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15 mayo 2014 4 15 /05 /mayo /2014 14:39

ANTI

sede vacante

 

7ª objeción: Nadie puede juzgar al Papa; “La Santa Sede del Vaticano II son verdaderos Papas”.

Respuesta: En primer lugar, es necesario comprender lo que significa la enseñanza “Nadie puede juzgar a la Santa Sede”. Esto proviene de laIglesia primitiva. En la Iglesia primitiva, cuando un obispo era acusado de un delito, a veces había un juicio presidido por otros obispos o por un patriarca de mayor autoridad. Estos obispos juzgaban al obispo acusado. Sin embargo, el obispo de Roma, como es el obispo supremo en la Iglesia, no puede ser sometido a ningún juicio por otros obispos o por otras personas.

Papa San Nicolás, epístola (8), Proposueramus quidem, 865:

“…El juez no será juzgado ni por el Augusto, ni por todo el clero, ni por los reyes, ni por el pueblo (…‘)La primera Sede no será juzgada por nadie’”51.

Esto es lo que significa el “Nadie puede juzgarere la Sa reconocer a un hereje manifiesto que reclama ser el Papa cuando no es un verdadero Papa. Y esto nos lleva al segundo punto, que es el más importante al respecto.

En segundo lugar, ¡la Santa Sede nos ha dicho que ningún hereje puede ser aceptado como un Papa válido! Con la plenitud de su autoridad, el Papa Pablo IV definió que si alguien fuera promovido al papado siendo hereje, no será Papa verdadero ni válido, y que puede ser rechazado como un hechicero, pagano, publicano y heresiarca.

Papa Pablo IV, de la Bula Cum ex apostolatus officio, 15 de febrero de 1559:Nro.6. “ Agregamos, [por esta Nuestra Constitución, que debe seguir siendo válida a perpetuidad, Nos promulgamos, determinamos, decretamos y definimos:-] que si en algún tiempo aconteciese que un obispo, incluso en función de arzobispo, o de patriarca, o primado; o un cardenal, incluso en función de legado, o electo Pontífice Romano que antes de su promoción al cardenalato o asunción al pontificado, se hubiese desviado de la fe católica, o hubiese caído en herejía:

1º.- o lo hubiese suscitado o cometido, la promoción o asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los Cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto;

2º.- y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos.

3º.- Tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes, (…)

 

4º.- los que así hubiesen sido promovidos y hubiesen asumido sus funciones, por esa misma razón y sin necesidad de hacer ninguna declaración ulterior, están privados de toda dignidad, lugar, honor, título, autoridad, función y poder, (…)

Nro. 7.… séales lícito en consecuencia a todas y cada una de las personas subordinadas a los así promovidos y asumidos, si no se hubiesen apartado antes de la fe, ni hubiesen sido heréticos, ni hubiesen incurrido en cisma, o lo hubiesen suscitado o cometido:

1º tanto clérigos, seculares y religiosos, 2º lo mismo que los laicos; 3º los Cardenales, [etc.]…sustraerse en cualquier momento e impunemente de la obediencia y devoción de quienes fueron así promovidos o entraron en funciones, y evitarlos como si fuesen hechiceros, paganos, publicanos o heresiarcas, lo que no obsta que estas mismas personas hayan de prestar sin embargo estricta fidelidad y obediencia a los futuros obispos, arzobispos, patriarcas, primados, cardenales o al Romano Pontífice, canónicamente electo.

Nro. 10. Por lo tanto, a hombre alguno sea lícito infringir esta página de Nuestra Aprobación, Innovación, Sanción, Estatuto, Derogación, Voluntades, Decretos, o por temeraria osadía, contradecirlos. Pero si alguien pretendiese intentarlo, sepa que habrá de incurrir en la indignación de Dios omnipotente y en la de sus santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Dado en Roma, junto a San Pedro, en el año de la Encarnación del Señor 1559, XVº anterior a las calendas de Marzo, año 4º de nuestro Pontificado.

 

+ Yo, Pablo, Obispo de la Iglesia católica…”

Por lo tanto, uno obedece y se adhiere a la enseñanza de la Santa Sede al rechazar como inválidos a los reclamantes heréticos post-Vaticano II. Ellos no son verdaderos Papas, según la enseñanza de la Santa Sede.

En tercer lugar, al principio de dicha bula, antes de la declaración de que los fieles pueden rechazar como totalmente inválida la “elección”de un hereje, el Papa Pablo IV repitió la enseñanza de que nadie puede juzgar al Papa.

Papa Pablo IV, de la Bula Cum ex Apostolatus Officio, 15 de febrero de 1559: “N

Considerando la gravedad particular de esta situación [es decir, el error en cuanto a la fe] y sus peligros al punto que el mismo Romano Pontífice, que como Vicario de

Dios y de nuestro Señor tiene la plena potestad en la tierra, y a todos juzga y no puede ser juzgado por nadie, si fuese encontrado desviado de la Fe, podría ser acusado”.

No puede haber una confirmación más impresionante de que la posición sedevacantista no contradice la enseñanza de que “Nadie puede juzgar al Papa o a la Santa Sede”, puesto que es un hecho que la Bula del Papa Pablo IV repite esta enseñanza con respecto a que nadie juzga al Papa ¡inmediatamente antes de declarar que los fieles deben reconocer como inválida la elección de un hereje!

 

El Papa Paulo IV, a diferencia de los anti-sedevacantistas que usan el argumentonose puede“ juzgar a la Santa Sede”, distingue correctamente entre un verdadero Papa católico, a quien nadie puede juzgar, y un hereje manifiesto (p. ej., Benedicto XVI) que se ha mostrado ser un no católico que no es Papa, puesto que se encuentra fuera de la verdadera fe. Esta es una prueba evidente de que los sedevacantistas, que sostienen como inválida la “eleccinoón” del h están juzgando a un Papa.

Finalmente, muchas de las personas que tratan de defender a los “Papas del Vaticano II",diciendo que no se“puede juzgar a la Santa Sede”,son ellos mismos los culpables por rechazar las decisiones obligatorias de los hombres que ellos dicen que son la autoridad en la Santa Sede. La mayor parte de los tradicionalistas rechazan el Vaticano II, las “canonizaciones”de los “Papas del Vaticano II; etc".

Esta es una actitud cismática puesto que rechaza las decisiones obligatorias de los hombres que ellos dicen que son la autoridad legítima en la Santa Sede. Ello prueba que estos “PAPAS NO SON PAPAS EN ABSOLUTO Y, DE HECHO, NO OCUPAN LA SANTA SEDE".-

 

8ª objeción: San Roberto Belarmino dijo que no se puede deponer a un Papa, pero que sí es lícito resistirlo. Los sedevacantistas juzgan, castigan y deponen al Papa…

San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, libro II,Asícomocapeslícito. 29: “ resistir al Pontífice que agrede al cuerpo, así también es lícito resistir a aquel que agrede a las almas o destruye el orden civil o, sobre todo, trata de destruir la Iglesia. Digo que es lícito resistirle no haciendo lo que ordena e impidiendo la ejecución de su voluntad. No es lícito, sin embargo, juzgarlo, castigarlo o deponerlo”.

Respuesta: Muchos de los que creen que Benedicto XVI es el Papa, sin embargo rechazan los actos oficiales de su “Iglesia”, como el Vaticano II, intentan justificar su falsa posición en base a este pasaje de San Roberto Belarmino. De hecho, este pasaje es uno de los fragmentos más usados como evidencia por parte de aquellos que se lanzan contra la posición sedevacante. Por desgracia, el pasaje ha sido completamente abusado y distorsionado.

En primer lugar, en el capítulo que sigue inmediatamente de la cita anterior de Belarmino, él nos enseña lo siguiente:

“Un Papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser Papa y cabeza, así como por lo mismo deja de ser un cristiano y miembro de la Iglesia. Por tanto, él puede ser juzgado y castigado por la Iglesia. Esta es la enseñanza de todos los Padres antiguos, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción”52.

Esperen un segundo. En el capítulo 29 (la cita dada en la 8ª objeción), San Roberto dice que al Papa no puede ser “juzgarlo, castigarlo o depuesto”. En el capítulo 30, él dice que un hereje manifiesto cesa de ser Papa (es decir, es depuesto) y que puede ser “juzgado y castigado”por la Iglesia.

 Mi pregunta a aquellos que hacen esta objeción es la siguiente: ¿Acaso es un idiota San Roberto Belarmino?

 

San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, capítulo 29 No se puede “juzgar, castigar, o deponer”al Papa

San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, capítulo 30 Un Papa que se manifieste hereje es depuesto, “juzgado y castigado”

San Roberto Belarmino ni es idiota ni se está contradiciendo así mismo. Él es un doctor de la Iglesia, y sabe exactamente lo que está tratando de decir. Es claramente evidente, por tanto, que él no está hablando de un Papa manifiestamente herético en el capítulo 29, sino más bien de un verdadero Papa que da mal ejemplo, pero que no es un hereje manifiesto. El contexto del capítulo confirma esto más allá de cualquier duda.

En el capítulo 29, San Roberto refuta extensamente nueve argumentos que favorecían la posición de que el Papa está sujeto al poder secular (emperador, rey, etc.) y a un concilio ecuménico (la herejía del conciliarismo). Durante la Edad Media, la herejía del conciliarismo (un Papa sometido a un concilio ecuménico) se convirtió en un problema importante. En contradicción a esta herejía, San Roberto Belarmino afirma que, si bien un católico puede resistir a un Papa malo, no lo puede destituir, incluso si el Papa da mal ejemplo o perturba el estado (sociedad civil) o mata almas por su acción (escandalo moral). San Roberto habla aquí de un Papa malo que no es hereje manifiesto (ya que los pecados morales, por graves que sean, a excepción de los pecados contra la fe, no hacen que se deje de ser miembro de la Iglesia), ¡debido a esto, en el siguiente capítulo, él trata precisamente sobre la herejía manifiesta! Es muy sencillo. ¡Él dice en el capítulo siguiente que el hereje manifiesto no será considerado Papa!

Teniendo esto en cuenta, la objeción levantada contra el sedevacantismo en base a Belarmino queda refutada. Él no está hablando de un hereje manifiesto en el capítulo 29, sino de un verdadero Papa que actúa indebidamente, puesto que él explica, en el capítulo 30, que un Papa manifiestamente herético es depuesto, juzgado y castigado. Es un pecado mortal de omisión que los católicosautores” “ citen una y otra vez el pasaje del capítulo 29, sin hacer mención de la declaración de San Roberto en el capítulo 30 respecto a Papas manifiestamente heréticos. Entre estas personas incluimos a los que escriben para algunas de las notorias publicaciones “tradicionalistas”. Estos autores suprimen la enseñanza de San Roberto en el capítulo 30, junto con todos los otros santos, Papas y canónigos que enseñan que un Papa que se manifieste hereje pierde su oficio. Estos falsos “tradicionalilohacen así porque quieren hacerles pensar sutilmente a sus lectores que San Roberto condena el sedevacantismo, cuando en realidad él y todos los primeros Padres de la Iglesia apoyan el hecho de que un hereje manifiesto no es Papa.

San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, II, 30:

 “Porque, en primer lugar, se demuestra con argumentos de autoridad y por la razón de que el hereje manifiesto es depuesto ‘ipso facto’.El argumento de autoridad se basa en San Pablo (Tito 3, 10), que ordena que evitemos al hereje después de dos advertencias, es decir, después de haber mostrado ser manifiestamente obstinado –lo que significa que antes de cualquier excomunión o sentencia judicial. Y esto es lo que escribe San Jerónimo, añadiendo que otros pecadores están excluidos de la Iglesia por la pena de excomunión, pero los herejes, por sus propios actos, se exilian y se separan ellos mismos del cuerpo de Cristo”.

Y una vez más enseña San Roberto Belarmino:

 “Este principio es de lo más cierto. El que no es cristiano no puede de ninguna manera ser Papa, como Cayetano lo dijo (ib. c. 26). La razón de esto es que nadie puede ser cabeza de lo que no es miembro. Ahora bien, el que no es cristiano no es miembro de la Iglesia, y el que se manifieste hereje no es un cristiano, como claramente lo enseñan San Cipriano (lib. 4, epíst. 2), San Atanasio (Cont. arria.), San Agustín (lib. De great. Christ.), San Jerónimo (contra Lucifer), entre otros; por lo tanto, el hereje manifiesto no puede ser Papa”53.

9ª objeción: El Papa Liberio cedió ante los herejes arrianos y excomulgó a San Atanasio, sin embargo, él continuó siendo el Papa.-

 


 


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Published by hermanos-de-nazareth
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