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5 mayo 2014 1 05 /05 /mayo /2014 21:56

ASIS 2

El 14 de mayo de 1999, Juan Pablo II reverenció y besó el Corán. El Corán es el libro sagrado de los

musulmanes que blasfema contra la Santísima Trinidad y niega la divinidad de Jesucristo. El

reverenciar el libro sagrado de una falsa religión siempre ha sido considerado un acto de apostasía –

un rechazo total de la verdadera religión. Este solo acto hace de Juan Pablo II un apóstata; porque ello

equivale a adorar la tumba de Mahoma, y a lo que Santo Tomás considera ser un apóstata.

 

Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, Pt. II, q. 12, art. 1, obj. 2: “… si alguien

(…) adorara el sepulcro de Mahoma, sería considerado como apóstata”.

 

Durante su visita a Alemania el 17 de noviembre de 1980, Juan Pablo II alentó a los musulmanes a

“vivir su fe también en un país extranjero…”38.

 

En febrero de 2000, Juan Pablo II se reunió con el “gran jeque” de la república islámica Mohammed.

Juan Pablo II cometió otro acto de apostasía en su discurso a los musulmanes.

 

Juan Pablo II, mensaje al “gran jeque Mohammed”, 24 de febrero de 2000: “El islam

es una religión. El cristianismo es una religión. El islam se ha convertido en una

cultura. El cristianismo también se ha convertido en una cultura (…) Doy gracias a

vuestra universidad, el mayor centro de cultura islámica. Agradezco a quienes están

desarrollando la cultura islámica…”39.

 

Juan Pablo II agradeció a quienes desarrollan la cultura islámica. Él agradece a los infieles por

desarrollar una cultura que niega a Jesucristo, la Trinidad y la fe católica a nivel masivo, y que

mantiene a cientos de millones en las tinieblas del diablo. De todas las cosas malas que uno puede

pensar en el mundo, la cultura islámica probablemente se ubica entre las cinco primeras de las más

malas.

 

Papa Calixto III: “Yo prometo (…) exaltar la fe verdadera, y exterminar con la secta

diabólica de los reprobados e infieles de Mahoma [islam] en el Oriente”40.

 

En la Edad Media hubo una constante batalla espiritual y física entre los cristianos de occidente y las

hordas islámicas. Esta declaración de Juan Pablo II constituye un rechazo de Jesucristo y una

apostasía formal. Ningún católico jamás haría una declaración como esa.

 

¡Juan Pablo II le pidió a San Juan Bautista que protegiera al islam!

 

El 21 de marzo de 2000, Juan Pablo II le pidió a San Juan Bautista para que protegiera el islam (la

religión de los musulmanes), que niega a Cristo y a la Trinidad, y mantiene a ciento de millones de

almas en las tinieblas del diablo.

 

Juan Pablo II, 21 de marzo de 2000:


―Que San Juan Bautista proteja el islam y al pueblo de Jordania…”41.

 

Esto es pedirle a San Juan Bautista que proteja la negación de Jesucristo y la condenación de las almas.

JUAN PABLO II. 22

El 12 de abril de 2000, Juan Pablo II se reunió con el rey de Marruecos, un descendiente del falso

profeta del islam, Mahoma. Juan Pablo II le preguntó “¿Usted es un descendiente del profeta, no es

así?”42.

 

La apostasía de Juan Pablo II en la mezquita

 

El 6 de mayo de 2001, culminó su apostasía acumulada del año con los musulmanes al viajar y asistir

a la “Gran Mezquita Omeya” de Damasco. En la mezquita Juan Pablo II se quitó los zapatos como

gesto de reverencia en el templo de la infidelidad.

JUAN PABLO II. 23

 

JUAN PABLO II. 24

JUAN PABLO II. 25

En la foto superior, vemos a Juan Pablo II entrando en la “Gran Mezquita Omeya” de

Damasco, el 6 de mayo de 2001. En las otras fotos lo vemos en la mezquita con el infiel gran jeque

Sheikh Ahmad Kfutaro. En la mezquita Juan Pablo II se sentó en una silla idéntica a la del gran jeque

infiel. Esta es la declaración que ese día hizo Juan Pablo II a los musulmanes:

 

Juan Pablo II, Discurso a los musulmanes de la mezquita, 6 de mayo de 2001: “Es en las

mezquitas e iglesias que las comunidades musulmana y cristiana forman su

identidad religiosa, (…) ¿Qué sentido de identidad se les inculca en los jóvenes

cristianos y musulmanes en nuestras iglesias y mezquitas? Es mi ardiente esperanza

que los líderes religiosos y maestros musulmanes y cristianos presentarán nuestras

dos grandes comunidades en un respetuoso diálogo, nunca más como comunidades

en conflicto”43.

 

Es muy interesante notar que el califato “Omeya” (una línea de gobernantes musulmanes), a cuya

mezquita asistió Juan Pablo II, fue una línea de gobernantes que estuvo enormemente involucrada en

la guerra de 700 años contra la España católica.

 

“Abderrahmán, fue el último sobreviviente de los Omeyas había sido gobernante

de la España musulmana cerca de la época en que Fruela se convirtió en

gobernante de la España cristiana. Por 759 años, los dos reyes se enfrentaron en

Galicia”44.

 

El hecho de que la mezquita a la que él asistió llevase el nombre de un grupo que es tan

representativo de la lucha contra el cristianismo sólo añade insulto a su apostasía. La sangre de todos

los fieles católicos que murieron luchando contra los Omeyas por la supervivencia de la España

cristiana clama contra él.

 

Apocalipsis 17, 6: ―Vi a la mujer embriagada con la sangre de los mártires de Jesús,

y viéndola me maravillé sobremanera”.

 

Juan Pablo II enseña que los musulmanes y católicos tienen el mismo

Dios.-

La enseñanza herética del Vaticano II que dice que los católicos y

musulmanes adoran al único Dios verdadero. Juan Pablo II repitió esta herejía del Vaticano II en

innumerables ocasiones.

 

Juan Pablo II, Encíclica Sollicitudo rei socialis, # 47, 30 de diciembre de 1987: 

“… y a quienes, como nosotros, creen en Dios justo y misericordioso, es decir, los

musulmanes…”45.

 

Juan Pablo II, Homilía, 13 de octubre de 1989: 

“… los seguidores del islam que creen en el mismo Dios bueno y justo”46.

 

Juan Pablo II, Homilía, 28 de enero de 1990: 

“… nuestros hermanos y hermanas musulmanes (…) que adoran como nosotros al

Dios único y misericordioso”47.

 

Juan Pablo II, Audiencia general, 16 de mayo de 2001: 

“… los creyentes del islam, a quienes estamos unidos por la adoración del único

Dios”48.

 

Juan Pablo II, Audiencia general, 5 de mayo 1999: 

“Hoy me gustaría repetir lo que dije a los jóvenes musulmanes algunos años atrás en

Casablanca: ‗Creemos en el mismo Dios…‟”49.

 

Esto es una blasfemia y apostasía. Los musulmanes rechazan la Santísima Trinidad. Ellos no adoran al

único Dios verdadero. Al afirmar que los católicos y musulmanes creen en el mismo Dios una y otra

vez, Juan Pablo II niega la Santísima Trinidad sucesivamente. Por otra parte, llama la atención la

especificidad con la que Juan Pablo II (al igual que el Vaticano) negó a Jesucristo en muchas de estas

citas, por ejemplo:

 

Juan Pablo II, Nuevo Catecismo, párrafo 841: “… los musulmanes, que profesan tener

la fe de Abraham y adoran con nosotros al Dios único y misericordioso que juzgará a

los hombres al fin del mundo”50.

 

Aquí nos encontramos con el catecismo de Juan Pablo II enseñando que el dios de los musulmanes

(que no es Jesucristo) juzgará a los hombres al fin del mundo. Esto significa que Jesucristo no juzgará

a la humanidad en el último día, sino que lo hará el dios de los musulmanes. Esta es una negación de

la segunda venida de Jesucristo para juzgar a los vivos y los muertos.

 

Papa San Dámaso, Concilio de Roma, 382, can. 15: “Si alguno no dijere que Él

[Cristo]… ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, es hereje”51.

La apostasía de Juan Pablo II con los judíos

 

El 13 de abril de 1986, Juan Pablo II visitó la sinagoga judía de Roma.

JUAN PABLO II. 26

Juan Pablo II llegando a la sinagoga de Roma el 13 de abril de 1986

 

Aquí vemos a Juan Pablo II llegando a la sinagoga de Roma en 1986 donde participó en un servicio de

culto judío. Al tomar parte en un servicio judío, Juan Pablo II cometió un acto público de apostasía, y

mostró una vez más que él es un hereje manifiesto y un apóstata. Nótese que Juan Pablo II y el rabino

se saludaron como si fueran muy buenos amigos por mucho tiempo. Durante su estancia en la

sinagoga, Juan Pablo II inclinó su cabeza como rezan los judíos pidiendo la venida de su Mesías.

JUAN PABLO II. 27 

Juan Pablo II en la sinagoga con los judíos

 

Este increíble acto de apostasía de Juan Pablo II estaba directamente relacionado con su enseñanza

herética de que la Antigua Alianza está todavía vigente. La Iglesia Católica enseña que la venida de

nuestro Señor Jesucristo y la promulgación del Evangelio, la Antigua Alianza (es decir, el acuerdo

hecho entre Dios y los judíos por la mediación de Moisés) cesó, y fue reemplazada por la Nueva

Alianza de nuestro Señor Jesucristo. Es cierto que en algunos aspectos la Antigua Alianza sigue

siendo válida, puesto que están incluidas en el Nuevo y Eterno Testamento de Jesucristo, como los

diez mandamientos; pero la Antigua Alianza en sí (el acuerdo entre Dios y el pueblo judío) cesó con

la venida del Mesías. Por lo tanto, decir que la Antigua Alianza sigue siendo válida es afirmar que el

judaísmo es una religión verdadera y que Jesucristo en realidad no es el Mesías. Ello también es una 

negación del dogma católico definido, como la enseñanza del Concilio de Florencia, que definió ex

cathedra que la Antigua Ley ahora está muerta y que aquellos que la practican (es decir, los judíos) no

se pueden salvar.

 

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, 1441, ex cathedra: ―La Santa Iglesia Romana

firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o

sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados,

sacrificios y sacramentos (…) cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo (…) y

empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento (…) Denuncia

consiguientemente como ajenos a la fe de Cristo a todos los que, después de aquel

tiempo (la promulgación del Evangelio), observan la circuncisión y el sábado y

guardan las demás prescripciones legales y que en modo alguno pueden ser

partícipes de la salvación eterna…”52.

 

El Papa Benedicto XIV reiteró este dogma en su encíclica Ex quo primum.

 

Papa Benedicto XIV, Ex quo primum, # 61: 

―La primera consideración es que las ceremonias de la ley mosaica fueron

derogadas por la venida de Cristo y que ya no pueden ser observadas sin pecado

después de la promulgación del Evangelio”53.

 

Papa Pío XII, Mystici Corporis Christi, # 29-30, 29 de junio de 1943: “Y, en primer

lugar, con la muerte del Redentor, a la Ley Antigua abolida sucedió el Nuevo

Testamento (…) en el patíbulo de su muerte Jesús abolió la Ley con sus decretos [Ef.

2, 15] (…) y constituyó el Nuevo en su sangre, derramada por todo el género

humano. Pues, como dice San León Magno, hablando de la Cruz del Señor, „de tal

manera en aquel momento se realizó un paso tan evidente de la Ley al Evangelio,

de la Sinagoga a la Iglesia, de lo muchos sacrificios a una sola hostia, que, al exhalar

su espíritu el Señor, se rasgó inmediatamente de arriba abajo aquel velo místico

que cubría a las miradas el secreto sagrado del templo‘. En la Cruz, pues, murió la

Ley Vieja, que en breve había de ser enterrada y resultaría mortífera…”54.

 

Juan Pablo II repudió este dogma en repetidas ocasiones, un dogma enseñado por la Iglesia Católica

por 2000 años, definido infaliblemente por el Concilio de Florencia, y claramente afirmado por lo

Papas Benedicto XIV y Pío XII.

 

En un discurso ante los judíos en Mainz, Alemania Occidental, el 17 de noviembre de 1980,

Juan Pablo II dijo que “la Antigua Alianza nunca fue revocada por Dios…”55.

 

Papa Benedicto XIV, Ex quo primum, # 59, 1 de marzo de 1756: 

“Sin embargo, ellos no intentan observar los preceptos de la Antigua Alianza, los

cuales, como todo el mundo sabe, fueron revocados con la venida de Cristo”56.

 

Aquí vemos que el Papa Benedicto XIV condena la herejía enseñada por Juan Pablo II, ¡que la Antigua

Alianza ha sido revocada por Dios! Juan Pablo II repitió la misma audaz herejía en un discurso en

1997:

 

Juan Pablo II, Reunión sobre las raíces del antisemitismo, 1997: ―Este pueblo [los judíos],

ha sido llamado y guiado por Dios, creador del cielo y la tierra. Su existencia no es

apenas un acontecimiento natural o cultural, (…) Es un acontecimiento sobrenatural.

A pesar de todo, este pueblo continua siendo el pueblo de la alianza…”57.

 

Es importante tener en cuenta que el “arzobispo” de Estrasburgo, Francia, de la secta del Vaticano II,

Joseph Dore, recordó con júbilo la mencionada herejía de Juan Pablo II sobre la Antigua Alianza, que

Juan Pablo II pronunció en un discurso en Mainz, Alemania y en otros lugares. Nótese que el 

“Arzobispo” Dore, admite que el Vaticano II cambió la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la

cesación de la Antigua Alianza.

 

“Arzobispo” Joseph Dore de Estrasburgo, Francia, discurso a la B'nai B'rith (masones

judíos), agosto de 2003: “Cualquiera que sea la descripción [de los judíos en el arte

católico tradicional] (…) el mensaje teológico es el mismo – la elección de Dios ha

pasado ahora al pueblo cristiano; y la Iglesia, la verdadera Israel, puede triunfar;

ella que confiesa la verdad salvadora que Cristo ha traído‖.

 “En el Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica finalmente revisó esta

enseñanza y entendió en qué medida ella contradice la Biblia misma (…) En 1973, el

episcopado Francés, particularmente bajo la influencia de Mons. Elchinger [fallecido]

obispo de Estrasburgo, publicó un documento acerca de la incomparable sobre fuerza

moral de las relaciones judeo-cristianas, mientras que el Papa Juan Pablo II recordó

en numerosas ocasiones la permanencia de la Primera Alianza [la Antigua Alianza],

‗que nunca fue revocada‘ por Dios [Juan Pablo II, Mainz, Alemania, 1980]. Hoy en

día, deseamos trabajar juntos con nuestros hermanos mayores hacia la reconciliación

y el diálogo fraterno. Sin embargo, debemos tener la humildad de reconocer que la

doctrina del desprecio y la ‗teología de la sustitución‘ – que hace que la Iglesia sea

la nueva y la única Israel de Dios – todavía penetra la mente de muchos”58.

 

De hecho, Juan Pablo II enseña la misma herejía sobre la Antigua Alianza en su nuevo catecismo,

oponiéndose directamente una vez más al dogma católico.

 

Juan Pablo II, Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 121: “…porque la Antigua

Alianza no ha sido revocada”59.

El increíble mensaje de Juan Pablo II en conmemoración de la

sinagoga judía

Juan Pablo II, Mensaje al Gran Rabino de Roma, 23 de mayo de 2004: “Distinguidísimo Dr. Riccardo Di

Segni, Gran Rabino de Roma. ¡Shalom! Con profunda alegría me uno a la comunidad judía de

Roma que celebra el centenario de la Gran Sinagoga de Roma, un símbolo y un recordatorio de la

presencia milenaria en esta ciudad del pueblo de la Alianza del Sinaí. Por más de 2000 años vuestra

comunidad ha sido una parte integral en la vida de la ciudad; ella puede gloriarse de ser la más

antigua comunidad judía de Europa occidental y de haber desempañado un rol importante en la

difusión del judaísmo en todo el continente. La conmemoración de hoy, por lo tanto, adquiere un

significado especial (…) Puesto que no estoy en condiciones de asistir en persona, le he pedido a mi

vicario general Camillo Ruini que me represente; él está acompañado del cardenal Walter Kasper,

presidente de la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones con los Judíos. Ellos expresan

formalmente mi deseo de estar con vosotros en este día. 

 ”Al ofreceros mi respetuoso saludo, distinguido Dr. Riccardo Di Segni, extiendo mi cordial

saludo a todos los miembros de la comunidad, a vuestro presidente, el Sr. Leone Elio Paserman, y a

todos los que están reunidos para presenciar una vez más la importancia y el vigor del patrimonio

religioso que se celebra cada sábado en la Gran Sinagoga de Roma.

 ‖La celebración de hoy, en cuya alegría todos nos unimos, recuerda el primer centenario de

esta majestuosa Sinagoga. Ella se encuentra en ribera del Tíber, testimoniando con la armonía de sus

líneas arquitectónicas la fe y la alabanza al Todopoderoso. La comunidad cristiana de Roma junto al

sucesor de San Pedro, se une a vosotros en agradecimiento al Señor por esta feliz ocasión [¡el 100°

aniversario de la sinagoga!]. Como dije durante mi primera visita, os saludamos como nuestros

‗queridos hermanos‘ en la fe de Abraham, nuestro patriarca (…) vosotros continuáis siendo el

pueblo primogénito de la Alianza (Liturgia del Viernes Santo, intenciones generales por el pueblo judío)… 

 ”[Estas amistosas relaciones] nos vieron unidos en la conmemoración de las víctimas de la

Shoa [los judíos fallecidos que no aceptaron a Cristo], especialmente aquellos que fueron

arrancados de sus familias y de vuestra amada comunidad judía en Roma en octubre de 1943 e

internados en Auschwitz. Que su memoria sea bendita y nos induzca a trabajar como hermanos y 

hermanas…”

 ”… la Iglesia no ha dudado en expresar su profundo pesar por las „fallas de sus hijos e hijas en

todas las épocas‟ y, en un acto de arrepentimiento, ha pedido perdón por su responsabilidad por

haber estados conectados de alguna manera con el flagelo del anti-judaísmo y del antisemitismo…

 ”En el día de hoy, (…) dirigimos una ferviente plegaria al Eterno, al Dios de Shalom, para que la

enemistad y el odio nunca más subyuguen a aquellos que acuden a nuestro padre, Abraham –

judíos, cristianos y musulmanes… 

 ”Nuestra reunión de hoy es, por así decirlo, en preparación para vuestra inminente solemnidad

de Shavout y de nuestro Pentecostés que proclaman la plenitud de nuestras respectivas celebraciones

pascuales. Que estas fiestas nos vean unidos en la oración del Hallel pascual de David”.

(L’Osservatore Romano, 2 de junio de 2004, p. 7).

 

He aquí un breve resumen del mensaje de conmemoración de la Sinago

ga de Juan Pablo II:

 

1) Él se une a la comunidad judía para conmemorar el 100 aniversario de la sinagoga – apostasía.

 

2) Él dice que esta comunidad judía puede gloriarse de ser la más antigua sinagoga de Europa

occidental y de hacer difundido el judaísmo – apostasía total.

 

3) Él expresa formalmente su deseo de haber podido estar con ellos en la conmemoración de la

sinagoga – apostasía.

 

4) Él alaba la importancia y el vigor de la religión que se celebra cada sábado en Roma – apostasía. La

palabra “vigor” significa “fuerza o energía física activa, condición física floreciente, vitalidad; fuerza mental o

moral, fuerza o energía”. Por lo tanto, él les está diciendo nuevamente que su Alianza con Dios es

válida, floreciente, en vigor.

 

5) En nombre de toda la comunidad cristiana de Roma, como supuesto “sucesor de San Pedro”, ¡él

agradece formalmente al Señor por los 100 años de la sinagoga! – ¡apostasía!

 

6) Él saluda a los judíos como queridos hermanos en la fe de Abraham, lo que es otra negación total

de Cristo, ya que enseña la Escritura que sólo aquellos que son de Cristo tienen la fe de Abraham.

 

Gálatas 3, 14: “Para que la bendición de Abraham se extendiese sobre las gentes en Jesucristo

y por la fe recibamos la promesa del Espíritu”.

 

Gálatas 3, 29: ―Y si sois de Cristo, luego sois descendientes de Abraham, herederos

según la promesa”.

 

Papa San Gregorio Magno (590): “… si sois de Cristo entonces sois de la simiente de

Abraham (Gál. 3, 29). Si debido a nuestra fe en Cristo son considerados hijos de

Abraham, los judíos, por lo tanto, por su perfidia han dejado de ser su

descendencia”60.

 

Papa San León Magno, carta dogmática a Flaviano, (449), leída en el Concilio de

Calcedonia (451), ex cathedra: “La promesa fue dirigida a Abraham y su

descendencia. Él no dice „a su descendencia‟ – como refiriéndose a la multiplicidad –

sino a una sola, ‗y tu descendencia‘, que es Cristo (Gal., 3, 16)”61.

 

7) Él afirma que los judíos “continúa siendo el pueblo primogénito de la Alianza” citando la oración

del Viernes Santo de la Nueva Misa, que dice que los judíos “continúan en fidelidad a la Alianza de

Dios”. Juan Pablo II, está enseñando descaradamente, una vez más, que la Alianza de los judíos con

Dios sigue siendo válida – apostasía.

 

8) Él conmemora a aquellos que murieron como judíos y dice que su memoria sea bendita – herejía.

9) En nombre de “la Iglesia”, él se arrepiente de todo anti-judaísmo – apostasía. Esto incluiría el

dogma anti-judío de la Iglesia de que los judíos que mueren sin convertirse al catolicismo van al

infierno, y por lo tanto necesitan convertirse para salvarse. Él se está burlando de nuestro Señor y de la

Iglesia.

 

Este discurso se alinea a las principales blasfemias y herejías de Juan Pablo II. Juan Pablo II fue

totalmente a favor de la negación de Cristo; él enseñó claramente que la Antigua Alianza sigue siendo

válida; él negó totalmente a Jesucristo y la fe católica; él puso su apostasía frente a la cara de todo el

mundo. Aquellos que sostienen que este apostata y hereje manifiesto fue un católico, estando

conscientes de estos hechos, y rechazan denunciarlo como un hereje, son en realidad enemigos de

Dios.

 

1 Juan 2, 22: “¿Quién es el embustero sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es

el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo”.

 

El mejor amigo de Juan Pablo II, Jerzy Kluger, era un judío.
JUAN PABLO II. 28

Juan Pablo II abrazando a su mejor amigo judío Jerzy Kluger.

 

Por supuesto, Juan Pablo II nunca trató de convertir a Kluger. Kluger afirmó explícitamente que Juan

Pablo II nunca le dio a él la más mínima indicación de que él quería convertirlo. Por el contrario,

Kluger acredita su relación de toda la vida con Juan Pablo II haciéndolo “sentir más judío”. En su

juventud, Juan Pablo II jugó de arquero de fútbol en un equipo judío con Kluger; ellos jugaban contra

los católicos. En una carta a Kluger, el 30 de marzo de 1989, en referencia a la destrucción de una

sinagoga durante la Segunda Guerra Mundial, Juan Pablo II escribió lo siguiente:

 

―Yo también (…) venero este lugar de culto [la sinagoga], que los invasores

destruyeron”62.

 

Esto es apostasía descarada. Al venerar la sinagoga, Juan Pablo II está venerando la negación de los

judíos de Jesucristo como Mesías.

 

Pero Jerzy Kluger no fue el único judío que se sintió más judío por Juan Pablo II. También lo es el

maestro judío, Gilbert Levine.

JUAN PABLO II. 29

El maestro judío Gilbert Levine con Juan Pablo II(63)

 

Levine señaló que, en sus muchos años de relación, Juan Pablo II nunca le dio la más mínima

indicación de que quería convertirlo. Levine también señaló públicamente que, después de conocer a

Juan Pablo II, él volvió a la práctica del judaísmo.

 

Juan Pablo II le pidió a Levine que dirigiera un concierto en el Vaticano para conmemorar el

holocausto. Levine accedió, y con la asistencia del antipapa Juan Pablo II se realizó el concierto en el

Vaticano. Todos los crucifijos fueron cubiertos.

 

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Published by hermanos-de-nazareth
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