje no es miembro de la Iglesia Católica.  Los hechos  presentados aquí  demuestran que Juan  XXIII, el  hombre  que  convocó  el  Vaticano  II y  comenzó la  apóstata  Iglesia  conciliar,  era claramente  un hereje. Él no era un Papa  válido.  Angelo  Roncalli  (Juan XXIII) era un  no católico,  un antipapa conspirador que comenzó la apostasía del Vaticano  II.

 LOS SORPRENDENTES PARALELOS ENTRE EL ANTIPAPA JUAN XXIII DEL GRAN CISMA DE OCCIDENTE Y EL ANTIPAPA  JUAN XXIII DEL VATICANO II

 El nombre Juan había  sido evitado por  los Papas  por  500 años debido a que el último hombre que lo había  tenido fue el famoso  antipapa Juan XXIII (Baldassare Cossa) del Gran  Cisma  de Occidente. Los paralelos entre  el primer antipapa Juan XXIII (Baldassare Cossa)  y el segundo (Angelo  Roncalli)  son sorprendentes:

 El reinado del primer antipapa Juan XXIII abarcó cinco años, desde  1410 hasta 1415, al igual que el reinado del  segundo antipapa Juan XXIII, que abarcó cinco años, entre 1958 y 1963.

 El primer antipapa Juan XXIII convocó  un falso  concilio, el Concilio  de Constanza  (el Concilio  de Constanza después se convirtió en un verdadero concilio ecuménico, con algunas sesiones  aprobadas por el verdadero Papa; pero en la época que el antipapa Juan XXIII lo abrió, era un falso concilio). De la misma  manera, el  reciente  antipapa  Juan XXIII (Angelo Roncalli)  también  convocó  un  falso concilio, el Vaticano II.

 El primer antipapa Juan XXIII abrió su falso concilio de Constanza  en el cua rto año de su reinado, en 1414. El reciente antipapa Juan XXIII abrió el Vaticano II en el cuarto año de su reinado, 1962.

 El reinado del primer antipapa Juan XXIII, terminó poco antes de la 3ª sesión de su falso concilio, en 1415. El reciente  antipapa Juan XXIII murió poco antes de la tercera sesión del Vaticano II, en

1963, poniendo fin a su reinado.

 Creemos  que   las  similitudes  entre   el  primer  antipapa  Juan  XXIII y  el  segundo  no  son  meras coincidencias. El primer antipapa Juan  XXIII fue  también el último antipapa que  reinó  en  Roma.

¿Angelo    Roncalli,   el   reciente    antipapa  Juan   XXIII,  al   tomar    ese   nombre,  estaba    indicando simbólicamente (de manera críptica  de los masones de hacer  las cosas) que  él está continuando en la línea de los antipapas que reinan desde Roma?

 El cardenal Heenan, que  estuvo presente en el cónclave  de 1958 que  nos dio a Juan XXIII, mencionó una  vez: ―No había  tanto  misterio en la elección del Papa  Juan. Él fue elegido  porque era un hombre muy  viejo. Su principal deber  era hacer  a Mons.  Montini (después Paulo  VI), el arzobispo de Milán, un  cardenal para  que  él pudiera ser  elegido  en  el próximo cónclave.  Esta  fue  la política  y ella  fue realizada con precisión‖87.

 Notas de la Sección  13:

 1 Yves Marsaudon en su libro Ecumenism Viewed by a Traditional Freemason [El ecumenismo visto por un mason tradicional], edición  inglesa,  Paris: Ed. Vitiano; citado  por Dr. Rama Coomaraswamy, The Destruction of the Christian Tradition [La destrucción de la Tradición Cristiana], edición  inglesa,  p. 247.

2 Lawrence Elliott, I Will Be Called John [Voy a ser llamado Juan], edición  inglesa,  1973, pp. 90-92.

3 Luigi Accattoli,  When A Pope Asks Forgiveness [Cuando un Papa  pide  perdon], edición  inglesa,  New York: Alba

House and Daughters of St. Paul, 1998, pp. 18-19.

4 Alden  Hatch,  A Man Named John [Un hombre llamado Juan], edición  inglesa,  NY, NY: Hawthorn Books Inc.,

1963, p. 93.

5 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 94.

6 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 96.

7 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 98.

8 St. Anthony’s Messenger [El mensajero de San Antonio], edición  inglesa,  Nov. 1996.

9 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 117.

10 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 118.

11 Paul I. Murphy y R. Rene Arlington, La Popessa, 1983, pp. 332-333.

12 Mary Ball Martinez, The Undermining of the Catholic Church [El debilitamiento de la Iglesia Católica],  edición inglesa,  Hillmac, Mexico, 1999, p. 117.

13 Giovanni Cubeddu, 30 Days, edición  inglesa,  Issue No. 2-1994., p. 25.

14 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, Stories of John XXIII [El Papa  se rié, Historia de Juan XXIII], edición  inglesa,  NY, NY: Holt, Rinehart and Winston,1964, p. 90.

15 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 121.

16 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 123.

17 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, edición  inglesa,  p. 99.

18 Rev. Francis Murphy, John XXIII Comes To The Vatican [Juan XXIII viene al Vaticano],  edición  inglesa,  1959, p.

139.

19 Alden  Hatch,  A Man Named John, [Un hombre llamado Juan], edición  inglesa,  p. 114.

20 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 125.

21 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, Stories of John XXIII [El Papa  se rié, Historia de Juan XXIII], edición  inglesa,  p. 104.

22 Mark Fellows, Fatima in Twilight [Fátima  en el crepúsculo], edición  inglesa,  Niagra Falls, NY: Marmion

Publications, 2003, p. 159.

23 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, Stories of John XXIII, edición  inglesa,  p. 105.

24 The Papal Encyclicals [Las encíclicas papales], por Claudia Carlen,  edición  inglesa,  Raleigh: The Pierian  Press,

1990, Vol. 4 (1903-1939), p. 434.

25 Peter  Hebblethwaite, John XXIII, The Pope of the Council [Juan XXIII, el Papa del Concilio], edición  inglesa, Doubleday, ed. Le Centurion, 1988, p. 271.

26 Paul Johnson, Pope John XXIII, edición  inglesa,pp. 37, 114-115, 130.

27 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, Stories of John XXIII, p. 24.

28 Time Magazine, ―1962 Man of the Year: Pope John XXIII‖ [Hombre del Año 1962: Papa  Juan XXIII], edición inglesa  del 4 de enero  de 1963.

29 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, Stories of John XXIII, edición  inglesa,  p. 49.

30 Romano Amerio,  Iota Unum, Angelus Press, edición  inglesa,  1998, p. 241.

31 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, Stories of John XXIII, edición  inglesa,  p. 134.

32 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, Stories of John XXIII, edición  inglesa,  p. 110.

33 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 192.

34 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 192.

35 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 194.

36 Luigi Accattoli,  When A Pope Asks Forgiveness, [Cuando un Papa  pide  perdon], edición  inglesa,  p. 19.

37 Denzinger, The Sources of Catholic Dogma [El magisterio de la Iglesia], edición  inglesa,  B. Herder Book. Co., 13ª Edición,  1957, no. 705.

38 Time Magazine, ―1962 Man of the Year: Pope John XXIII‖ [Hombre del Año 1962: Papa  Juan XXIII], edición

inglesa  del 4 de enero  de 1963.

39 Allegri, Il Papa che ha cambiato il mondo, ed., Reverdito, 1998, p. 120.  También citado  en Sacerdotium, revista #11,

edición  inglesa,  2899 East Big Beaver Rd., Suite 308, Troy, MI., p. 58.

40 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  p. 193.

41 The Papal Encyclicals, edición  inglesa,  Vol. 3 (1903-1939), p. 316.

42 Luigi Accattoli,  When A Pope Asks Forgiveness, edición  inglesa,  p. 20.

43 P. F.X. Lasance, My Prayer Book [Mi Libro de Oración], edición  inglesa  de 1938, p. 520a.

44 P. Paul O'Sullivan, O.P., Saint Philomena, The Wonder Worker [San Filomena, trabajadora de maravillas], edición inglesa,  Rockford, IL: Tan Books, 1993, pp. 69-70.

45 A Catholic Dictionary [Un diccionario católico], editado por Donald Attwater, edición  inglesa,  Tan Books, 1997, p. 72.

46 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, Stories of John XXIII, edición  inglesa,  p. 135.

47 Mark Fellows, Fatima in Twilight, edición  inglesa,  Niagra Falls, NY: Marmion Publications, 2003, p. 180.

48 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  NY, p. 14.

49 Walter  Abbott,  The Documents of Vatican II [Los documentos del Vaticano  II], edición  inglesa,  The America

Press, 1966, pp. 712; 716; 717.

50 The Papal Encyclicals, [Las encíclicas papales], edición  inglesa,  Vol. 2 (1878-1903), p. 389.

51 The Papal Encyclicals, edición  inglesa,  Vol. 2 (1878-1903), p. 390.

52 The Reign of Mary [El Reino de María], edición  inglesa,  Spokane, WA., Spring,  1986, p. 10.

53 The Reign of Mary, edición  inglesa,  Vol. XXIX, No. 93, p. 16.

54 The Reign of Mary, edición  inglesa,  Vol. XXIX, No. 93, p. 16.

55 The Reign of Mary, edición  inglesa,  Vol. XXII, No. 64, p. 8.

56 The Reign of Mary, edición  inglesa  de la primavera, 1986, pp. 9-10.

57 Angelo  Giuseppe Roncalli, John XXIII, Mission to France [Juan XXIII, Misión a Francia],  edición  inglesa,  1944-

1953, pp. 124-125.

58 The Reign of Mary [El Reino de María], edición  inglesa  de la primavera, 1986, p. 9.

59 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, Stories of John XXIII [El Papa  se rié, Historia de Juan XXIII], edición  inglesa,  p. 57.

60 Piers Compton, The Broken Cross [La cruz torcida], edición  inglesa,  Cranbrook, Western Australia: Veritas Pub. Co., 1984, p. 45.

61 Kurt Klinger,  A Pope Laughs, Stories of John XXIII, edición  inglesa,  p. 24.

62 Mark Fellows, Fatima in Twilight [Fátima  en el crepúsculo], edición  inglesa,  p. 177; también Piers Compton, The

Broken Cross [La cruz torcida], edición  inglesa,  p. 44.

63 P. Joaquin  Arriaga, The New Montinian  Church [La nueva iglesia Montiniana], edición  inglesa,  Brea, CA., p. 170.

64 Curtis  Bill Pepper, An Artist and the Pope [Un artista y el Papa],  edición  inglesa,  London, England: Grosset  & Dunlap, Inc. Cubierta frontal  y el interior de resbalón de la cubierta del libro; también vea p. 5.

65 P. Joaquin  Arriaga, The New Montinian Church, edición  inglesa,  Brea, Ca., p. 570.

66 Michael  Davies, Pope John’s Council [El concilio del Papa  Juan], edición  inglesa,  Kansas  City, MO: Angelus

Press, 1992, p. 150.

67 Catholic Restoration [La restauración católica], edición  inglesa,  marzo-abril de 1992, Madison Heights, MI, p. 29.

68 P. Joaquin  Arriaga, The New Montinian Church, edición  inglesa,  pp. 147-148.

69 A.D.O. Datus,  ―Ab Initio,‖ p. 60.

70 George  Weigel, Witness to Hope [Testigo de Esperanza], edición  inglesa,  New York, NY: Harper Collins

Publishers, Inc., 1999, p. 484.

71 Bart McDowell, Inside the Vatican [Dentro del Vaticano],  edición  inglesa,  Washington D.C.: National Geographic Society, 1991, p. 193; también puede verse en Time Magazine, en la revista del 4 de enero  de 1963; también citado en The Bible, The Jews and the Death of Jesus [La Biblia, los judíos,  y la muerte de Jesús], edición  inglesa,  Bishops‘ Committee for Ecumenical and  Interreligious Affairs, United States Conference of Catholic  Bishops  [Comisión episcopal de asuntos Ecuménicos e Interreligiosos, Conferencia de los Estados Unidos de Obispos Católicos],

2004, p. 59.

72 The Reign of Mary, "John XXIII and the Jews" [Juan XXIII y los judíos],  edición  inglesa  de la primavera de 1986, p. 11.

73 B'nai B'rith Messenger [El mensajero de B‘nai B‘rith], edición  inglesa,  viernes 4 de noviembre de 1964.

74 Luigi Accattoli,  When A Pope Asks Forgiveness [Cuando un Papa  pide  perdon], edición  inglesa,  p. 15.

75 Alden  Hatch,  A Man Named John [Un hombre llamado Juan], edición  inglesa,  p. 192.

76 The Papal Encyclicals [Las encíclicas papales], edición  inglesa,  Vol. 1 (1740-1878), pp. 41-42.

77 Catholic Restoration [La restauración católica], edición  inglesa,  mayo-junio de 1993, Madison Heights, MI, p. 24.

78 Darcy  O' Brien, The Hidden Pope [El Papa  oculto], edición  inglesa,  New York, NY: Daybreak Books, 1998, p. 10.

79 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  después de la p. 238 (1ª página de inserción).

80 Wendy Reardon, The Deaths of the Popes [Las muertes de los Papas],  edición  inglesa,  Jefferson, NC., McFarland

& Co., Inc., 2004, p. 244.

81 Wendy Reardon, The Deaths of the Popes [Las muertes de los Papas],  edición  inglesa,  p. 244.

82 Alden  Hatch,  A Man Named John, edición  inglesa,  después de la p. 238 (7ª página de inserción).

83 P. Joaquin  Arriaga, The New Montinian Church [La nueva iglesia Montiniana], edición  inglesa,  p. 147.

84 Piers Compton, The Broken Cross [La cruz torcida], edición  inglesa,  Cranbrook, Western Australia: Veritas Pub. Co. Ptd Ltd, 1984, p. 50.

85 Piers Compton, The Broken Cross La cruz torcida], edición  inglesa,   Cranbrook, p. 50.

86 A.D.O Datus,  “AB INITIO,” p. 60.

87 Biografia del cardenal Heenan, Crown of Thorns [Corona de Espinas], edición  inglesa.

 

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